—Buen día —dijo la voz de Amelia y después, miro despectiva a Olivia —menos para tí. Olivia, siguió caminando, pero cuando estaba por llegar a su habitación se detuvo. —Hmm, al parecer apenas me viste te pusiste duro para mí —ronroneó. —Si amor, solo por tí estoy caliente —dijo con la voz gruesa. Olivia pudo escuchar como ambos se besaban, cerró la puerta y lo último que escucho, fué un golpeteo de cuerpos. —¡Los odio! —bociferó molesta. Se hincó de rodillas, lo peor de todo es que se había exitado. No lloro, pero quería quitarse el sabor amargo. Levantó con cuidado su vestido, sus dedos se desviaron con suavidad por su piel. Una lágrima cayó en su muslo, desparramada por el dorso de su mano. Llegó hasta el borde del hilo, su ropa interior estaba húmeda. Olivia se mordió los labios

