─Sí… iré a conversar adentro, buen trabajo ─murmura el Gobernador, tomando un sorbo de su bebida. Cuando se retira dejándome con Magnus. Dejo salir el aire retenido, resoplando. Ahora estoy rezando a quiénes puedan escuchar mis suplicas, que esto no arruine nada. ─He escuchado… algo ─comenta, sorprendiéndome. ─Gracias…por intervenir ─digo rápidamente, dándole mis ojos, mientras que los de él se quedan en el atardecer. ─Lamento eso, que hayas tenido que pasar por una situación así de desagradable ─menciona con sinceridad. ─Tú no eres el que se tiene que lamentar o disculpar ─reitero, dejando salir un bufido. ─Lo hago por quiénes son incapaces de hacerlo… no mereces menos que una disculpa, quisiera poder… nada ─dice, tragando con dificultad y embebiendo del licor de su copa. Es

