Capitulum 13 Perdida.

2603 Words
Los iluminados habían llegado a la tierra para arreglar la situación entre ángeles, demonios, vampiros, lobos y el señor sombra de la mejor manera posible, implementando democracia, considerando las ideas, los pensamientos y el sentir de cada una de las criaturas. Filiberto junto con sus cuatro amigos se dieron a la tarea de separar al mundo con la intención de ir arreglando diferencias y al mundo en su totalidad. Reunieron a cada r**a e hicieron que votaran por un representante digno que hablara por ellos y sus intereses para así tener una convivencia armoniosa entre todos. — Estamos reunidos aquí para liderar de la mejor manera posible nuestra ciudad, cada uno de ustedes ha sido elegido para ser la voz de su propia estirpe — hablo con voz ronca Ezrael, quien observo a cada uno de los presentes con confianza. —. Por lo que el día de hoy se comprometerán a servir, a velar y a pensar siempre en el bienestar y el equilibrio de nuestro mundo. Este pacto, no lo hagan sin pensar, pues de romperlo la muerte será el castigo. Los elegidos miraron a los cinco magos frente a ellos, algunos asintieron otros se limitaron hacer cualquier gesto. — Muy bien empecemos. Señor Alucard, conocido como Drácula el señor de los vampiros, acepta servir a los cinco grandes magos con el propósito de proteger el bienestar de su r**a y las otras, así como el equilibrio del mundo para un futuro próspero y una vida plena. — hablo Baltasar mientras se acercaba al vampiro con un cuchillo de plata y a su lado iba Miriam con el cáliz donde pondría la sangre para pactar el trato. — Acepto hoy y siempre velar por el bien de mi gente y morir de ser necesario por ellos. — respondió el vampiro, Baltasar le cedió el cuchillo mismo que el señor Drácula tomo para sacar un poco de sangre de su sistema y rosearlo en el cáliz. Drácula paso el cuchillo por la palma de su mano izquierda y dejo caer la sangre. — Señor LeBlanc, conocido como el alfa de los hombres lobo, acepta servir a los cinco grandes magos con el propósito de proteger el bienestar de su r**a y las otras, así como el equilibrio del mundo para un futuro próspero y una vida plena— volvió a repetir Baltasar. — Acepto, hoy y siempre velar por el bien de mi gente y morir de ser necesario por ellos. — respondió el señor LeBlanc e imito de igual manera al señor Drácula al recibir el cuchillo y el cáliz. — Señor oscuro único en su r**a, acepta vivir de manera pacífica, sin dañar ya sea ordinario o sobrenatural para proteger el equilibrio de este nuevo mundo llevando a todos a un futuro próspero y una vida plena. — Acepto con una condición… — respondió el señor sombra —. Como saben mi función es alimentarme de almas, de no ser así moriría. Por lo que propongo alimentarme de las almas de las personas que les ha llegado la hora de dejar de existir. Los iluminados se miraron entre si sorprendidos debido a que, cayeron en cuenta de que no habían considerado aquel detalle, si privaban al señor oscuro de alimentarse, el moriría y el tratado de paz no sería algo justo para él. — Tiene mucha razón señor oscuro, no contemplamos su bienestar ante este tratado, por lo que reconsideraremos los acuerdos para usted, si nos permite nos gustaría hablar después detalladamente de las funciones que desempeñara en nuestro sistema. — comento Ezrael involucrado con la propuesta del señor sombra, pues le parecía asombrosa su observación, quizás él podía darles descanso a las personas una vez llegada su hora de muerte, pero para ello necesitaría un par de artilugios creados para él especialmente. El señor sombra acepto al verse comprendido y escuchado, de igual manera dejo caer una parte de su esencia en el cáliz. — Arcángel Miguel, líder de los diez mandamientos, acepta servir a los cinco grandes magos con el propósito de proteger el bienestar de su r**a y las otras, así como el equilibrio del mundo para un futuro próspero y una vida plena— relato nuevamente Baltasar. Miguel lo miro con gesto molesto y exhalo aire con fastidio, no era de su agrado estar ahí, él había sido obligado a dar tregua por los cinco magos al ver que no podían derrotarles. Tanto los ángeles como los humanos habían observado y analizado a los iluminados por un periodo de tiempo desde su llegada, después les declararon la guerra seguros de su victoria, un triunfo que jamás llego, pues fueron vencidos inmediatamente. Los seres creados por Adonaí se vieron frustrados ante los nuevos seres que habían llegado y sido enviados para dominarlos e imponerles reglas que no estaban dispuestos acatar, porque ante sus ojos los iluminados eran una r**a débil debido a su bondad, amabilidad y honestidad, sin embargo, no entendían que las brujas no debían ser subestimadas pues aquellas criaturas habían sido bendecidas con poderes inverosímiles, poseían un control exacto de las cosas que pasaban a su alrededor, controlaban los cuatro elementos naturales a su antojo y podían hacer cosas inimaginables, todo esto las hacia temibles ante los ojos de las demás razas, algo que la arrogancia de los arcángeles no les dejaba ver. En un acto desesperado Miguel mato a varios sobrenaturales y ordinarios con el fin de mostrar su poder sobre cualquiera, no obstante, su r**a fue castigada por su impertinencia. Los iluminados dieron a conocer que no solo los ángeles podían ser despiadados, ellos también podían jugar de la misma manera, porque, aunque los arcángeles quisieran ignorarlo las brujas y brujos también poseían un lado oscuro que podía matar de ser necesario. Así que, el resultado de su insolencia y su sadismo fue la muerte de muchos ángeles. Miguel se vio en la necesidad de dar su brazo a torcer al sentir como su r**a podía verse al borde de la extinción, pues sin premeditar las consecuencias de sus actos, los cinco grandes le mostraron de lo que eran capaces si él seguía dándoles problemas. — ¿Puedo negarme a su estúpida alianza? — pregunto petulante y Alfredo lo miro con irritación, dispuesto atacar al ser celestial si se atrevía hacer un movimiento en contra de cualquier presente —. ¿No verdad? Van a obligarme a ser parte de este asqueroso ritual o sino… — No estás obligado a nada Miguel — interrumpió Filiberto —. Si no quieres aliarte con personas “inferiores” adelante, vete y no vuelvas a la tierra nunca más. Pero estas advertido no te quiero ver ni a ti, ni a tus querubines en la tierra porque tus dominios son desde este momento los cielos. — ¿Quién te crees para mandarme u ordenarme? No eres nadie Filiberto, ni tu ni tus perras pueden obligarme a nada, me voy, pero esto no quiere decir que has ganado. El arcángel voló furioso fuera de allí y ninguno de los presentes dijo nada al respecto. — ¿Cuándo podremos descansar de esa plaga? — pregunto con fastidio Abraham —. Podemos continuar — Baltasar lo observo perdido y dirigió nuevamente su atención al ritual. — Sí, continuemos Señor Wilson líder de los ordinarios, acepta servir a los cinco grandes magos con el propósito de proteger el bienestar de su r**a y las otras, así como el equilibrio del mundo para un futuro próspero y una vida plena. — el mundano dudo un segundo. — Acepto, prometo velar por el bien de mi gente y morir de ser necesario por ellos. — el ordinario rasgo su mano de igual manera mostrando una mueca de dolor al dejar caer su sangre en el cáliz —. Ahora que ya tienen lo que quieren es hora de irme, no pienso quedarme un minuto más, con su permiso. Los presentes quedaron algo confundidos y atónitos ante la hostilidad que presentaba el humano, por otra parte, los iluminados se vieron desalentados ante la respuesta de Miguel y la actitud del señor Wilson, sabían que sería difícil poder controlar a esas dos razas por lo que, no lograban ver con seguridad un futuro donde algún día lograran vivir en armonía junto con ellos. — Bueno, los demás pueden irse también — hablo Alfredo intentando distender la tensión del ambiente. Los demás presentes salieron del lugar y se fueron a sus casas. — Un día de estos, los ángeles o los humanos van a causarnos un problema y vamos arrepentirnos de no haberlos encerrado cuando pudimos Filiberto — argumento Abraham —. Sé que quieres que ellos recapaciten, que tengan libre albedrio, pero simplemente hay criaturas que no nacieron para el bien, ya están corrompidas y esos seres no pueden convivir de manera pasiva con los otros, yo solo veo dos soluciones. Número uno, los aniquilamos o numero dos los dejamos aniquilarnos. Las palabras de Abraham eran sabias, sin embargo, ellos no habían venido a matar a los seres que habitaban la tierra, sino arreglar las cosas entre todos. Además, Filiberto se caracterizaba por no darse por vencido, llámenlo tonto, pero él tenía fe en la humanidad. ………………………………… Miguel había logrado infiltrase al cuartel de las brujas dispuesto a matar a Filiberto, cuando sintió como su cuerpo perdía la fuerza y su espada lo abandonaba. — ¿Estas bien? ¿Qué te sucede? — pregunto Ángel con gesto alarmado. — ¿No lo sentiste?, por un instante sentí que mi poder se iba lejos de mí — admitió Miguel con preocupación. — No, mi poder sigue conmigo — contesto Ángel ofuscado. Miguel ignoro aquella sensación y caminaron decididos a la sala donde observaron a las cinco esposas de los grandes magos realizando un hechizo contra las alucinaciones de Gabriela en las herederas y los hijos de Drácula. — Oculix — cada uno despertaba del trance al ser tocado por la bruja que pronunciaba aquellas palabras. Miguel no espero más y blandió su espada para tener control sobre las mujeres, ellas se vieron distraídas dada la situación, pues cada uno de los niños presentes despertaba angustiado, aturdido, con miedo y lágrimas de desesperación ante las horribles pesadillas que habían presenciado, así que sin poder evitarlo se vieron nuevamente atrapados en el control mental de Miguel. — Perfecto, este día no podía ser mejor, mataremos a todas de un solo tiro incluyendo a los bastardos de Drácula. — hablo Miguel con fascinación mientras se dirigía a ellos con determinación. Ángel se limitó a ver la violencia, se dio la vuelta y vigilo la puerta, odiaba que las cosas fueran de ese modo, pero quizás su amor o su miedo a su familia era más fuerte que la necesidad de hacer las cosas correctas. Miguel atravesó el cuerpo de Miriam esposa de Baltasar, sin pensarlo dos veces, lo acuchillo consecutivamente, en sus ojos podía apreciarse su locura interna y en su risa sádica el gozo que le daba aquello. Esta vez los apuñalaría a cada uno hasta cansarse, no quería que nadie pudiera regresarlos milagrosamente a la vida, así que se detuvo hasta que no pudo escuchar ni ver signos vitales en ella. — ¡Wow! Fantástico ¿no te encanta el olor a sangre? — Ángel asintió por inercia —. Vamos hermano porque siempre tienes que ser un aguafiestas, extraño los días en los que te gustaba que la sangre corriera por la Goujion y era tan placentero tanto para ti como para mi infringir un daño tan tortuoso, pues solo tú puedes infringir un daño que se curaba al instante. La mejor manera de tortura para todos los traidores y desleales. — Eso días terminaron, ya no sé ni porque seguimos haciendo esto — contesto Ángel desanimado, esperando que su hermano se limitara a seguir con su discurso y se enfocara en su derramamiento de sangre. — ¿Cómo que por qué? Olvidas que esas perras mágicas vinieron a quitarnos todo lo nuestro, estábamos tan cerca de ganar contra las demás razas y ellos solo aparecieron para arruinarnos, nos excluyeron, nos desterraron y mataron a nuestra gente. No te atrevas a ponerte de su lado porque el siguiente en morir serás tú — amenazo Miguel, con furia se dirigió a matar sin contemplación a Nancy, la mamá de Nora. Lo peor de ese espectáculo era que todos estaban conscientes, oían y observaban todo lo que estaba sucediendo en la habitación, por lo que la pequeña Brenda lloraba en silencio al ver como su madre estaba en el suelo muerta sin esperanzas de vida y lo peor era que todos morirían sin poder hacer nada. Ahora Nora lloraba sin poder hacer nada mientras miraba como su madre era consecutivamente apuñalada frente a sus ojos y poco a poco su vida iba extinguiéndose. — ¡Basta! ¡no! — grito Miguel y las brujas y los vampiros pudieron moverse — ¡Deténganse! — ¿Qué pasa? — pregunto Ángel asustado. — Otum adnarvet esnavit atim. Apné sà mene — las brujas recitaron sin esperar a que Miguel se recuperara de lo que fuera que lo estuviera atacando, el hechizo encerró a ambos arcángeles en la habitación dejando que los demás pudieran huir de ahí. — ¡No, no puedo irme sin mi mamá, por favor que alguien la ayude! — grito Nora con histeria y lágrimas en los ojos, después cayó al suelo a lado de su madre, mientras Brenda intentaba contener su llanto en sollozos con el fin de poder marcharse y no pensar en lo que había perdido hoy —. Por favor, deténganse y salven a mi mamá. Sol, Maribel y Lía no podían dejar de recitar o el arcángel saldría dispuesto a matar a más personas de las que ya se había llevado ese día. Ellas negaron e hicieron señas para que salieran de la habitación. — Debemos irnos, vámonos — hablo Desmond y salió con Emma e Isabel de aquel lugar, Aleister tomo a Brenda de la mano y la abrazo con fuerza para contener su dolor. — Lo lamento tanto Bren, pero debemos irnos o seremos los siguientes — Brenda lloro con amargura, se aferró al pequeño cuerpo de Aleister que, a pesar de ser de su misma compleción el vampiro parecía tener un aura de un ser más grande, más maduro y sabio a comparación de ella. Brenda se separó de él con determinación y corrió a la salida sin pensar o esperar nada más y Aleister la siguió. Draven se acercó a Nora dispuesto a llevársela a la fuerza si era necesario. — Nora vámonos — la chica lo ignoro mientras seguía llorando y negando consecutivamente con la cabeza. Draven mordió con fuerza su labio intentando suprimir el dolor que le provocaba ver a la bruja llorar de esa manera. — Lo lamento tanto Nora, pero en serio debemos irnos. — No, he dicho que no me iré, ¡no importa lo que me pase, yo…! Draven la jalo con fuerza y la abrazo intentando llevarse todo su dolor, ella lo golpeo y pateo con fuerza, pero aquellos golpes no eran nada para el vampiro. — Se ha ido Draven, se ha ido y no pude hacer nada para evitarlo. — Lo sé, pero tienes a tus amigas a tu familia y me tienes a mí, por favor ven conmigo — Nora lo abrazo con fuerza intentando no derrumbarse y tener la fuerza para no voltear y abandonar el c*****r de su madre en el suelo, tomo la mano de Draven y corrió lejos de ahí sin mirar atrás.
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