El sol apenas se había levantado cuando Adam y June se reunieron en su pequeño rincón del hospital para afinar los detalles de su plan. La habitación estaba iluminada por una lámpara tenue, y las sombras bailaban en las paredes, reflejando la tensión y la urgencia de su situación. Sobre una mesa improvisada, había un mapa del hospital con rutas de escape marcadas en rojo, un reloj, y una lista de suministros necesarios.
⸻Saldremos cuando los fuegos artificiales comiencen ⸻dijo June, su voz firme pero suave, mientras señalaba el mapa ⸻La confusión y el ruido nos darán la cobertura que necesitamos para movernos sin ser detectados.
Adam asintió, concentrado en cada palabra. Sabía que no podían permitirse errores.
⸻La puerta principal estará fuertemente custodiada ⸻añadió, señalando otra ruta ⸻Usaremos la salida de emergencia en el ala norte. Menos guardias y una ruta más directa al bosque, en donde podemos desaparecer.
June lo miró con una mezcla de confianza y ansiedad. Habían practicado este plan innumerables veces en sus mentes, pero llevarlo a cabo sería un desafío completamente diferente.
⸻No olvides el disfraz de guardia de seguridad. Te dará acceso a áreas restringidas sin levantar sospechas ⸻dijo June, colocando una mano sobre la de Adam.
⸻Debo de actuar como un médico y ya cuando haga el cambio de turno es que me disfrazaré ⸻Dijo Adam pensando en que le toca hacer.
Adam sintió una corriente eléctrica recorrer su cuerpo al contacto. Sabía que este plan era peligroso, pero su amor por June lo impulsaba a seguir adelante.
⸻Lo tengo todo listo ⸻respondió, apretando suavemente su mano ⸻No fallaremos.
Pasaron 3 horas revisando cada detalle, cada posible contratiempo. June repasaba los hechizos que usaría para protegerlos y asegurarse de que no dejaran rastro. Adam memorizaba cada paso, cada turno y cada señal. Sabían que esta era su única oportunidad, y debían estar preparados para cualquier cosa.
Después de la intensa sesión de planificación, Adam decidió pasar tiempo con sus amigos del hospital. Era consciente de que probablemente sería la última vez que los vería en mucho tiempo, y quería aprovechar cada momento.
⸻¡Adam! ⸻llamó Pedro desde la sala de descanso ⸻Ven, estamos por empezar una partida de cartas. Necesitamos a nuestro rey de las apuestas.
Adam sonrió, sintiendo una calidez en el corazón que no había experimentado en días. Se unió a Pedro, Lisa, y Sarah alrededor de una mesa, donde una baraja de cartas y una pila de fichas los esperaban.
⸻¿Listo para perder, Adam? ⸻bromeó Lisa, barajando las cartas con habilidad.
⸻Lo dudo mucho ⸻respondió Adam, riendo ⸻¿Qué estamos apostando esta vez?
⸻Solo orgullo y derechos de fanfarronear ⸻dijo Pedro con una sonrisa pícara ⸻Nada serio.
El juego comenzó y pronto la sala se llenó de risas y comentarios sarcásticos. Adam se permitió relajarse y disfrutar del momento, olvidando temporalmente la gravedad de la situación. Observó a sus amigos con cariño, sabiendo que iba a extrañarlos profundamente.
Lisa, siempre la bromista, hizo una imitación hilarante de uno de los pacientes más peculiares del hospital, arrancando carcajadas de todos.
⸻¡Pedro, no puedes seguir haciendo eso! ⸻rió Sarah, golpeándolo suavemente en el brazo ⸻Un día te meterás en problemas.
⸻Solo si me descubren ⸻respondió Pedro, guiñando un ojo, ⸻Además, estoy seguro de que Adam me cubriría. ¿Verdad, Adam?
Adam sonrió, sintiendo una punzada de culpa, pero manteniendo la fachada.
⸻Siempre, amigo.
La partida de cartas continuó, con momentos de pura diversión y camaradería. A medida que el tiempo pasaba, Adam se dio cuenta de cuánto significaban para él estas simples interacciones, estas amistades forjadas en el trabajo diario.
⸻Adam, eres terrible en esto ⸻bromeó Sarah, cuando Adam perdió una mano particularmente mala ⸻¿Estás seguro de que no estás distrayéndote por algo?
Adam se encogió de hombros, riendo.
⸻Quizás estoy guardando mi suerte para algo más importante.
Pasaron el resto del día juntos, compartiendo historias y recuerdos, riendo y disfrutando de la compañía mutua. Adam se esforzaba por absorber cada momento, cada risa, cada broma. Sabía que pronto todo cambiaría.
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Por la tarde, mientras Adam revisaba algunos documentos en su oficina, recibió una llamada inesperada.
⸻Adam, necesito verte en mi oficina, ahora ⸻dijo la voz severa de Robert.
El corazón de Adam dio un vuelco, pero trató de mantener la compostura mientras se dirigía a la oficina de su jefe. Robert estaba de pie detrás de su escritorio, con una expresión que mezclaba sospecha y desconfianza.
⸻He revisado las cámaras de seguridad, Adam ⸻dijo Robert, lanzando una serie de fotos sobre el escritorio ⸻Y encontré esto.
Adam miró las fotos, su corazón latiendo con fuerza. En ellas se veía claramente cómo abrazaba afectuosamente a June.
⸻¿Puedes explicarme esto? ⸻preguntó Robert, su tono frío y amenazante.
Adam respiró hondo, buscando una respuesta.
⸻Robert, ella estaba teniendo un momento muy difícil. Solo trataba de consolarla. No hay nada inapropiado.
Robert lo miró fijamente, sus ojos llenos de sospecha.
⸻Espero por tu bien que sea solo eso, Adam. Porque si descubro que estás involucrado en algo inapropiado, te aseguro que habrá consecuencias severas. Te veo muy distraído, espero que no haya algo entre los dos.
Adam asintió, manteniendo la calma.
⸻Lo entiendo. No hay nada de qué preocuparse.
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Esa noche, Adam sabía que debía tomar precauciones adicionales. Si querían tener éxito en su escape, necesitaban desactivar las cámaras de seguridad. Esperó hasta que el hospital estuviera en silencio, asegurándose de que todos estuvieran dormidos.
Se infiltró sigilosamente en la sala de control de seguridad, donde todas las cámaras del hospital estaban monitoreadas. El guardia de turno estaba distraído, viendo un partido de fútbol en su teléfono.
Aprovechando la oportunidad, Adam se deslizó detrás de los monitores y localizó el botón de apagado principal. Su mano tembló ligeramente mientras lo presionaba, pero sabía que era necesario.
⸻Esto es por June ⸻murmuró para sí mismo.
Las pantallas de los monitores se apagaron una por una, sumiendo la sala en una oscuridad momentánea. Adam salió rápidamente, asegurándose de que el guardia no lo viera.
De regreso en su habitación, se sintió un poco más aliviado. Habían tomado una medida crucial para asegurar su éxito. Ahora solo quedaba esperar y ejecutar el plan al día siguiente.
Se tumbó en la cama, su mente corriendo con pensamientos y emociones. Sabía que el día siguiente sería el más importante de su vida. Había tomado una decisión que cambiaría todo, y aunque estaba lleno de dudas y temores, su amor por June lo impulsaba a seguir adelante.
⸻Solo un día más ⸻se dijo a sí mismo, cerrando los ojos y dejándose llevar por el sueño, esto, sin embargo, no era lo que debía esperarse ¿o sí?
Lo de mañana, sin duda alguna, será una crónica de una muerte anunciada.