Confusión

1227 Words
En ese momento no podía creer lo que estaba sucediendo. Jack me besó. Sentí tanta pasión y ternura a la vez. Nunca me habían besado de esa forma y mucho menos lo había hecho un chico tan deseado, como lo era él. Fue un beso largo. Obviamente le correspondí, pero tampoco podía dejar que él pensara que me tenía ahí, babeando por él como todas las chicas lo estaban. Realmente lo encontraba atractivo, pero nunca consideré formar parte de todo el grupito de chicas que lo deseaban. Siempre pensé que algo así no podría pasarme. Una chica baja, pálida. Me consideraba una adolescente promedio, a la cual solamente estas cosas podrían ocurrirle en sus sueños. Despegué mis labios de los suyos, y lo miré, algo sonrojada, pero con una cara de sorpresa en el rostro que no podía negarle a nadie. Le pregunté –  ¿Qué fue todo esto? – sin despegar en ningún momento mis ojos de los suyos. – ¿Te gustó? – me pregunto. – No fue precisamente lo que pregunté – le dije tomando una actitud seria. No respondió. Se quedó en silencio y podía ver que él también se sentía avergonzado por todo lo que acababa de ocurrir. Producto del silencio, muchas cosas comenzaron a pasar por mi mente, ¿es que acaso ese beso era para demostrarse a sí mismo que yo también era una de las tantas chicas que andaba babeando por él?, ¿me había besado solamente para no herir su ego de chico irresistible? Todos estos pensamientos me hicieron enfurecer, porque tenían sentido. Un chico con el que solamente el día anterior había cruzado media palabra, ¿al día siguiente me besaba? Todo comenzaba a tomar sentido, así que tomé la decisión de abandonar lo más rápido posible del auto. Me bajé, y antes de cerrar la puerta le dije – ¿Crees que esto significa algo? Pues estás muy equivocado. No soy parte de tu club de fans – y cerré con un gran golpe la puerta. Comencé a correr porque bajo ninguna circunstancia quería que me siguiera, pero también sabía que no lo haría, pues, había conseguido su cometido, que era besar a la única chica que le faltaba de toda la escuela. Tomé la decisión de no ir ese día a la escuela, y pasar la tarde junto con mi propia compañía. Debía pensar. Debía aclarar lo que había sucedido y lo que me estaba sucediendo producto del encuentro de hoy con Jack. Dejé de correr al darme cuenta de que no venía ningún auto sospechoso tratando de seguirme. Emprendí rumbo al único lugar que sabía que estaría solitario, ya que la mayor parte del tiempo la única presencia humana que caminaba por allí era la mía. El día estaba soleado, así que era perfecto para resaltar la belleza de mi único lugar seguro en toda la tierra. Ni en casa sentía esa paz que me traía este lugar. Creo que podría decir que era mi hogar. Lo sentía así. Siempre me hacía sentir cómoda, y cuando quería estar sola, cosa que habitualmente quería, me dirigía a este lugar. Quedaba a unos 30 minutos caminando de la escuela. Llegué. Miré de manera panorámica todo el paisaje. Se veía lleno de paz. El sonido del agua me transmite muchísima paz. Nunca entendí porque nadie venía a este sitio. Era sin duda alguna mejor que cualquier otra, y con una vista espectacular. Pero también estaba feliz de que fuera así, un lugar poco común, porque yo también me sentía así. Una chica que no era común. Siempre me sentí diferente a las demás, cosa que antes me hacía sentir mal, ya que quería ser como todas las chicas de la escuela. Popular, con muchas amistades. Pero con el pasar del tiempo me di cuenta de que efectivamente era diferente a todas, pero que ya no me molestaba serlo. Era algo que me hacía sentir especial frente a toda la multitud de chicas comunes que pisaban la escuela. Cuando desperté hace un par de días atrás me di cuenta de que no era malo ser ni mucho menos sentirse diferente. Era especial. Comprendí que no porque estuvieran rodeadas siempre de muchas personas significaba que estaban llenas de amigos, porque al final del día estaban solas, y solamente recurrían a ellas por interés y para ser catalogados como populares también, al rodearse de ese círculo. Caminé hacia un columpio que se encontraba escondido, el cual daba una vista directa al río que se encontraba frente a mis narices. Me senté. Comencé a pensar y a conversar conmigo misma de todo lo sucedido hace un par de minutos. No podía dejar que ese beso significara algo para mí, sobre todo si venía de un chico que no conocía. De alguien con quien había hablado en mi vida.   Si para él no había significado algo, ¿por qué para mi si? No podía dejar de imaginar con cuántas chicas había hecho lo mismo. Hacerse el lindo para poder obtener lo que quería, dejar a todas las chicas de toda la escuela babeando por él. No podía negar que el beso me había hecho sentir algo especial. Algo que con ningún otro chico había sentido. No quiero decir que tuviera una gran experiencia en besar chicos, pero en comparación a los pocos que había besado este me había hecho sentir de manera diferente. Sin embargo, no podía dejar que eso me afectará. Así que tomé la decisión de no dirigirle ni la mirada. Volver totalmente indiferente. Hacer como si él no existiera prácticamente. No lo buscaría, ni nada por el estilo. Eso lo único que haría es aumentar su arrogancia, y lograría así sentirse satisfecho y lo peor, convencido de que yo era una más del montón de descerebradas que andaba detrás de él. Mi teléfono logró desconcentrarme de mis pensamientos. Era Jessica, me estaba llamando. No quería contestar su llamada porque también me sentía algo molesta y desconcertada con la actitud que tomó cuando le conté de mi primer encuentro con Jack. Así que colgué y retomé mis pensamientos. Trate de buscar respuesta a esa sensación inexplicable que había sentido con el beso de Jack. Después de mantenerme un par de minutos en silencio, comencé a descubrir lo que había sentido. Jack revolucionaba algo dentro de mi que nadie lo había hecho. Con un simple beso hizo que me dieran ganas de más, pero pude manejarlo de la mejor manera. Supe que no siempre sería así. No siempre podría controlar mis emociones y volver a mi centro. Pero debía hacerlo. No podía creer que, en el fondo de todo, si deseaba a Jack. El volver a besarlo, el poder tenerlo entre mis brazos y el sentirlo dentro de mi. Era algo extraño ya que mis experiencias en el ámbito s****l eran prácticamente nulas. Pese a haberme involucrado sexualmente con un hombre, nunca había logrado el hecho de sentir deseo por él. Es más, nunca sentí que hubiera perdido mi virginidad con él, ya que cuando lo intentamos, no pude hacerlo. No me prendía en lo absoluto, y su m*****o tampoco ayudaba mucho. ¿Qué había pasado con la chica santurrona que era Lucy antes de besarse con Jack? No tenía respuesta a eso. Pero si sabía que tenía que mantenerme bajo perfil y por ningún motivo demostrarle mi interés hacia él.
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