Terminamos de hacer registro en el aeropuerto, para irnos hacia el auto que nos recibe en el estado que queda al otro extremo del país. Seguimos en el mismo territorio y ya me quiero regresar a mi casa, lejos del bloque de hielo que solo se limita para pedirme hacer reservaciones en restaurantes, comprarle agua o para sostener su maletín. Resoplo, subiéndome en el auto. Él se mantiene con los ojos en la ventana, ignorando totalmente mi presencia. Miro hacia mi ventana, vislumbrando a la chica rubia… ex prometida de Satán, saliendo del aeropuerto, siendo recibida por un hombre de traje y un beso en la boca. Abro los ojos sorprendida, ¿Será que ella le rompió el corazón a Satán? Cuestiono, indagando en mi interior ya que nadie quiere hablarme. No creo que alguien pueda romperle el corazón

