Acomodo mis lentes de sol, caminando a un lado de Satán, mientras en mis orejas suena a todo volumen una canción de “Miranda” que describe perfectamente la situación en este momento. Paso el check in de Magnus luego del mío, entregando nuestros boletos que han sido cambiados en último momento por mi tardía llegada. Solo he escuchado de su parte más de diez refunfuñadas y he visto más miradas llenas de odio que en toda mi vida. Soy un desastre, pero él insiste en que sea su asistente ¿Acaso ha perdido la cabeza? ─Señorita, puede bajarse un momento los lentes de sol, verificaremos su identidad ─menciona el de seguridad. Los bajo, y él asiente, sellando el boleto. ─No sé por qué cargas lentes de sol ─declara Satán a mi espalda. ─Porque no puedo con tu resplandeciente belleza ─murmuro jo

