Mi primer día
—Hola mamá, hoy no voy a desayunar ya voy trade a la U. Estoy emocionada ¡Es mi primer día! Saluda a mi hermano David.
—Bueno, Jessy ve con cuidado y cómprate algo de comer. Te amo mi pequeña.
Asentí con la cabeza y le di un pequeño beso en la frente a mi mamá, ya que ella estaba toda embarrada de harina preparando panqueques.
Salí súper emocionada, llevaba unos jean y una camisa normal supongo, nada atractiva y nos tenis blanco, que por Dios me encantaban. Lleva el pelo suelto, mis Mejía eran rosada, bueno era linda según yo. Mi cabello era liso color castaño calor igual a los de mis ojos.
Tome el autobús, antes de mencionar esto, quiero decirles que yo no vivía cerca de la Universidad, era un poco largo el trayecto para llegar a ella.
Voy sentada tranquila, leyendo un poco y viendo mis horarios de clases, porque pronto sentía que me iban a llamar Lic. En Administración de Empresa.
Pero... ¿Por qué me cortaste las alas y me arrancaste mis sueños?
En la venta del autobús se reflejó un poco el cuerpo de un hombre, alto y esbelto. Yo lo volteo a ver y el me pregunta; ¿si tenía ocupado el asiento? Yo le dije que no, que podía sentarse sin ningún problema. Me peque más a la ventana del autobús. El se sentó y me voltio a ver
Sentía su mirada y su respiración detrás de mi.
No le di importancia, creo que es normal que una mujer hoy en día se sienta acosada, pero no, claro que no es normal. ¿Cómo pude permitirme esto?
—Que linda eres
—Gracias. Le respondí.
El me siguió hablando...
—¿No eres por aquí verdad? Porque si no, ya te hubiera visto.
—No, no soy de por aquí. Voy a la U, es mi primer día de clases.
El me corta antes de que termine la oración .
—Los universitario y sus cosas, la universidad no sirve. Es solo pérdida de tiempo. Yo te puedo enseñar algo mejor.
Su mano toca mi pierna suavemente y me asuste. Me levante bruscamente, y le dije al busero que aquí era mi parada.
Agarre mi mochila, y sin darme cuenta se me cayo mi celular. Me baje del autobús aunque en mi primer día, llegara tarde, pero no iba a permitir que ese sujeto me volviera a tocar.
Empecé a caminar, las calles se miraba un poco solitario, de pronto me acuerdo que necesito llamar a mi madre debe de estar preocupada, ya que hace 15 minutos debería a ver llegado a la U.
Empiezo a buscar en mis bolsillos y en mi mochila. No encuentro nada, solo una voz de tras de mi:
—¿Buscabas esto? Coincidentemente cayó en mis piernas cuando te levantaste.
No entendía. Ese sujeto me había persiguió hasta aquí. Estaba asustada no sabía qué hacer.
Le contesté tranquilamente:
—Si, me lo puedes dar por favor.
El me contesto:
—Claro, pero tendrás que venir un ratito conmigo.
—No! Fue mi respuesta de inmediato. Si desea quédeselo. Le dije.
Me di la vuelta y empecé a caminar rápido.
El solo levanta una ceja al ver mi reacción, su mirada era con demasiada soberbia y malda. Y de ahí entendí que tenía que salir de ese lugar lo más antes posible.