Capitulum 16 La primera vez que te vi

2470 Words
La primera vez que Aleister vio a Emily Kedward no fue grato para él, pues fue prácticamente obligado a ser su niñero durante toda una semana y no había podido negarse. Lo peor no era eso, sino que el primer día de su condena se había cruzado precisamente con el día de su tan esperada cita con la vampira más bonita de la escuela. Aleister no tuvo opciones y desgraciadamente tuvo que cancelar su tan esperado momento con la vampira, a pesar de las consecuencias, porque Sasha no era una chica que se pudiera tomar a la ligera, ya que ella no esperaría a que el vampiro se desocupara para tomarle la debida importancia, claro que no, pues Sasha era una vampira sensual, atrayente, con un millón de vampiros tras de ella y ante todos esos inconvenientes ella había decidido salir con él y él se daba el lujo de cancelarle, era evidente que no se volvería a repetir una oportunidad así con la lindura de la clase, esa negativa le costaría quizás una relación futura con la chica, pero ahora solo le quedaba arrepentirse y ser miserable mientras se encontraba atrapado con una niña. — Tampoco es grato para mi tener que compartir mi espacio geográfico con el presumido, arrogante y petulante Aleister Alucard — dijo Emily, mientras miraba con verdadero odio al vampiro quien había perdido toda su paciencia ante la niña que tenía enfrente. Los ojos de Aleister estaban completamente rojos, llenos de ira contenida por los caprichos y quejas innecesarias de la bruja ante las tareas que evidentemente se merecía por tener esa actitud. — Si solo hicieras lo que te corresponde, no estarías aquí. — aclaro Aleister con los dientes apretados —. Ni tú, ni yo estaríamos atrapados en estas tareas absurda, podríamos estar con personas de nuestro agrado. Sin embargo, debido a que eres una insolente y no puedes acatar una simple orden estamos juntos. — Es estúpido todo este sistema, dime, de que me sirve tener magia si no puedo usarla en una tarea tan simple como es acomodar unos libros. — Mira brujita, yo no hago las reglas, yo solo las acato, así que… — Eso te hace un perdedor, un pusilánime, un… — Te juro que, si te escucho nuevamente insultarme, me olvidare que eres la hija de Filiberto y te arrancare la cabeza. — Que miedo, casi tiemblo ante tu imponente cuerpo de macho alfa. — ella se mofo mientras el vampiro respiraba profundo —. Ni siquiera puedes tocarme, si me tocas tu… Aleister la sostuvo de los brazos con fuerza, su furia fue mostrada en aquellos ojos rojos, sus dientes grandes y filosos se asomaron en aquel gesto de ira reprimida, Emily no tuvo la oportunidad de defenderse cuando sus dientes se clavaron en su cuello. — Capitis — Aleister se alejó debido al dolor que le estaba causando Emily con aquel hechizo en su cabeza, sentía que explotaría. — ¡Detente! — ordeno — ¡Te matare si no lo haces! — Emily por primera vez tuvo miedo ante un aviso, nunca nadie se había atrevido a tocarla, ni siquiera a lastimarla o incluso a decirle algo que la ofendiera. El vampiro había sido el primero y ahora sus amenazas no eran una simple broma para la chica. La pelirroja se detuvo y Aleister la miro un tanto estupefacto. — Tú ganas, has lo que quieras, pero no me involucres en tus problemas — sus ojos eran claros como el cielo nuevamente, más la amabilidad que tenía en ellos en un principio ya no estaba. Aleister salió de la habitación indignado dejando a la bruja con una herida que sangraba sin que ella pudiera curarla pues estaba asombrada de la actitud del vampiro, pues se había marchado sin siquiera preocuparse por su estado o haberse disculpado con ella por haberla agredido físicamente, definitivamente eso no se quedaría así. ……………………………………. Las tareas de Emily terminaron, a pesar de que Aleister la había atacado y Emily estaba muy molesta, indignada e intentaba ver la manera de vengarse del muchacho por su atrevimiento, no lo hizo, tanto ella como Aleister se limitaron a decir o hacer algo, simplemente se miraban con desprecio desde un extremo de la habitación mientras Emily realizaba las tareas que faltaban por cumplir esos últimos dos días. Cuando termino aquel confinamiento, los dos fueron libres de seguir con sus vidas y lo primero que hizo Emily al ya no sentirse atrapada y vigilada fue contar lo que había sucedido entre ella y el vampiro. — Lo digo en serio, él me ataco — Nora no paraba de reír ante la historia absurda que contaba Emily, Brenda y Emma se sintieron un tanto preocupadas e Isabel algo sorprendida. — No es típico de Aleister, él no es así, te creería si me digieras que Desmond lo hizo — admitió Brenda defendiendo al vampiro. — No estoy mintiendo. Yo estaba realizando mis deberes de la manera correcta, sin molestar a nadie, obedeciendo… — Nora no pudo evitar volver a carcajearse de la versión de Emily —. Podrías callarte, estoy hablando en serio. — Como lo mires Emy, nadie puede creer que tú estabas obedeciendo y siguiendo las órdenes al pie de la letra. Después de todo debido a tu chistecito de dejarnos a mí y a Brenda encerradas en aquella prisión eterna, castigaron al pobre de Aleister, por lo que ahora te odia. Pero de ahí a que pienses vengarte de él porque tuvo el valor de ponerte en tu lugar, es una locura — comento Emma con sensatez. Brenda y Emma se habían quedado encerradas durante todo el día en el hechizo de sellado sin esperanza de una salida. Isabel y Nora les habían conseguido comida y algunos cojines y cobijas para hacer su estancia menos tortuosa. La noche llego y los maestros tuvieron que darse por vencidos e informarle a Filiberto de la falta de su sucesora, el gran mago con gesto amargado y cansado de las diabluras de su hija se presentó para remediar una vez más el desastre de la pelirroja. El poder, el potencial y la falta de valor hacia las cosas de Emily comenzaba a ser un severo problema porque no utilizaba sus habilidades para explotarlas y lograr algo bueno, al contrario, comenzaba a utilizar sus dones para lastimar, herir y ridiculizar a sus compañeros y amigos. Filiberto esta vez estaba enojado e hizo lo que no había hecho durante los doscientos años de vida de su hija, castigarla. Desafortunadamente las cuatro chicas se negaron a ser responsables de la heredera pues Brenda no quería verla por un mes si era posible, no era por orgullo o celos, era por dignidad ya que cada vez que Emily les hacía algo ellas simplemente debían pasarlo por alto sin ninguna disculpa o arrepentimiento por parte de la chica. Así que esta vez Filiberto le exigió a su hija liberar a sus compañeras y pedirles una disculpa sincera. — Eterra selvus Mora Vantis Quo Incandis, por Vasa Errum Quo Signos. Phasmatos selvus nos ex malom terra mora Vantis Quo Incandis per Vasa Quo Signos. Las chicas fueron liberadas, Brenda salió furiosa sin querer mirar a la pequeña bruja, Emma la siguió sin saber que decir exactamente ante la presencia de Filiberto, no obstante, el padre de Emily carraspeo y la voz de la chica hizo presencia. — Los siento, no debí hacerlo, Perdóname Brenda. — la chica se detuvo al escuchar aquello —. Lamento también haberte empujado Em y dejarte de igual manera ahí con la aburrida de Bren. Nora rio en silencio de la disculpa de la chica, era la primera vez que se arrepentía de sus actos, no lo había hecho bien, pero sin embargo lo había hecho con sinceridad y eso era lo único que contaba. Aun así, Brenda se fue molesta sin querer mirarla más. Entonces Emily fue asignada a realizar diversas actividades por su falta, Aleister fue el elegido para supervisar a la bruja y ahora todos sabían que Filiberto no había hecho la mejor combinación. — ¿Por qué están de su lado? Él me mordió, debe ser castigado, y si no me ayudan lo hare sola, pero él pagara su falta hacia mi persona. — ¿En serio Emily?, quieres pelearte con el hermano Alucard más sensato y pacifista de los tres. Tienes la más mínima o remota idea de lo que te hará Draven o Desmond si llegan a enterarse de que piensas fastidiar a su hermano mayor — hablo Nora preocupada pues desde la muerte de Elizabeth Alucard los tres vampiros habían cambiado y ya no eran los mismos de siempre. Isabel se mantuvo al margen, sinceramente se sentía sorprendida de que precisamente Aleister le hubiera dado su merecido a Emily, sabía que, aunque quisieran no debían involucrarse pues nadie castigaría al vampiro por dos razones, una; la pelirroja jamás lo acusaría y dos; muy difícilmente le creerían y si llegaban hacerlo Aleister era intocable tanto o igual que Emily. — Ellos no tienen por qué meterse en esto. Además, no se atreverían hacerle nada a la heredera y futura líder de este mundo. — No los subestimes Emy. No estas contando que si llegas hacerles algo te las veras conmigo — advirtió Brenda con miraba impasible. — Ahora estas de su lado — dijo ofendida —, no puedo creerlo son un par de chupasangres, no son iguales a nosotras, Aleister es alguien muy inferior por lo que esto no se quedara así, me vengare. Emily se fue molesta dejando nuevamente preocupadas a las cuatro chicas, todas exhalaron aire con fuerza y sintieron que las cosas iban a empeorar. Desde ese momento Emily tuvo una pelea personal con Aleister Alucard, cuando estaban en la escuela no perdía la oportunidad de ridiculizarlo con su magia, haciendo que tropezara sorpresivamente cuando llevaba objetos como los cuadernos y libros de la clase de hechicería o peor aún, cuando llevaba su almuerzo y este caía sobre él manchando su ropa, cabello y a veces cara. Ninguno alumno era capaz de decir o hacer nada porque todos sabían que era Emily y preferían hacer caso omiso y ser partícipes de la burla a ser víctimas de la bruja por oponerse o defender al vampiro. Además, Aleister tampoco decía nada, solo respiraba profundo y se levantaba con el mejor semblante posible a pesar de ver como la bruja se reía junto con otros compañeros. Brenda intentaba en muchas ocasiones con ayuda de las chicas evitar los hechizos contra el vampiro, algunas veces lo lograba otras fallaba y era cuando el vampiro volvía a ser el centro de mofa de todos los aprendices. El abuso comenzó a ser más personal, cuando convenció a los profesores de tener clases conjuntas con lobos y vampiros para entrenar sus habilidades y desenvolverse con mayor velocidad, logrando ser más agiles y dinámicos. Entonces Aleister fue el conejo indefenso ante la bruja, pues ella lo tenía a su merced, ya que, el vampiro no podía hacer o decir nada frente a tantos testigos. Los maestros regañaban a la pelirroja, pero eso no arreglaba los moretones del chico o la pérdida de su cabello, ya que Emily lo había dejado calvo con el pretexto de un hechizo erróneo de su parte, por fortuna crecería de nuevo, a pesar de esto, Aleister no demandaba un castigo para la bruja, el simplemente parecía resignado ante aquella situación, incluso ahora que se encontraba en el hospital por una intoxicación provocada por la pelirroja. — Esto es inconcebible — hablo Desmond con evidente frustración —. Eres Aleister Alucard hijo del rey de los vampiros, y estas dejando que una simple niña te ponga en ridículo. He sido paciente, no me he entrometido porque tu así lo pediste, pero es suficiente o lo pones un alto a Emily Kedward o lo hare yo. — Nadie hará nada, lo que hace Emily son simples bromas. Comparado con todo lo que hemos vivido esto no es nada, un día de estos ella se cansara al ver que no le doy importancia a ninguna de sus provocaciones. — … O simplemente se detendrá cuando te mate, — admitió Desmond con obviedad —, estás loco si crees que voy a seguir permitiendo que te lastime de esa manera. — No dramatices Desmond, — intervino Draven —, Emily es la hija de Filiberto, futura heredera de este mundo y… — Me vale una mierda que sea la futura cuidadora de este mundo. — interrumpió Desmond —. Si ella debe llegar algún día al poder no quiero imaginarme como será este mundo. Porque carece de empatía, sentimientos y cosas buenas, no voy a seguir permitiendo que ella siga lastimando a Aleister, no solo tienes que soportarla a ella, sino también debes soportar el infierno que es nuestro hogar desde que… — ¡Basta Desmond! — hablo Draven con autoridad y con semblante molesto ante sus palabras. Desmond observo la mirada perdida de Aleister y su corazón se estrujo con dolor. El mundo no era justo y parecía que tenía algo personal contra los tres vampiros o eso era lo que sentía Desmond, pues su entorno era sumamente arbitrario y parecía no tener fin. — Aleister tiene razón, si nos metemos con ella le causaremos problemas a nuestro padre y es lo menos que queremos ¿o no? — Desmond miro a su hermano mayor con gesto molesto, pero asintió con pesar porque lo que menos quería era que su padre se viera involucrado. — Es a lo que me refiero, esto no es justo — el menor derramo lágrimas de decepción —. ¿Cuándo podremos descansar de la carga que implica vivir en este mundo? — Quizás hasta el momento de nuestra muerte — contesto Aleister —, pero si los tengo a ustedes en mi vida no me importa lo demás. Yo sonreiré y viviré feliz con su compañía. No te preocupes yo saldré adelante… saldremos adelante. Draven lo abrazo con dolor y Desmond apretó los dientes enojado. Su hermano podía fingir que no pasaba nada, que era lo suficiente fuerte como para ignorar el daño que estaba causando aquella chiquilla sin límites, pero Aleister no estaba bien, ninguno de ellos estaba bien y la bruja sin darse cuenta estaba empeorando el estado mental de los vampiros. Sin embargo, Desmond ni Draven se quedarían con las manos cruzadas no podían seguir viendo el dolor que su hermano ocultaba en aquellos ojos inexpresivos, ellos se encargarían. Querían que por lo menos Aleister tuviera nuevamente un momento feliz fuera de su casa, sin que Emily siguiera arruinando ese pequeño rayo de luz que su hermano tenia. Ellos harían que su mundo fuera como en un principio, sin la presencia de la bruja.
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