Pensé que al pasar la euforia del alcohol Camila se negaría a hacerlo, pero no fue así. Ese día llegó a mi depa llevando dos camisetas atirantadas con las cuales nuestros pechos lucían extremadamente sensuales y serían de “fácil acceso” para Rafael, preparamos todo y nos sentamos a esperar. Cuando Rafael llegó, lo recibí con un largo y húmedo beso en la boca, tal y como él solía hacerlo, me acarició las nalgas y las tetas las que ésta vez pudo chupar a su antojo haciendo que mis pezones se endurecieran, después me separé de él y dando un giro para que me observara le pregunté — ¿Te gusto?, ¿Me extrañaste? — Mucho es la respuesta a las dos preguntas mamita Con voz sensual le pregunté — ¿Quieres tu regalo de cumpleaños? El metió su mano entre mis muslos para acariciar mi sexo sin bragas

