CAPÍTULO 18: SUSPIROS COMPARTIDOS

684 Words
Estaba solo a un día para mi pronto viaje a Alemania. Moría de la agonía por dentro, empecé a empacar mis cosas. Entre ellas se encontraba la playera ploma de André, también decidí empacarla. Al revisar mis r************* vi lo bueno que le había hecho al grupo el teletón. Empezaron a tener más contratos y sus seguidores empezaron a crecer en su página oficial. Definitivamente no podría dejar que esto terminara mal, pero antes de irme quiero verlo una última vez recordar sus destellantes ojos grises, su único estilo con ese flequillo que me traían loca, con esos suaves y cálidos labios rosados cada vez que rosaban los míos. No era necesario ir a la facultad, porque pronto estaría en una nueva universidad. Todo el día me la pasé leyendo libros sobre histología muscular. Al sonar el timbre de la casa bajo a recibir con la esperanza que fuese André, pero solo era Joice. Me animó para ir a mi despedida de la facultad. Cuando estábamos por entrar casi tropiezo con la grada del bar, estuvimos todo el rato platicando de la condición que me hizo mi madre, me excedí en tragos cortos. Pero lo hice al propósito al final ya todo me daba igual, Joice me dijo que iría a recoger a su madre rápido y vendría por mí para llevarme a casa. En ese momento vulnerable, no me di cuenta de la historia que había subido a mi red social la foto del trago corto de algarrobina. En ese momento se me acerca alguien invitándome que podría llevarme a casa. —Por favor déjame en paz. —Solo quiero ayudarte. — me dijo el tipo de ojos marrones. En ese momento pude lograr salir del bar para tomar un taxi e irme a casa. Mientras mis pies tambaleaban nuevamente se me acercó el tipo queriéndome tomar de la cintura. Cuando de pronto parezco oír la voz masculina reconocible. —Suéltala imbécil. Con la vista inestable y el dolor de cabeza veía el enfrentamiento que ellos dos estaban haciendo con mi voz entrecortada solo pedía que pararan. Vi a Joice llegar y escuché de lejos lo que André decía a Joice. —No vuelvas hacer algo tan estúpido como eso.  Antes de subirme al auto de Joice vi la penetrante mirada gris viéndome mientras subía. —Espera Joice, André necesito que me escuches. Lo único que recuerdo es que se me acercó para darme un fuerte beso sobre la parte frontal de la cabeza. Para cerrarme la puerta después. Hoy era el día, hoy era el día de mi viaje. Me desperté con una fuerte resaca, me acordé de André. Cuando iba a llamarle, su contacto me parecía bloqueado. Eso me lastimó por dentro quería solo verlo una vez más. Al llegar al aeropuerto, antes de subirme al avión di la vuelta una vez más con la esperanza de verlo aún. Pero no estaba, pasé a despedirme de mis padres y subir al avión. Cuando de lejos escucho —Harrison… Di la vuelta y vi a mi estúpido amor corriendo hacia mí. Mi madre dijo: —¿Qué haces aquí? No deberías. —Solo déjeme despedirme del amor de mi vida por favor. —Adelante. —dijo secamente mi madre. Me dio una pulsera artesanal que él mismo había hecho de decoración tres pequeñas esferas que aparentaban el cielo galáctico. Me la puso en la muñeca izquierda. —Te la pongo aquí porque ambos sabemos que la arteria braquial pasa por aquí, siendo el principal vaso sanguíneo que se encarga de transportar sangre oxigenada. Y así cada vez que sientas dolores a nivel de todo el brazo izquierdo de una manera estaremos conectados. — al terminar me besó los labios mientras nuestros ojos se entrecerraban. —Acuérdate siempre de mí señorita enojona. Podrás olvidarte de todo pero no de mí. —Solo te diré que haces que mis sueños se vuelvan reales Harrison. —Lo haré siempre mi rockero y médico favorito te quiero.   Cuando ya estaba por ingresar al avión solté un suspiro que de pronto se hizo en suspiros compartidos.  
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