7

574 Words
Pero al llegar me topo con una sorpresa, Alondra tiene una acalorada discusión con un hombre que es más grande que ella y que yo. Ella tiene veinticinco y yo tengo veintiocho, pero él parece como de cuarenta. Y mientras me acerco, me queda claro quién es el fulano. — ¡Pues no me iré sin verlo ya te lo dije! —. — ¿Enserio? ya veremos si dices lo mismo cuando llegue la patrulla — Y cuando saca el teléfono, el tipo la sujeta fuerte del brazo para evitarlo, lo que me enfurece y me lanzo contra el tipo, empujándolo fuerte para que la suelte mientras la pongo detrás de mí — ¡Aléjate de ella! — Grito fuerte, decidido a no dejarme intimidar. En el pasado no le temía a nada, el dinero podía resolver cualquier problema, ahora, toca arreglármelas por mis propios medios. — Tu no te metas gringuito de mie&da, regrésate a tu país y deja de estar chingando antes de que te rompa tu pi#che madre mari(ón de mie&da — Si que sabe intimidar, pero no voy a echarme para atrás, voy a defender a la chica que amo. — No digas mama"as, lárgate, que si hubieras querido ser padre lo habrías hecho hace años, pero huiste como un cobarde dejándome sola, ahora te quieres hacer el buen padre, págame toda la pension que me debes desde que nació el niño y entonces hablamos — Y con eso lo ha callado Alondra, mientras el tipo se aleja con una sonrisa en el rostro, malvada y burlona. Aun así, no le quito la mirada de encima, hasta que desaparece dando la vuelta al final de la calle. — Lo siento, no sé qué hace aquí, no lo había visto desde que salí embaraza, él realmente me engaño, yo solo era una niña tonta, pero es algo que al parecer no sabe, debe imaginar que soy la misma niña de catorce años de la que se aprovechó — Y con la mala experiencia, no sabía si era un buen momento para declararme. Pero dentro de casa, y observando que para ella no es un problema el hecho de que el fulano se posara frente a su casa, me animo a no perder el momento. — A ... Alondra ... — Y ella me mira con una sonrisa divina — Yo ... quisiera preguntarte ... si tu ... quieres ser mi novia — Y saco el anillo, espero que sea suficiente para ella, yo sé que no tiene un diamante, y quisiera poder dárselo, pero por ahora es todo lo que tengo para ella — Esto y mi corazón es todo lo que poseo por ahora, pero te prometo darte lo necesario para ser felices —. — Gracias, es todo lo que necesito, saber que vas a estar a mi lado en los momentos difíciles, que serán muchos en el futuro — Supongo que no le hace falta nada que no sea felicidad En mi tiempo aquí eh aprendido que hay cosas que valen más que el dinero, y que la búsqueda de la felicidad es lo primero que les enseñan a los mexicanos. Ver con mis propios ojos como la competitividad no es algo que debe preocuparles pues si tienes amor, lo tienes todo en la vida, es por eso que desde ahora voy a valorar cada cosa que pase por mis manos, sin importar lo diminuto que sea.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD