—¿Señor? Jeremy contempló la afectada cara de su administrador con la mente en blanco. Se dio cuenta de que no había escuchado ni una palabra, pero ni siquiera se avergonzaba por su falta de modales. Últimamente lo hacía con frecuencia. —Sí, Paulson. —Le decía… Acabo de recordarle que a partir de mañana me ausentaré durante varios días —repitió el hombre con vacilación. —¿Se ausenta? —Sí, señor. La señora Paulson tiene cita con los médicos, con los especialistas. Debo acompañarla. Al recordar aquello se sintió avergonzado hasta lo más profundo. La mirada de Paulson era de honda preocupación. —Oh, sí, por supuesto, Paulson. Recuerdo que me lo comunicó en su momento. Por supuesto, márchese. —Hizo un gesto con la mano, apoyando sus palabras. Paulson dio un paso atrás sin decir nada, a

