La vida da demasiadas vueltas. Si, tuve exactamente todo lo que una persona normal podía desear... Pero yo no era normal. Nunca me gustaron los lujos, el dinero o la cantidad de hipócritas que frecuentaban a mi familia. Me gustaba lo simple, un abrazo cada mañana, una mirada cargada de ternura... Esa sensación de cariño que siempre me falto con los Alexander y que tuve por montones con los Storm. Todos ellos eran matones a sueldo, no tenían cordura, moral o siquiera algo de tacto con las personas fuera de su círculo, pero como familia, eran realmente unidos. Cada comida se respetaba y comían todos juntos, incluso cuando el viejo no estaba, hacía videollamadas para no perder esa tradición tan íntima, se tenían el uno al otro sin importar lo que hicieran. Me aceptaron sin lugar a dudas ni

