En mi interior estoy dando saltitos de emoción y agradezco que el señor Manolo Maxwell no se encuentre estos días en la oficina. Porque Satán es capaz de delatar mi altanería con el viejo. Muevo mis pies en la sala de espera de la clínica, donde se han encargado de mis exámenes y son los dueños del aplicativo de in vitro… muy modernos, pienso, mirando a mi alrededor varias mujeres, muchas de ellas con un gran vientre abultado, haciéndome sentir un poco abrumada. Tomo una bocanada de aire, rezando que todo salga bien. ─La paciente Vanelope Jones ─comenta la enfermera con mi seudónimo, que me da una sonrisa al levantarme por mi llamado, aliso mi traje dando unos pasos hacia adelante. ─La Doctora le espera ─añade, guiándome con su mano. Le sigo, cruzando un pasillo que me lleva hacia la

