Capitulo 6

3729 Words
Entramos al consultorio con Lautaro y le sorprende que haya macetas en forma de pechos. -Mi ginecóloga también es puericultora- le informo, pero es más que evidente que ya ha visto pechos en su vida. -Ah... pueri ¿qué?- jamás lo habrá escuchado. -Puericultora es una persona especializada en lactancia materna, te informa y te ayuda a tener una lactancia exitosa- le explico de la forma más clara posible. -Ah... entiendo, parece algo fácil... no sabía que había complicaciones. -Si yo tampoco sabía hasta que me explico la doctora que es una buena amiga- la conozco de mi pasantía. Patricia, mi ginecóloga, bailaba para pagar sus estudios. Muchos estudiantes lo hacen, es cara la universidad. -Interesante- puso cara de asombro.- ¿Y de donde la conoces? Lo miro y solo se me ocurre una respuesta.-No es de tu incumbencia.- Esta disgustado por esa respuesta, pero no dice nada. Nos toca entrar, somos los primeros. -Hola mi bella amiga ¿Como estas? ¿Cómo vas con el DIU? ¿Fuiste a donde te recomendé? Hola señor- sonríe a ambos como siempre tan buena pero jamás se le controla para hablar, lo hace muy rápido. Lautaro y yo nos miramos. -Mira Patri... te quiero decir que...- me interrumpe. -Te quieres sacar el DIU porque quieres quedarte embarazada. ¿Es eso?- nos mira y sonríe. Lautaro se pone colorado, no sabía que era tan vergonzoso. -No para nada... porque ya lo estoy.-levanto los hombros.- Nunca me pusieron el DIU, me inseminaron- le sonrío y pongo cara de que se le va hacer. -Y yo soy el padre- Lautaro le confirma con esa oración. La cara de Patricia pasa de una expresión a otra, las mismas que yo al enterarme de mi estado. -Por dios Erica... lo siento muchísimo en serio... la verdad nunca escuche semejante negligencia médica como esta- su cara es de preocupación de seguro habrá enviado a mas chicas a esa clínica.- Y también mis disculpas señor... -Tranquila Patri, la verdad estoy feliz, nunca imagine ni siquiera pensé que me sucedería o que pudiera pasar algo así...- sonrío pero con esfuerzo.- pero bueno ya lo hecho... hecho está. Ya escuche su corazón y me enamore totalmente de mi hijo, lo único malo que cada vez que me levanto voy corriendo al baño a vomitar- hago mi gesto de asco porque detesto vomitar. -Si claro... es normal te puede pasar hasta los tres meses.-me mira y en sus ojos se ve la preocupación.- Erica es raro decirte esto- me sonríe algo extraña, y es entendible, no es su responsabilidad, pero seguramente mandó a mas pacientes a la clínica. -Y quédese tranquila yo estoy muy contento de que fue a Erica que la inseminaron.- se dio cuenta que no sonó bien. Mi cara se lo dice.- perdón me refiero que estoy tranquilo que Erica lo acepto al embarazo.- sonríe nervioso. -Bueno vine por las vitaminas prenatales, que tengo que esperar en el transcurso en el embarazo y estudios.- señalo mi aún vientre plano. -Y yo vine para acompañarla en todo el transcurso del embarazo, en el parto y en la crianza de nuestro hijo- sonríe Lautaro. -Eso aun no hablamos- lo miro con cara de pocos amigos, volviendo a mi amiga- El punto es ese a ver que hay que hacer básicamente y también quisiera saber cuándo me hacen otra ecografía.- de pensar en verlo de nuevo me emociona. -Muy bien te voy a mandar las vitaminas, hierro y demás y lo que es el cuidado primero con el caño, los ejercicios lo podes seguir haciendo pero tranquila... sé que siempre hiciste ejercicios, así que mientras que no tengas perdidas o dolores intensos en la zona del útero no pasa nada- ella me escribe las recetas- y con respecto al caño no caigas de golpe y evita pegarte en la panza.- me sonríe y me hace las ordenes -Erica ¿qué caño?- me mira confundido Lautaro, pero no me preocupa después hablo con él. Con Patricia nos miramos y sonreímos, para muchos escuchar que trabajamos bailando en el caño es una bomba porque en seguida nos relacionan con prostitutas, que también es un trabajo, se trabaja con tu cuerpo y tu mente, pero nosotras no teníamos sexo. En la actualidad tampoco lo tengo en mi trabajo. -Bueno esto sería todo- me entrega las ordenes- Vamos a pesarte y tomar tu presión- me pongo en la camilla y luego a la balanza. Al subir a la balanza cierro los ojos, comí tantas cosas que no quiero ver. Patricia se da cuenta y se ríe. -Tranquila que no te va a comer o ¿vos ya quieres comerla?- se ríe a carcajadas. La miro - Muy chistosa, estuve comiendo muchas porquerías porque solo de recordar una hamburguesa se me hacia agua la boca- como ahora, me quiero pegar contra la pared. -Bueno querida ahora a cuidarse, mas verduras, legumbres, carne roja o blanca, y mucha agua. Los ejercicios que haces están bien- sabe qué tipo de gimnasia hago- y la ecografía la hacemos en la próxima cita que es cuando tengas los resultado del laboratorio. Nos quedamos hablando un rato de como paso todo la inseminación, el problema con la doctora. Patricia no pudo hacerme el DIU porque tenía una capacitación y me recomendó ahí, pero me pidió disculpas mil veces y para mí esto no es un error porque es mi hijo y el padre, se va hacer cargo. Sigo enojada y dolida por creer que le iba a dar mi hijo como si nada, no todas somos como la chica que contrato en su momento. Salimos del consultorio y en todo el camino Lautaro no me habló y tampoco es algo que me afecte. Me llevo hasta mi casa nos despedimos y sin más se fue. Entré a mi casa, pensé en bañarme y quiero comer algo en la cama antes de dormir. Busque mi ropa limpia, que deje arriba del sillón, y cuando me voy hacia el baño siento un olor a quemado. Busco de donde viene voy hacia la cocina y me asusto al ver que una persona se va corriendo hacia la puerta. -¡Ey! ¡Enfermo ¿qué haces?!- le grito para que me escuche pero ni siquiera se voltio. Veo que hay humo en el techo, se esparce. Voy a ver de dónde viene el fuego y está en la mesa de madera, de la cocina, hay un olor fuerte a nafta. Corro hacia la puerta para salir de la casa, pero alguien la trabó desde afuera. Mi desesperación y miedo es indescriptible. -¡AYUDA POR FAVOR, AYUDENME!- golpeo la puerta con fuerza y me estoy quedando sin aire. Pienso en las ventanas pero tienen rejas. El fuego empieza a propagarse y el humo cada vez es más intenso. Me voy desvaneciendo y escucho las sirenas de los bomberos y de lejos una voz. -Lautaro...- solo puedo murmurar su nombre y luego todo se apago. Me despierto por una voz y me concentro en seguirlo. -Erica, por favor dios, todo va a estar bien te lo prometo- apenas puedo ver, está llorando. -El bebé- empiezo a decir en susurro. Lautaro me escucha y me mira a los ojos. Dios que hermosos ojos, son marrones oscuros que me miran con tanta intensidad, como en el sueño que tuve hace unos días. -El bebé está bien quédate tranquila, ahora estamos en la ambulancia, tienes puesto oxigeno porque inhalaste mucho humo. Vamos a la clínica.- me besa las manos y cierro los ojos. Me despierto y ya es de noche, miro por la ventana, veo las estrellas. Me quiero levantar pero siento unos cables. Miro alrededor de la cama y veo de donde vienen, a que estaban conectados. Me los voy a sacar y entra Lautaro. -No toques nada que te están monitoreando para un mejor control- sonríe aliviado de ver que Erica despertó. -Pero inhale solo humo... ¿No tienen que ponerme oxigeno como tengo ahora?- me parece que es muy exagerado todo esto. -Yo les exigí, y si es necesario el oxigeno como todo esto- señala los aparatos. -¿Como está el bebé?- deje de lado su absurda forma de demostrar que puede tener el podes sobre mi cuerpo otra vez. Volví a concentrarme en mi bebe, me toque el vientre y lo acariciaba. -Quédate tranquila, los médicos le hicieron una ecografía y vieron que todo está bien y por las dudas en ese momento no estaba porque me dijeron que espere en el pasillo- su cara igual era de preocupación- ¿Como paso el incendio? -¡Mi casa! ¿Quedo totalmente en cenizas?- esperando una respuesta positiva lo agarro fuerte del brazo. -Lo siento, encontraron dos bidones de nafta quedaste sin nada- su cara seria me indica que me dice la verdad. Sus palabras hacían eco en mi mente, no puede ser real. Me pongo a llorar, trabaje muy duro para comprar esa casa. Tenía dos trabajos con tal de que sea mía. La bronca, odio, angustia, desesperación, todos los sentimientos chocan en mi corazón. Lautaro me abraza y lloro en sus brazos. Solo unos minutos fueron suficientes para que desaparezca mi casa. Cuando al fin me calmo Lautaro llama al médico para que me vea. -Bueno Erica todo indica que están en perfectas condiciones, si hay que esperar hasta que puedas respirar sin dificultad, que tu oxigenación sea la adecuada y te podrás ir a casa- el doctor me explica y se va de la habitación. Llega una enfermera y me saca los equipos innecesarios se va, dejandonos solos. -Ya puse a investigar el incendio, ¿vos pudiste ver algo?- me mira prestando toda su atención en mi. -Si a una persona, no le vi la cara, le grite pero igual se fue. Y trabó la puerta desde afuera.- trato de recordar algo mas, pero no había más nada.-Ya era hora de la siesta y mis vecinos que la mayoría son ancianos ya están encerrados.- ojala pudiera tener algo más. -¿Le podes decir a los policías y a mis investigadores como era su contextura física?- mientras hablamos manda mensaje. -Claro si- bostezo -Am... Erica porque no descansas un rato... nuestro hijo sintió todo esto. Mejor descansa y relájate ya vemos que hacemos con todo esto después- me sonríe y me da un beso en la cabeza y acaricia mi vientre.- luego hablaremos del incendio. Al escuchar la palabra incendio, una parte de mi se siente vacío. Me quede sin un hogar, mi mundo, y tenía muchas cosas importantes. Y aunque no quería admitirlo, me di cuenta que estuve muy cerca de la muerte y recordé el beso en mi cabeza y como me hizo sentir un gran alivio, protección. Es mi ángel guardián. Su perfume es exquisito y lo lleve a cuando estaba en mi sueño. Viéndolo en la cama diciéndome un montón de fantasías sexuales, que me encantaría que me las haga, empiezo a sentir como empieza el calor en mi zona intima y abro los ojos. "Tranquila, fue hoy que pudiste escaparte de la muerte y ya quieres tenerlo en la cama al hombre que conoces haces dos días, debe ser por las hormonas que estoy así." Pienso Estoy sola en la habitación y es un alivio, menos mal que me sacaron el aparato que se conecta a las pulsaciones, pensaran que me está por dar un ataque. Me duermo de nuevo pero sin pensar en él, igual sigo molesta e incómodamente húmeda. Son las diez menos cuarto de la noche y llega el médico para darme el alta que tengo q hacer reposo y no hacer fuerza, me da un justificativo de mi ausencia en mi trabajo y nos vamos. -Llévame algún hotel que me voy a hospedar.- pienso en el dinero disponible y le aclaro.- que sea económico por favor.- mientras que me acomodo la ropa, le hablo. -Estás loca... te voy a llevar a mi casa.- me mira y enseguida dice una excusa.- Vos tranquila que te vas a quedar conmigo hasta encontrar al culpable del incendio. Y además vas a estar protegida contrate seguridad en mi casa y si tienes que salir algún lugar te van acompañar.- me mira sin oportunidad de discutir. Tiene razón y estoy cansada, pienso en mis opciones, me conviene estar con él, hasta que pueda solucionar lo de mi casa. -Aunque me se cuidar sola, estar todo el tiempo bajo de tu lupa vigilada día y noche no es mi estilo de vida.-me relajo para no romper la paz- pero acepto.- veo que sonríe triunfante.- Solamente digo que sí, estoy cansada y tengo que ver mis opciones.- lo señalo para que deje de sonreír, me molesta. -Erica, hasta no encontrar al culpable estarás segura en mi casa, y también nos podemos conocer mejor.- su mirada es seria.-No te voy a negar que también me conviene por que puedo acompañarte en el embarazo, pero tampoco quita que no me preocupe por vos- me muestra total sinceridad y no me oculta su motivo. Es directo, me gusta. -¿Y cómo fue que me pudieron ayudar?- hasta este momento lo único que agradecía que alguien me ayudo- ¿Algún vecino escucho mis golpes?- lo dudo ya que la mayoría necesita de los aparatos en los oídos y otros tienes que gritarles para que escuchen. -Yo te quería hablar por el tema de tu trabajo y de lejos vi humo, inmediatamente intuí que era tu casa y llame a los bomberos.- por su expresión, está reviviendo lo que sucedió.- Quise equivocarme pero no, empecé a gritar tu nombre, claro no me diste respuesta. Saque el palo que estaba atravesado en tu puerta y pude abrir, cuando te vi tirada pensé en lo peor, te saque y en cinco minutos vino la ambulancia, al rato llegaron los bomberos, realmente creí que los había perdido...- trata de no llorar pero algunas lagrimas se les escapa. -Lautaro está bien y muchas gracias. Quédate tranquilo, a la incubadora no se le rajo el vidrio- me rio apenas y le sonrío. -Que mal chiste... Nunca tuve tanto miedo en mi vida.- me mira con angustia y me agarra las manos.- Cuando me dijeron que estaban bien que solo te faltaba oxigeno yo les exigí que te pongas los aparatos para monitorear todo, el médico me dijo que no era necesario entonces lo mire con cara de pocos amigos y lo hizo- sonríe orgulloso, apareció el Lautaro que conozco- pero me llego con una factura, que tengo que pagar por pedir esas maquinas complejas. Tampoco me afecta el precio, además era para algo importante.- me mira de una forma tan dulce que me hace confundir. Mientras que me demostraba su preocupación y algo de sus sentimientos, me siento mas insegura de mi decisión. No sé si estar cerca de él será bueno. Siento algo muy intenso cuando esta cerca mío al igual que seguridad. No quiero sufrir de nuevo por amor. -De acuerdo voy a tu casa, pero hasta que pueda juntar plata nuevamente para mi casa- tengo ahorros pero ahora no quiero pensar de lleno en eso. -Buena decisión, después de todo, sos muy lista- se ríe de mi cara de falsa ofendida. El viaje en la limusina fue medio largo me dormité y no me había dado cuenta. Lautaro me despierta con delicadeza para no asustarme y me avisa que llegamos. Bajamos y caminamos hacia la entrada de su gran mansión, abre y me quedo ciega, sorda y muda. Es una casa espectacular, tiene un living, que sería mi living y cocina juntas con unos metros más, con un sillón hermoso con televisión y una mesita, las paredes pintadas de marrón claro, muebles con copas y libros, una mesa flotante debajo de la tele, una alfombra nórdica de color n***o, y algunas pinturas. -Guau que hermoso...- quede tan asombrada. -Gracias, pero cierra la boca te van a entrar moscas.-sonríe se ve que le divierte mi expresión. No puedo creer lo grande que es su casa. Me la sigue enseñando y cada habitación me sorprende mas salón de juego, una oficina, seis habitaciones para huéspedes, en todos los baños jacuzzi, en donde sería el techo de la casa tiene una piscina techada. Esta casa es un sueño. -Eso sería todo- me dice mientras vamos bajando las escaleras que van hacia los dormitorios- Esta habitación es la tuya, si necesitas algo más me decís y lo pido- me lo confirma agarrando su celular. -No... Esta... ¡perfecta!- salto de la emoción es preciosa. La cama de dos plazas con muchos almohadones, un silloncito en la parte de los pies con estilo nórdico y alfombra nórdico. Al costado de la cama una hamaca, una mesita de luz con una lámpara blanca de vidrio hermoso. -Me alegro que te guste- Lautaro sonríe viéndome que salto como una loca, viendo y tocando todo. En un momento me mareo y casi me caigo Lautaro me agarra y me pone contra su pecho su perfume me inunda mis fosas nasales y me dan ganas de besarlo. Sigo enojada con él, no puedo hacer eso pero mi cuerpo lo llama o son solo las hormonas. Para no caerme me sostengo de sus brazos, y ¡Dios! Que músculos mas duros, son muy grandes. -Siéntate en la cama que todavía estas débil así que tienes que recostarte y dormir un rato.- me hace volver a la realidad y veo su cara de preocupación.- Cuando este la comida le voy a pedir a Maria que la traiga y comes en la cama- sonríe y me ayuda a acostarme.- Voy a pedirle que te haga algo rápido porque de seguro ya el bebecito tendrá hambre pasaron varias horas...- me mira y prende el calefactor, luego se va. Al terminar de pensar en este adonis, miro a mí alrededor, este es ahora mi “hogar” si se lo puede decir así. Me concentro en dormirme pero las ganas de llorar me inundan y me desahogo por un rato. Mi casa está totalmente en cenizas mis cosas, mis pequeños ahorros en efectivo y mi ropa. Gracias a dios le dije a mi papa cuando me mude que no me de la ropa de mamá por si llegara a pasar algo con la casa y tuve razón. Inicio de flash back Mi papá llora y me abraza, no me quiere soltar, pero yo también lo abrazo fuerte. Hoy me mudo de la casa donde me criaron y un millón de sentimientos se me cruzan. No es fácil dejar a mi hermano, siempre fuimos uña y carne y ahora me voy para empezar otra etapa de mi vida. -Pa... papi... No me dejas respirar… pero yo también te amo- le digo ya un poco llorando, mí papa es re demostrativo con nosotros. -Lo siento tesoro... no puedo creer que te vas.- se limpia las lagrimas y se suena la nariz con su pañuelo.- Parece ayer que andabas en pañales y mírate ahora ya toda una mujer adulta, seguís siendo terca pero adulta igual…- mi papá se ríe y yo también.- Primero tu hermana se va a estudiar y ahora... vos mi tesoro te independizas...- sonríe de orgullo pero también de tristeza. -Voy a tener otra habitación para mi gracias hermana- me bromea Esteban aunque por dentro se que llora- la voy a convertir en un santuario solo para que entren chicas.- sonríe. -Bueno papi tienes otra habitación para hacer lo que quieras, porque para que ocurra lo que quiere tu hijo la pieza se llena de "polvo"- me rio fuerte al igual que mi papa, Esteban se limita a insultarme. -Si mi amor, pero dale chances a tu hermano quizás la vecina le dice que sí y tienen algo bonito- me guiña un ojo. -Ojalá y se te de hermano siempre estuviste enamorado de ella y ella de vos, tienes que preguntarle para salir, más que un no, no va a decir.- le doy ánimos para que no se quede con esa duda. Los abrazo fuerte y me voy en un taxi con mis maletas y mirando hacia adelante lista a enfrentar mi nueva vida. Fin de flash back Escucho que alguien abre la puerta y me despierto, es Lautaro con una bandeja. -Te traje un sándwich de jamón y queso con un jugo de naranja- me lo deja en la cama- lo traje yo porque quería decirte algo.- veo que esta nervioso. Me acomodo y empiezo a comer. -Esta buenísimo gracias...- lo miro y no puedo apartar la mirada, es precioso. Espalda grande y una cintura que va de acuerdo a su tamaño, unas manos que demuestra que es fuerte, al igual que sus músculos.- y también el jugo. Gracias por traerme a tu casa pero no me voy a quedar por mucho tiempo... le mande mensaje a mi jefa así que me quedo por unos días y ella me va a dar para alquilar un mono ambiente. -No, quédate tranquila no necesitas alquilar ni irte de la casa... esta casa… ahora es tuya.- se acomoda en la cama y mide sus tono de voz.- Y antes que digas algo mas no lo hago solo por nuestro hijo sino porque vos también sos importante para mí...- lo dice un poco en voz baja pero lo entendí. -Está bien pero solo por un tiempito mas, ya que me agarraste con eso de que esta casa es mía- me río y el también. -Bueno descansa que lo necesitas ya son las doce de la noche ¿Tienes antojo de algo?- me mira esperando una respuesta. -No, gracias estoy bien...- me doy media vuelta en la cama y pienso- tengo antojo de vos...- me tapo la boca con la mano lo dije en voz alta, me acomodo en la cama y miro la puerta ya estaba cerrada.- Ay dios que tarada... esa maldita costumbre de pensar en voz alta. Gracias a dios no escucho- me calmo y trato de relajarme. Pienso en él y al ratito siento al bebé, me quedo helada lo sentí por primera vez, como unos aleteos o burbujas que se mueven. Me quede esperando a ver si lo siento de nuevo pero no, se quedo tranquilo. -Lo sé papá genera muchas emociones mi amor- Dios ya estoy hablando con mi bebé que hermoso. Y con una sonrisa de oreja a oreja me duermo y sueño en el mañana.
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