Esa noche me dio insomnio, tantas preguntas se formaban en mi mente, y cada una de ellas me daban temor. Porque al final todas me llevaban a la misma conclusión: Jake no desaparecería de mi vida. Y la confirmación de la idea llegó al día siguiente, cuando él estaba esperándome afuera del edificio de departamentos. Lo vi con fastidio, quise ignorarlo, pero me persiguió. -Amy, déjame hablar por favor - me detuve frente a él. -Habla - dije cortante. -¿Aquí? -Volteó a ver alrededor, indignado, ya que estábamos en la calle. Miré mi reloj de pulsera. -Y tienes 1 minuto - entrecerró los ojos, pero comenzó a hablar. -Sé que estás enojada, pero quiero recuperarte Amy, quiero conocer a mi hijo... - lo interrumpí. -¿Tu hijo? Me viste con otro chico, ¿recuerdas? Podría ser de él - lo cité, dándo

