Al día siguiente, Támara se presenta a su primer día de trabajo, se ha puesto ese curioso uniforme que le entregaron, no le parece malo, de hecho es bastante cómodo, esta acostumbrada a hospedarse en ese tipo de hoteles, ahora esta ahí no para descansar sino para trabajar, se observa en el espejo de uno de los pasillos, le parece increíble estar ahí.
—Date prisa, no podemos atrasarnos — vuelve a caminar tras escuchar la voz de luz, su compañera, una joven de 30 años, piel apiñonada y cabello ondulado n***o.
—Es mi primer empleo — Támara se muestra un poco nerviosa.
—Se nota, ya te acostumbraras, te enseñaré todo lo que se debe hacer —después de estas palabras, entran a la primer habitación — lo primero es el baño, ponte los guantes y toma los productos —.
En un principio, Támara esta entusiasmada, hasta parece divertida aprendiendo, después de tres habitaciones, esta agotada y se deja caer en una de las camas.
—¿Qué haces? No debes acostarte — La regaña su compañera.
—Estoy agotada, no pensé que fuera tan difícil, solo descansaré un minuto — explica la cansada recamarista.
—Las sábanas parecen limpias al primer vistaso pero no sabemos lo que los huéspedes hicieron anoche, podría haber restos de se...
—Que asco, no lo volveré a hacer — Támara se levanta rápidamente y Luz no puede evitar reír de la expresión de Támara.
—Hemos terminado con las habitaciones, ahora debemos ir a la lavandería y entregar las sábanas sucias.
—Por fin, no soportaría acomodar una cama más — se queja Támara.
Llegan a la lavanderia y en el mostrador observa a un joven con la cabeza agachada, escribe unas notas y parece concentrado en lo que hace.
—Hola Tobias, te traigo la carga de hoy — saluda Luz y el joven levanta el rostro..
—Hola Luz, enseguida recibo las... — las palabras de Tobias se detienen cuando ve a la joven mujer junto a su compañera de trabajo. Támara se paraliza un segundo al escuchar esa voz, Luz percibe algo extraño y pregunta.
—¿Se conocen?
—No, no exactamente, estudiamos en la misma universidad, nos hemos visto pero no somos conocidos — se apresura a responder Tobias esperando que no reconozca su voz.
—No puedo creerlo, ¿eres una superdotada igual que él? —indaga Luz sonriendo.
—Ella cree que soy superdotado por tener una beca — aclara Tobias ante la expresión de Támara sin entender.
—Aaa no, mis calificaciones no me permitirían una beca — responde y sale del estupor, ahora que Tobias aclara de donde se conocen, cree que es lógico que su voz le sonara familiar.
—Entonces ¿cómo puedes estar en una universidad así? — pregunta Luz sabiendo que es una universidad muy cara.
—Mis papás se esfuerzan para poder pagarla pero por el momento les daré un descanso, perdí el semestre así que esperare el siguiente para seguir continuando — explica Támara.
—Capturaré en el sistema las sábanas que entregan — Tobias cambia la conversación y continua con su trabajo, minutos después les entrega el dispositivo para firmar electrónicamente.
—¿Te veré en el bar esta noche? — pregunta Luz a su amigo.
—No puedo, hoy no viene mi relevo, debo cubrir su turno.
—Es una lástima, Támara vendrá conmigo — responde haciendo énfasis, las miradas de Tobias a la chica no le pasan desapercibidas.
—Quizá otro día, diviértanse.
Las nuevas amigas se cambian de ropa y salen del hotel para divertirse, Luz la lleva a conocer un bar muy cerca del trabajo donde suelen reunirse, la presenta al grupo de jóvenes que beben tragos en la barra, todo es nuevo para ella, esta acostumbrada a otro tipo de lugares, más elegantes y sofisticados, Támara luce un poco incomoda al no conocer a los demás pero pronto se envuelve en el ambiente, a varias mesas de ella, se da cuenta de la presencia de Camilo, el amigo de Ofelia que conoció en su última fiesta, se pregunta que hará en un lugar como este.
—Debo ir al baño, ya regreso — Luz camina entre las mesas y entra al baño de mujeres, Támara se sorprende al ver que Camilo la sigue con la mirada y también entra al baño de mujeres.
—Qué interesante — piensa Támara y se ríe divertida.
—¿Te puedo invitar un trago? — La voz de un hombre la hace brincar del susto, le recuerda al infeliz que intentó violarla.
—No por favor — responde instintivamente y el joven se da la vuelta al ver su cara desconcertada.
—Calmate Támara — repite en su mente.
Después de varios minutos, Luz regresa a la barra con Támara.
—Te ves extraña, estas despeinada y agitada — Támara le hace la observación y ríe pícaramente.
—Ideas tuyas — responde y bebe un trago en un solo movimiento.
Al salir del bar caminan juntas al departamento.
—Que suerte vivir en el mismo edificio.
–Es un edificio lindo y muy cerca del hotel, otros compañeros también viven ahí.
—¿Conoces a Camilo?, estaba en el bar.
—¿Camilo Ordaz? Es gerente del departamento de recursos humanos, muchos lo conocemos.
—Me pareció que se equivocó de baño en el bar.
—¿En serio?, no me di cuenta, llegamos, te veo mañana, descansa — Luz se apresura a entrar a su departamento dejando a Támara riendo por su evasiva y nerviosismo.
Támara entra a su departamento, saca su celular y llama a su novio.
—Hola, que gusto escucharte cariño, ¿qué tal tu día? — responde James.
—Cansado y divertido, fui a un bar con mi nueva compañera.
—¿Estas loca?, no puedes ir a lugares donde acude gente común.
—Pues me divertí y no pasó nada malo.
—Que trabajes como recamarista ya es bastante y todavía acudes a un bar...
—Podrías ir conmigo la próxima vez, verás que no es terrible como crees.
—Jamás, no pienso visitar esos lugares ni mezclarme con esa gente — responde James y Támara rueda lo ojos, no entiende por que su novio es de mente tan cerrada, aun que él no lo mencione, ha escuchado los rumores de que sus padres están casi en banca rota.
—¿Cuando nos veremos? — pregunta Támara para cambiar la incomoda conversación.
—Escucha cariño, quisiera pasar más tiempo contigo pero entenderás que no pueda visitarse en ese lugar, no quiero dañar mi imagen.
—Exactamente, ¿cómo se dañaría tu imagen? — inquiere Támara enojada.
—No quiero mezclarme con personas de clase social inferior, eso no me traería nada bueno.
—Será mejor que hablemos después, estoy cansada.
—De acuerdo cariño, descansa — se despide el infame y cuelga el teléfono.
Támara arroja el móvil a la cama y se mete a bañar para disminuir el enojo que su novio provocó.