Narrado por Erica
No puedo creer que la persona que pretende comprar mi bebe, sea el doctor de la clínica.
-No querías que me vaya de la clínica porque sabias que yo tengo a tu hijo- es un maldito juego de él- Te reías en mi cara porque no sabía la verdad, basura.- no puedo verlo de otra forma.
-¿Qué? No Erica claro que no... temia por tu reaccion, te enterabas del embarazo.- está siendo cuidadoso.
-Y pensaste que era mejor seguir trabajando, sabiendo que yo soy la mujer inseminada.- no entiendo su juego.
-Erica yo se que se ve mal... pero no soy doctor... lo hice para poder estar en la primera ecografía- sonreía como si fuera la mejor excusa de su vida, pero tiene sentido.
-Mas allá que tu intención era ver al bebé igual no podes disfrazarte y no decirme nada, que de seguro lo tenias todo ensayado ¿No?- ya no hablaba, gritaba de la bronca y las hormonas tampoco ayudan.
-Erica vamos a calmarnos no nos está ayudando y al bebe tampoco, es cierto que quería negociar. Y para que quede claro, yo no planee nada. No sabía que te ibas a desmayar antes de que te encuentre.- su mirada es seria.- Yo tenía todo controlado y con un contrato firmado con otra chica que estaba dispuesta a llevar a mi hijo en su vientre y al nacer me lo daba... ahora todo cambio- en sus ojos se ve la desesperación.
Tiene sentido lo que me dice, pero no puedo confiar en él. Solo puedo darme cuenta que esto recién empieza y tengo que asimilarlo rápido además de aceptarlo.
-Perfecto... ahora me convierto en tu incubadora y al nacer quieres arrebatarmelo... estás loco. A mi hijo me lo quedo yo, ni un cheque va hacer que me separen de mi bebé.- decidida y firme se lo digo en la cara, me va a conocer.
-Erica por favor hablemos no termine de contarte lo que pensé...
Erica lo interrumpe levantando la mano para que se calle.
-La verdad no tengo ganas de escucharte fue suficiente por hoy... me entero del embarazo y quien es el padre- suspiro y trato de calmarme- y solo ves a las personas con un signo peso sobre sus cabezas... no todos se venden- ya fue suficiente - si tienes mi numero no me llames quiero pensar en mis opciones, mi vida también va a cambiar, así que por un tiempo quiero tranquilidad. Y tienes que empezar cambiar tu forma de ver el mundo...- Sin más nada que decir me fui del consultorio, me sentía súper cansada y humillada.
En el pasillo aparece corriendo detrás de mí la doctora.
-Lo siento mucho Erica por todo esto, no fue mi intención- dice la doctora como si a Erica esas palabras le sirven ni siquiera le hace efecto en su corazón.
-Basta... si de verdad lo sentías tenias que haberme avisado y no dejar a la suerte todo- me sentía estafada y ver la falta de etica y moral hacia una persona.
Me dirijo hacia la salida, dejando a la doctora llorando en el pasillo. Al mirar de reojo lo veo parado a él, con una cara de tristeza que intuyo no es fingida, pero ahora no puedo pensar en sus sentimientos, ya que él jamas tomo en cuenta los mios
Me voy a mi casa ya es tarde, cuando veo son las nueve y media de la noche. Pasó rápido mi franco y encima no lo pude disfrutar como siempre lo hago.
Me baño y preparo una ensalada con milanesas, termino de comer y me voy a mirar la televisión, no pasa ni media hora que me ataca el hambre y pido que me traigan una pizza napolitana. Al llegar me lo devoro.
-¡Dios que rico! la mejor pizza que haya comido- aunque llamo siempre a mi pizzeria favorita.
Me llega un mensaje.
Es Raquel:
-¡Hola amiga! Hace un montón que no nos vemos.
Mensaje de Erica:
-Estas chifladas hace dos días nos vimos.- le mando emoji de pensativa.
Mensaje de Raquel:
-Sí pero te extraño loca hay que ponernos al día. ¿Nos vemos mañana antes de irte a trabajar?-manda emojis de suplica.
Mensaje de Erica:
-Si dale tenemos que hablar.
Fin de los mensajes.
No soy una chica que le cuenta a todos sus problemas. Solo a Raquel que es mi mejor amiga, la conozco de otro club que trabaje por un tiempo como pasante.
Al principio no nos aguantábamos, pero con el tiempo nos dimos cuenta que aunque somos totalmente diferentes de alguna forma nos entendíamos. Es otra hermana para mi.
Quiero dormir. Todavía no entiendo como fue que paso todo esto. Estoy embarazada y vi a mi hijo. Quiero contarle a mi familia, pero como le explico cómo quede embarazada del padre millonario y que quiere negociar para que le entregue a mi bebé como si fuera un muñeco, cuando ni yo entiendo…
No se qué hacer. Plata tengo para mantenerlo pero si tengo que dejar de trabajar como hago con los gastos. Tengo que cuidarme. Sé que puedo bailar embarazada por lo menos hasta que se note la panza.
Mañana tengo que hablar con mi jefa y explicarle lo que me pasó. Se que no va a contar nada, soy la bailarina con mayor pago. Así puedo trabajar, hasta saber qué hacer con el bebé, mis gastos, mi vida.
Me voy acostar que estoy re cansada. No sé qué hacer con este bebé tengo miedo, nunca se lo voy a demostrar a ese imbécil, es mi hijo pero ¿seré buena mamá? ¿Qué hago con mi trabajo? No me va a dejar tranquila, lo sé.
No me di cuenta y me dormí.
-Hija... hija... despierta ¡llegue!- es mi papá.
Me levanto sobre exaltada y me dan ganas de vomitar. Salgo corriendo de la pieza hasta el baño y siento que expulso, no solo el bilis sino también a mi antiguo yo. Mi papá aparece detrás de mi preocupado.
-Mi tesoro porque saliste corriendo... ¿Estás enferma? ¿Quieres que vayamos al hospital?- la cara de mi papá me dice que en cualquier momento me agarra y me lleva a su auto. Nunca soy de enfermarme.
-No papi estoy bien. Me asustaste no sabía que venias- trato de desviar lo que paso recién. Como digo del embarazo y del padre. Siento que es una película de terror.
-No me mientas y no me distraigas del tema.- me busca cualquier signo de alarma.
-Pa, no sé como explicártelo...- trágame tierra.
-¿Estas embarazada?- me lo dice sin expresión alguna.
Lo miro sorprendida, no puede ser que lo sepa. ¿Estoy más gorda? ¿Mi cara dice en grande ME INSEMINARON?
-Pa... yo... ¿cómo sabes?- mi cara de asombro. No puedo mentirle.
Me abraza y me lo dice en el oído susurrando. -Porque tienes los mismos ojos de tu madre cuando estaba embarazada de vos y tus hermanos- siento su paz.
Me siento en mi hogar cuando él me abraza, me saca un peso de encima, no puedo evitarlo y empiezo a llorar. Lo necesitaba a mi papá, solo con el puedo descargarme y sentir tranquilidad. Solo sigue abrazándome y acariciando mi espalda y la cabeza. Al ver que estoy limpiándome los ojos, dejándolo de abrazar, nos fuimos a la cocina, tomo un poco de agua, me lavo la cara y nos sentamos a hablar.
Le conté como fue todo. Y como siempre, este gran hombre, está atento sin decir nada y sin hacer gesto. Escuchaba y analizaba. Me entendió en todo, que no sabía qué hacer y lo que pienso del hombre.
-Y bueno papá eso es todo... pero realmente no se qué hacer... Principalmente con mi trabajo que voy a poder trabajar hasta que se me note la panza.-se me seco la boca de tanto hablar.
-Si mi vida te entiendo en todo... así que decides tener al bebé, pero no sabes qué hacer con el padre...- su mirada me transmite seguridad.
-Exacto no tengo idea... él lo quiere como sea, me lo quiere sacar y yo no voy a permitir eso- estoy tan segura de eso aunque no sé cómo.
-Y porque mejor empiezas con hablar con el muchacho... y escuchas su versión o su propuesta- la cara de mi papá muestra seriedad.
-Me estas jodiendo... ¿me escuchaste lo de la negociación? Mi hijo no es una empresa o inversión- me empiezo a enojar es mi papá y me dice esto.
-Corazón no digo que tu hijo es algo que se compra o se venda... pero si sigues con el embarazo, el muchacho y vos van a ser socios, van a ser padres, me parece que no podes retrasar mucho la conversación- habla como siempre con sabiduría y a veces me enerva.
-Si papi tienes razón...- necesito pensarlo sola.-Bueno ya está cambiemos de tema. ¿Y mi hermano Esteban porque no vino o anda de noviecito y se olvido de su hermana?- bromeo pero quiero llorar y no puedo frenarlo.
-Hija ¿estás bien? Esteban esta si con la novia... ¿pero porque lloras?- me mira sorprendido y con una sonrisa.
-¡Por las malditas hormonas!- grito y a la misma vez me rio.
-Si mi vida ¡Así de cambiante te ponen!- mi papá se ríe y me abraza.
Cuando al fin me calmo, me arreglo y me veo linda. No parece que llore por horas. Por la charla, no desayunamos.
Vamos a comprar para cocinar un rico estofado mientras me comenta que conoció a una mujer pero no la llamo más no se siente preparado.
La verdad yo tampoco quiero que conozca a otra mujer, no quiero ser egoísta, quiero que sea feliz pero ahora no, aunque pase el tiempo, no puedo ver a papa con otra pareja.
Mientras la comida esta en el fuego, miramos nuestra película favorita Hotel Transilvania. Comemos mientras seguimos viendo la película.
Terminamos y papa lava los platos mientras yo me baño y me apronto para ir al gimnasio.
-Por suerte todavía me entra mi ropa...- me pone contenta.
-Nunca vas a sacarte esa manía de hablar en voz alta, algún día te vas a meter en problemas. Cabeza loca- mi papá me sonríe, salimos de mi casa y nos subimos al auto.
Saco mi celular para pedirle un turno para mi ginecóloga de confianza.
-Voy a llamar papá- le digo para que no haga algún ruido raro, por eso siempre tiene un aromatizador de ambiente.-Hola buenas tardes quisiera sacar un turno con la doctora Sandoval. Si está bien muchas gracias.
-¿Conseguiste hija?
-Sí. Mañana a las diez de la mañana.- me relaja tener un turno lo más pronto posible.
-Que bueno. En mi época había que ir hasta el hospital teníamos que esperar un montón.- me encanta la cara que pone cuando revuelve sus recuerdos, se ve tan feliz.
Llegamos a donde entreno.
-Tiene cuidado que no sabes si podes hacer este tipo de ejercicios.-me mira con una cara de preocupación y lo entiendo.
-Si papi, quédate tranquilo voy hacer un poco de bicicleta y brazos.
-Bueno hija nos vemos cuídate y a mi nieto o nieta. Mi amor que estoy emocionado que voy a ser abuelo más allá que tengas todo un lío... pero acá estoy para apoyarte.- pone una sonrisa de oreja a oreja. Mi papá es el mejor del mundo no lo cambiaría por nada ni nadie.
-Si papi gracias, te amo... y no sigas que me vas hacer llorar... acordarte las hormonas.
-Si mi vida lo sé- mi papá se ríe.
Entro y me pongo mis auriculares y escucho Travesuras remix. Me dan ganas de bailar pero me contengo.
"Termina tu rutina Erica"- Pienso
Cuando termino voy a la ducha. Al terminar de vestirme suena mi celular
"Desconocido"- aparece en la pantalla, no lo atiendo. Insisten mínimo cinco veces y cuando ya mi paciencia, se agota lo atiendo.
-¡Quien es!- mi tono de loca ya apareció
-Hola Erica ¿Como estas?- El padre biologico en la otra línea.
-Que parte de que no quiero hablar con vos por un tiempo no entendiste- recién empieza mi día y me lo está arruinando.
-Si sé que me dijiste eso pero tenemos que hablar... nuestro hijo está creciendo y quiero estar en el proceso de tu embarazo.- el tono de voz muestra desesperación.
Me acuerdo de lo que me dijo papá, suspiro y me calmo. Tengo que aceptarlo nunca voy a dejarlo atrás, él contrato a alguien para ser padre, que más que eso me demuestra que quiere hacer un buen trabajo. Solo espero no equivocarme con esto, no puedo confiar en él al cien por cien.
-Está bien mañana tengo turno con la ginecóloga a las diez de la mañana... nos encontramos en un restaurante, yo te mando la ubicación- sin esperar respuesta le corto.
Voy hasta mi casa en colectivo para buscar mis cosas para ir a mi trabajo. Hoy tengo que hablar con mi jefa.
Abro la puerta y veo a Raquel parada muy enojada.
-¡Raquel! me olvide por completo que hoy nos veíamos... perdóname- junto las manos para que acepte mis disculpas.
-Claro... ya me estaba preocupando por mi amiga que no contesta mis llamadas me imagine lo peor. Y al final me decís que lo olvidaste. Me debes una Erica- su tono de voz era de enojo total.
-Si perdóname lo tenía en vibrador al celular... vino mi papá empezamos hablar y después me llevo al gimnasio, no puse en sonido el celular hasta después de bañarme.- mi cara lo dice todo entiende que hay algo importante y que me preocupa.- y hay algo mas…
Al ver mi cara se acerca y me agarra de la mano.
-Si cariño dime... soy toda oídos- su voz era cálida y llena de comprensión
-Estoy embarazada...- y después de tanto aguantar empecé a llorar.
Necesitaba descargarme de nuevo, ahora con mi mejor amiga, la llamada hizo que mi seguridad bajara, no voy a ser madre soltera.
Tendrá un montón de abogados el multimillonario y si quiere sacarme a mi hijo lo puede hacer tranquilamente, no quiero eso, pero tengo miedo. ¿Y si es un asesino, mafioso, narcotraficante? Siento que no tengo el control de nada, que mi vida ya no es mía.
Al ver mi estado de angustia, Raquel me hace entrar a mi casa y me sienta en el sillón que tengo en mi sala de estar, me abraza y se queda en silencio.
Hasta que me calme y tome un poco de agua.
-Eso sí es una bomba... pero tranquila lo que vos elijas te voy acompañar- me dice y me da un apretón de mano.
Decido no ir a trabajar, no me puedo calmar y mi cara me delataría que estuve llorando mucho. Llamo a mi jefa entiende que no estoy bien así que le va avisar a mi compañera de baile que hoy no hacemos el numero por mi ausencia.
Raquel se queda en mi casa y pedimos comida.
-Tengo ganas de comer tacos...- me saboreo la boca como haciendo que busco lo que quiero- con una coca bien fría. De pensarlo se me hace agua la boca...- siento a mi estomago rugir.
-Erica si esos son tus antojos te los voy a cumplir, pero nena eso no es para nada light- mi amiga sonríe y llama para hacer los pedidos.
A la media hora llega el pedido y comemos, le cuento todo como pasó. Y ella hacía gestos de aprobación o de negación.
-Y por las malditas hormonas, lloro por todo. Me da bronca porque lloro y de lo que me da bronca lloro mas... me voy a volver loca- me río.
-La verdad que si... Pero no sabía que podes ponerte más loca de lo que sos- nos reímos y nos abrazamos.
Nos dormimos temprano porque tengo que ir a la ginecóloga a la mañana y Raquel a trabajar.
Otro día en esta hermosa ciudad. Pero ni bien abrí los ojos las ganas de vomitar me invadió. Corrí tan rápido como pude pero un poco tire en el camino.
Me cepille los dientes y limpie antes que Raquel se despertara.
Preparo el desayuno y escucho que mi mejor amiga baja.
-¡Buenos días dormilona!- le grito para que se despertara.
-Y dicen que las mujeres embarazadas viven con sueño pero en tu caso no... Por favor no grites recién me despierto- Raquel se queja y empieza hacer mueca de que huele algo- ¿y ese olor? ¿A amargo?
-Lo siento fui yo... ni bien abro los ojos tengo ganas de vomitar... síntomas de embarazo- le sonrió como una niña dulce.- no llegue al baño a tiempo.- le digo sin dar importancia, pero no aguanto y empiezo a reírme.
-¡NO QUE ASCO! ¡VOY A IR A COMER AL LIVING!- se va la futura tía mientras me grita un montón de insultos.
Terminamos de desayunar y me cambio para ir a la ginecóloga.
-¿Quieres que te acompañe?- como siempre tan buena amiga.
-No, está bien yo puedo ir sola, tengo que verme con el padre negociante- y le pongo cara de asco.
Sé que no le gusta la idea de que vaya sola a ver al imbécil pero no le queda de otra que aceptar mi decisión
-Bueno dale. ¿Esta noche bailas?
-Si hoy si. Ayer no fui así que hoy tengo que ir a trabajar.
-Bueno linda. Mucha suerte y cualquier cosa llámame- me sonríe y me lanza un beso en el aire.
Me despido y me voy caminando. Disfruto del día, falta mucho para el invierno, mi estación favorita, pero estamos en primavera y no el insoportable verano.
Le mando mensaje, al numero que él me llamo, la ubicación.
Pienso en lo locura que se está convirtiendo mi vida. Me sobo la panza.
-Quédate tranquilo chiquito, mamá te va a cuidar y amar… solo dame tiempo en acostumbrarme a la idea de que mi vida solo va a cambiar para mejor.- le digo en voz alta.
Al hacer unas cuadras siento que alguien me sigue, miro hacia atrás y veo un hombre con una mujer susurrando entre ellos y con una grabadora en la mano. Miro hacia adelante y escucho que alguien grita -¡ES ELLA!- a los segundos un montón de gente me rodea.
Dicen que soy la mujer que se embarazo por inseminación del hombre más rico del país, a propósito.
-Señorita, ¿como usted pudo hacer eso?- pregunto uno.
-¿No pensó en todos los problemas que le puede ocasionar al empresario?- me interroga otra mujer.
-Lo quiere agarrar a ese hombre por su plata, la clínica Santa Rosa ¿la ayudo para hacer su plan realidad?- un hombre pregunta sin importar lo horripilante que se escucha eso.
Todos me preguntaban cosas que no entendía. Quien les dijo de mi embarazo. De seguro es una trampa del hombre fino. Quería seguir caminando pero los reporteros me lo impedían y uno de ellos me pego con su grabador en la cabeza, bastante fuerte, lo empujo tirándolo contra un colega de él. –Perdón, pero me pegaste y no me dejas caminar. ¡COMO TODOS!- grito.
En ese momento veo que aparece una limusina negra y salen dos hombres. Empujan a los reporteros, logrando llegar hacia mi.-Señorita por favor venga, la vamos a sacar de acá nos manda el señor- le confirmo asentando con la cabeza y me sacan de ahí.
-Señorita esos hombres trabajan para Lautaro Pears. ¿Ahora le va a pedir plata para que el bebé se lo de al padre?- los ignoro pero ahora descubro su nombre Lautaro Pears.
Subo a la limusina y respiro con un gran alivio. Al momento que me acomodo lo veo a Lautaro en el asiento que se encuentra delante de mi, viéndome.
-¡Maldito desgraciado me estas difamando como una loca que quiere engancharse con un hijo por plata!- no me di cuenta que mi enojo lo tenía acumulado, gritándole.
-No, Erica para nada... Nunca divulgaría mi vida privada. De seguro que desde la clínica general habrán dicho algo.- piensa en opciones.- Pero el ecografo que es el que te hizo la ecografía trabaja ahí y yo le pague, confió en el que jamás diría algo.- lo dice muy confiado y se nota por su postura.- No sé como descubrieron que el proceso lo hicieron en el Santa Rosa- piensa preocupado y molesto.
Por pensar mal de él no me había acordado que yo hable con la enfermera, que no tenía cara de ángel. Y me preocupo porque fue mi culpa, no quiero admitirlo pero tengo que decirle, Lautaro no tiene nada que ver en eso. Suspiro.
-Yo hable con la enfermera que me estaba controlando y me dijo que estoy embarazada.- tengo que tragar mi orgullo por esta vez.-
Me dijo que lo único raro fue ir ahí y luego de semanas estaba embarazada.- yo sola me mande al matadero ahora voy a estar en todos los noticieros.
-Bueno es tu culpa pero aun así lo voy arreglar, con un par de palos verdes se calla a las buchonas.- dice sonriendo triunfante y se lo ve tranquilo.
Y de nuevo hablando de plata y que puede hacer lo que quiera.
-Otra vez con lo mismo. ¿Siempre sos de solucionar tus problemas con plata?, pero te aviso yo no me vendo.- me da asco verlo y que hable asi como si nada. Perderé mi trabajo cuando se transmita el noticiero.- ¡Mi trabajo! ¡Lo voy a perder si ven los noticieros!- pienso desesperada y con los nervios de punta, pero no sé como mi jefa va a reaccionar.
-Tranquila Erica no te alteres, ya mismo mis abogados se están encargando de eso.- Lautaro se acomoda y prende la radio.
"Ultimas noticias el multimillonario Lautaro Pears será papá de una forma muy inusual... Se dice que una mujer llamada Erica Tolder se insemino del galán con tal de sacarle plata vendiendole el bebé. ¿Qué clase de mujer y futura madre hace eso? ¿El instinto materno no es algo innato? Vamos a seguir informando ni bien tengamos más noticias"
Lo miro con furia -¿No era que tus abogados se iban a encargar? parece que llegaron tarde- dios que mas me va a pasar hoy y este imbécil que en vez de ayudar no hace nada.
-Erica por favor basta, estoy intentando que todo salga bien...- intenta calmarme.
-¿Bien? Que parte de todo esto para vos salió bien. Estoy embarazada por culpa de la clínica que contrataste, la doctora se lavo las manos al igual que su secretaria y vos...- lo señalo con mi mejor expresión de asco.- vos sos cómplice sabias la verdad y aun así no me llamaste. ¡Cómo quieres que confíe si desde el momento más difícil te quedaste callado esperando que la incubadora siga su proceso, así tener al hijo que siempre quisiste y nunca te importo mi opinión!- esto de gritarle me da cierta satisfacción pero sé que está mal, y las ganas de llorar me invade y no aguanto.
-Erica no llores por favor... pero quiero que me escuches. No soy un maldito... si fui egoísta pero lo que menos quiero es llevarme mal con vos. Sos la madre de mi hijo y respeto eso muchísimo. Pero tengo el derecho de disfrutarlo. No te lo voy a sacar nunca haría eso, sabiendo que vos lo quieres, pero si quiero que me des mi lugar como padre.- sus ojos mostraban esa sinceridad.- Además quise contactarte, pero por alguna razón no te encuentro en el sistema.- su expresión corporal solo me dice a gritos que le crea.
Me busco en el sistema, pero jamas encontrará resultados. No confío en él para contarle mi historia.
Lo miro solo a los ojos, lo estudio y se me hace familiar sus ojos y sus facciones. Pero en un segundo recuerdo a donde lo vi en el club, que circunstancias mas extrañas…
No puede ser que sea él. Ahora llevo a su hijo en mi vientre. Dios que jugada es esta.
Cierro los ojos, inhalo y exhalo -Está bien tienes razón- ya me voy tranquilizando para poder hablar bien- lo que más me duele es que no me preguntaron si seguir o no con esto. Es mi cuerpo. No te hubiera dicho para abortarlo, siempre quise ser madre. Pero detesto que decidan por mi- me sentí liberada diciéndole esto.
-Bien esto es un comienzo.- sonríe más tranquilo.- Y entiendo que te sientas así... pero solo te quiero decir… que mi mayor miedo era que lo abortaras- en sus ojos demuestra tristeza- Así que luego coordinamos otro día para vernos y te cuento mi historia, así comprenderás porque quise hacer de forma ilegal un vientre subrogado.
Me da una gran curiosidad, pero solo me limito a mirarlo por unos segundos. Miro hacia el otro lado de la limusina y me quiero peinar con una cola alta y cuando me estaba juntando el pelo me toque el golpe y me dolió.
-¡Auch! Maldito reportero... me pego fuerte el desgraciado...- me acuerdo de su cara y lo sigo maldiciendo.
-Erica espera yo te ayudo, ahora busco el botiquín.- busca en unos compartimentos.
-Está bien es solo un rasguño...- aunque me duele mucho.
-Ahora te limpio... quédate quieta.- apoya el algodón en mi frente.
-¡Despacio que duele!- le quite la mano. -Está bien yo puedo sola... – no se movió se acomodo en frente de mi, nuestras miradas se encontraron, sentí ese cosquilleo. Su yema del dedo toco apenas mi piel y la intensidad de la atracción aumento. Decido romper con ese momento confuso y muevo mi cuerpo para acomodarme en el asiento.
Lautaro se da cuenta de lo que quiero y se aleja.
-Bueno ya esta, ya lo desinfecte, estas mucho más linda para ir a la doctora...- se dio cuenta lo que dijo, vi sus mejillas encenderse, se acomodo en su asiento y no hablo en todo el camino.
Cuando vi a través de la ventana ya llegamos al edificio, donde atiende mi ginecóloga.
La forma de cómo nos conocimos no es lo más común y sano pero decido darle oportunidad como padre. Nuestro milagro no tiene la culpa de nada, tampoco soy una mujer que separaría un hijo de su padre y muchos menos cuando el padre quiere quedarse.
Antes de bajarme de la limusina, veo que Lautaro no se mueve -Vamos acompáñame, si quieres estar presente lo acepto pero después hablamos de las condiciones que tengo para ti, niño rico- le sonrió pero con una mirada que hablo en serio.
El sonríe como si hubiera ganado la lotería. Se baja del auto. Me toma de la mano y yo por mi seguridad lo suelto. Los recuerdos de lo que sentí en el club, son los mismos que ahora, pero estamos en circunstancias muy diferentes. No quiero mezclar nada, quiero que todo esto funcione. Aunque él me ponga su mejor cara aún no puedo confiar en él. No me puede culpar, él se lo busco.