Capitulum 17 Venganza

1933 Words
Los años sobrenaturales eran muy diferentes a los años mundanos, cincuenta años de un vampiro, treinta de un lobo y veinte de una bruja equivalían a uno humano, mientras ellos vivían una vida larga y prolongada, los humanos vivían y morían a una velocidad rápida, pero se multiplicaban de la misma manera. Mientras que, las tinieblas se procreaban más escarnecidamente por su larga duración en la tierra; un vampiro llegaba a su edad adulta cuando cumplía ochocientos años con una apariencia física de dieciséis; un lobo era capaz de procrear cuando tenía cuatrocientos veinte años y físicamente tenia catorce años humanos; mientras las brujas llegaban a ser consideradas adultas a los trecientos sesenta. Por esta razón a pesar de los años transcurridos ciertamente el tiempo no parecía correr a esa velocidad, mientras a las afueras los humanos nacían, crecían, inventaban, convivían, peleaban y morían todo eso en un año vampiro, las tinieblas avanzaban con mayor lentitud, tanto en tecnología como en pensamiento. No obstante, compartían todos algo en común el sentimiento de querer proteger y cuidar a las personas que uno ama. ……………………….. Emily miraba con molestia al vampiro frente a ella. Aleister comía y tenía una conversación amena con sus amigos, ellos reían y bromeaban acerca de algo sin importancia mientras Emily se preguntaba la razón de la indiferencia del chico, ella había sido lo suficientemente cruel como para que el vampiro ya no quisiera seguir en la escuela y decidiera encerrarse en aquel enorme castillo que llamaban hogar. Sin embargo, no entendía bien a los Alucard pues parecían nunca querer ir a casa, ya que se encontraban muy tarde vagando por las calles, y eso solo lo sabía porque había escuchado muchas veces a su padre decir que algo andaba mal con ellos debido a que parecían últimamente seres oscuros. Ella no había tomado importancia aquel comentario, en ese momento su vida no giraba en torno a los tres vampiros, ni siquiera los había visto nunca con detenimiento a pesar de que sabía que Nora se sentía atraída por Draven Alucard y que la mayoría de chicas morían por salir con uno de ellos en especial con Aleister ella estaba más centrada en sus propias travesuras y trivialidades, pero ahora su vida se enfocaba en fastidiar al vampiro mayor que ignoraba todos sus intentos de atención por su parte y eso la irritaba aún más. La cualidad o defecto de Aleister Alucard por mantener siempre esa calma y serenidad ante las circunstancias enfurecían a la pelirroja, por lo que el vampiro estaba a punto de ser víctima de lo más cruel que había hecho Emily hasta ahora. — Hola Emily Kedward — hablo Desmond con voz gruesa y madura a pesar de su tamaño y físico, esto llamo la atención de la chica —, quisiera pedirte de la manera más atenta y pacifista que puedo dar, que dejes de molestar a mi hermano mayor. — ella sonrió con incrédula y luego con arrogancia. — Bien y ¿Qué piensas darme a cambio de que haga lo que pides? — pregunto con curiosidad la bruja mirando al hermano menor, en ese momento ambos tenían la misma edad física. — Que te parece el dejarte vivir. — contesto Desmond con una sonrisa escalofriante que borro la sonrisa de Emily. — No tengo tiempo de tus amenazas, quítate de mi camino antes de que te convierta en mi nuevo centro de burla. — contesto Emily ante la evidente hostilidad del muchacho. La bruja empujo a Desmond intentando no perder de vista a Aleister y su objetivo. Esta vez ella lo sumergiría en una ilusión con intenciones de sacar la parte oscura que sabía tenia, pero no mostraba delante de nadie debido a su desesperada necesidad por agradarles a todos y ser parte del círculo social de amigos y personas de las cuales se rodeaba, estaba decidida a hacerlo enojar con el fin de que la lastimara frente a toda la escuela, si tenía éxito Aleister seria castigado o mejor aún ejecutado. Estaba lista para controlar su mente donde el vampiro experimentaría una serie de alucinaciones donde ella lo agrediría constantemente para que una vez finalizada la ilusión se arrojase directamente sobre ella. Aleister reía con sus amigos, a pesar de que ninguno de ellos había sido lo suficientemente valiente como para enfrentar a la bruja y defender al vampiro, él no estaba molesto. Al contrario, Aleister se había tomado el tiempo de decirles a todos que era un asunto entre ella y él, y nadie debía meterse. Así que sus amigos solo podían estar ahí apoyándolo en silencio y eso era suficiente para el vampiro. Aleister se sentía agradecido por tener compañeros en esta vida relativamente más normal a la que tenía unos siglos antes, con todo y las circunstancias que estaba viviendo en este presente lo prefería mil veces a su pasado, porque por primera vez disfrutaba de las cosas que se le habían negado, por ejemplo, tener amigos, momentos amenos, alegría, gozo y felicidad, la soledad se había ido. — Phantamogriphia Decorum — susurro Emily, dejando inconsciente a Aleister, pero sus amigos no parecieron notar como el vampiro se había desplomado sobre la banca al contrario parecieron hipnotizados de igual manera ante una realidad inexistente mientras los demás seguían absortos en lo que hacían sin prestar atención a su alrededor. Emily sonrió satisfecha, pero esa sonrisa se borró al ser sostenida con violencia por Desmond. — Te lo advertí. ¿Qué hiciste? ¿Qué le hiciste a mi hermano maldita bruja? — sus ojos rojos observaron con ira a la niña frente a él, ambos tenían la misma estatura y compleción por lo que Emily no se sentía intimidad. Sin embargo, ignoraba que el vampiro le llevaba casi cuatrocientos años de vivencias y experiencias traumáticas. — Suéltala Desmond… — ordeno Draven con tono sutil y educado —. Señorita Kedward le pido que libere a mi hermano de lo que sea a lo que lo ha sometido y desista de esta tonta rivalidad contra él, antes de que suceda algo grave. Desmond lo observo, entrecerró los ojos e ignoro la orden de su hermano pues no soltó a Emily, mientras que Draven le dirigía una mirada impasible a la bruja esperando que en ella cupiera la prudencia. — Ustedes deben ser Dimitri y Dementor — dijo con burla la chica, esperando no solo perjudicar a Aleister sino a toda la familia Alucard, ahora no habría fuerza que pudiera defenderlos o salvarlos de la muerte. Pues deliberadamente estaban acosándola, frente a sus compañeros. — Realmente no sabes con quien estás jugando, niña tonta. — esta vez Desmond apretó con más fuerza su brazo esperando quebrarle algún hueso. — ¡Me lastimas! — grito con intenciones de que alguien viniera a su auxilio. Pero no sucedió todos parecían absortos en sus propios asuntos como si ellos fueran invisibles. — Desmond intenta tranquilizarte, no cometas una locura… Los ojos de Draven se pusieron rojos y el agarre de Desmond disminuyo ante el comentario de su hermano, pues tenía razón, habían ido a enfrentar a la bruja con intenciones de que los dejara en paz. Ellos querían espantarla mas no matarla, sin embargo, Emily lograría cambiar su forma de pensar pues estaba decidida a hacerlos enojar para que la atacaran frente a toda la escuela y los vampiros serian con suerte exiliados de su mundo. — Motus — ambos vampiros se alejaron. Emily ahora los controlaba, los acerco con fuerza y los hizo chocar uno contra el otro. Después los separo y los aventó contra una pared — Vanish — desapareció ante la vista de los vampiros heridos con una sonrisa burlona que enfureció a los dos. Desmond chasqueo la lengua con molestia y empujo a su hermano con ira. — Ve lo que has conseguido, ahora la maldita esta por allí a punto de hacerle daño a nuestro hermano y quizás a nosotros por culpa de tus estúpidos principios. — Cállate y encuéntrala — ordeno Draven molesto, por primera vez estaba dispuesto a romper las reglas por culpa de una niña mimada —. ¡Más te vale que te escondas y corras Emily!... ¡Porque en este momento me vale una mierda que seas la heredera hija de Filiberto, encargada del equilibrio de este mundo!... ¡Yo voy a matarte! Desmond sonrió y corrió con velocidad junto con Draven a pesar de que la bruja era invisible ellos podían olerla y sentir su presencia, Emily ignoraba aquella habilidad por lo que la golpearon con una fuerza brutal la cual dejo a la chica fuera de combate, tirada, ensangrentada y adolorida sobre el suelo. Ella miro y pidió ayuda a las personas frente a ella, no obstante, ellos la ignoraban, no la veían, ni la escuchaban, eso la aterro pues no importo a quien le hablara o le gritara, los lobos, vampiros y brujas simplemente pasaban de ella. Ella estaba ofendida casi eufórica por tal comportamiento, ella era su futura líder y a nadie parecía importarle. — Sin duda alguna hoy será el día en que esta perra aprenderá a respetar a los hijos de Silver Vlad Alucard. — comento Desmond con una sonrisa arrogante mientras Emily intentaba concentrar su energía en curar sus heridas con lágrimas de frustración en el rostro, pero era en vano pues tenía las costillas rotas, un brazo quebrado y las piernas no le respondían. Emily se arrastró con la fuerza de voluntad que le quedaba y con ayuda del único brazo que aún le servía para intentar huir de aquellos horribles y temibles mostros que sabía estaban detrás de ella. Por primera vez Emily tuvo miedo a la muerte, tuvo miedo de dejar de existir, tuvo miedo de su destino, tuvo miedo de ser lo suficientemente odiosa como para que a nadie le importara su muerte porque aceptémoslo, la pequeña bruja se había convertido en una pesadilla, ¿Quién lloraría por ella?, ¿Quién se preocuparía por ella? Nadie, porque a ninguno de sus compañeros le importaba, estaban ahí siendo testigos de su eminente muerte y no parecía interesarles en lo más mínimo ayudarla. Incluso parecían estar todos de acuerdo, eran cómplices de la venganza hacia ella, pero esta vez Emily no se quejaría o les reprocharía algo porque sabía muy en fondo que se lo merecía porque, comenzaba hacer una carga evidente para su mundo, fue entonces que sus lágrimas fueron de dolor autentico. Emily intento alcanzar la pierna de uno de sus compañeros para implorarle ayuda, sin embargo, Draven jalo con fuerza su pierna y se posiciono a horcajadas sobre de ella. Desmond se paró frente a ellos mirando con satisfacción como Emily intentaba luchar con todas sus fuerzas para librarse de su hermano sin éxito alguno. La pelirroja se resignó con pesar y cerró los ojos arrepintiéndose de todas las cosas que había hecho mal, de todas las veces que había lastimado, ofendido o ridiculizado a alguien, pero sobre todo se arrepentía de haberse metido con los hijos de Drácula. Draven se lamio los labios y una sonrisa sádica se apodero de los labios de Desmond. Draven se lanzó al cuello de la bruja y succiono la sangre que aún permanecía en el sistema de la bruja, iba a matarla lenta y dolorosamente, Emily sintió que fallecería en ese momento, sin haber podido pedirles perdón a sus amigas por todo lo que les había hecho pasar, sin poder ver a sus papás por última vez y no haber podido disculparse con ellos por no ser la hija que todo el mundo deseaba. — Draven detente…
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