─Tienes que dejar de hacer eso ─recalco. ─¿El qué, ser tan guapo e irresistible? ─Cuestiona jocoso. ─Eh, no. El dejar de borrar mi trabajo, o me veré en la obligación de no avisarte y simplemente ponerte una trampa ─declaro, acariciando mi brazo. ─No me gustan las fotos ─suelta, carraspeando. ─Lo noto, porque no apareces en la faz del internet. No tienes r************* ni hay fotos tuyas en internet… espera, hay una, apareces conmigo, bailando. O colaboras con Marketing o… ─Tómame las fotos, tú y aceptaré que se las entregues ─interrumpe, sacándome de orbita. ─No soy fotógrafa ─murmuro ante su locura. ─¿Sabes tomar una foto con tu celular? ─Cuestiona, poniéndome a dudar. ─Pues… sí, eso creo ─menciono. ─Listo, eso es todo ─declara, colgando la llamada. Me quedo pasmada,

