El amanecer del Día de la Independencia se filtraba a través de las persianas del hospital psiquiátrico, trayendo consigo un aire de expectación. Para la mayoría de los empleados, era un día normal de trabajo, pero para Adam y June, era el día decisivo, el día en que todo cambiaría. Adam llegó temprano al hospital, su mente trabajando frenéticamente mientras se preparaba para la jornada. Había memorizado cada paso del plan, pero la incertidumbre y el miedo lo consumían por dentro. Pasó por la sala de control de seguridad para asegurarse de que las cámaras seguían desactivadas, una precaución que había tomado la noche anterior. Todo parecía estar en orden. June, por su parte, estaba lista. Su mirada era decidida y su presencia irradiaba una confianza que ayudaba a calmar los nervios de Ad

