Me quedé acostado en el suelo del gimnasio por un largo rato con los ojos cerrados. Estaba a nada de quedarme dormido cuando escuché como alguien abría la puerta y la cerraba tras su paso. Pronto los pasos se escucharon más cerca y tuve que abrir los ojos cuando alguien se sentó justo encima de mi m*****o y la verdad casi me da algo cuando vi que ese alguien era Tabitha.
Sus manos se posicionaron en mis hombros y bajaba lentamente hasta mis pectorales siguiendo un contacto visual interminable. Mi voz se había quedado atascada en la garganta y todo empeoró cuando Tabi comenzó a moverse encima de mí, estimulando mi m*****o e incitándolo a despertar. Instintivamente mis manos fueron a su cadera.
-¿Qué estás...?
-Shh. -Se acercó a mí, haciendo que su cabello sirviera como una cortina entre ambos rostros, como si quisiera evitar que alguien viera algún roce en nuestros labios. -Nos van a escuchar. Sus labios se unieron a los míos y juro por dios que con solo ese pequeño impacto estaba llegando al cielo, eso aunado al hecho de que seguía moviéndose lenta y tortuosamente.
-Debimos hacer esto hace mucho tiempo. -Dije al separarnos un poco. Solo llegué a observar su sonrisa maliciosa por unos segundos hasta que oí un fuerte portazo. El sonido hizo que me levantara del suelo muy alterado, pero esa emoción cambio al instante cuando me di cuenta de un pequeño detalle. Tabitha no estaba en el gimnasio, la puerta nunca sonó... Todo fue un maldito sueño. Tenía demasiada rabia en mi ser y fui directo al saco de boxeo para arremeter contra él.
-AAAAHHHH ¡COÑO DE SU MADREEEEEE! -Con ese gran insulto sentí como la ira cesaba, mis chakras se alineaban, mi espíritu se llenaba de gozo y me tranquilizaba un poco.
Empecé a mover la cabeza de un lado a otro, negando y riéndome a la vez. ¿Qué más podía tocarme? Tenía que reír para no llorar. Como sea, dejé todo como estaba en el gimnasio y salí de ahí. Me costaba demasiado ver el suelo y no recordarme de ese vívido sueño.
-Oye, andamos felices ¿No? -Armando me pasó por el frente, entrando al gym mientras yo salía. -ve al baño y bájate eso Gabriel, ya el almuerzo va a estar listo.
Ignoré su comentario y me fui directo a la cocina. No era la primera vez que andaba empalmado por la casa y tampoco sería la última, además, me gustaba provocar a Tabitha de vez en cuando. Claro, mis intenciones se vieron truncadas cuando al pasar por la cocina la vi a ella y a Marco cocinando juntos, riendo de cualquier estupidez y siendo aparentemente felices.
ECO.
-Si dejas que la carne se seque, voy a golpearte tan fuerte que te acordarás de mi primer puñetazo Marco, hablo en serio. -Tabi lo estaba amenazando con una cuchara de madera bañada en una salsa casera que a mi parecer, olía delicioso. ¿Cómo lo sé? Vamos, la cocina tenía un aroma increíble y mi hambre se estaba alborotando.
-Cada vez que te veo recuerdo ese golpe, fuiste la primera niña en golpearme así. -Ella negó y siguió cocinando, ambos ignoraban mi presencia.
Tabitha y Marco eran los menores de los Storm. Este último ya tenía 18 años y era el único hijo legítimo de Richard. Había crecido mucho, ya su cuerpo estaba totalmente formado y con músculos marcados, pero no exagerados y había adoptado la misma rutina que todos aquí, andar en pantalones, monos o bermudas, zapatos deportivos y con el pecho al descubierto.
Tabitha por otro lado... Ya no era una niña. Definitivamente había crecido en todos los aspectos, estaba hermosa y totalmente loca. En la calle todos los temían, al igual que a nosotros. En su secundaria fingía ser una más del montón pero si alguien se metía con ella, las pagaba.
Está de más decir que me atraía, lo hacía desde que la conocí y estos 3 años tuve varias oportunidades de tenerla junto a mí en muchos aspectos, pero la última fue hace 6 meses, en una de las últimas fiestas de Ibrahim antes de que se fuera de Venezuela para encargarse del negocio familiar en el extranjero.
El juego era estúpido, eran tragos, prenda o reto y Armando creía que retando a Marco y a Tabitha a ser novios por un mes haría que se dejaran de odiar y de pelear continuamente. Ambos pudieron negarse, pero Alejandro les dijo que si lo no hacían, eran cobardes y como los dos son extremadamente orgullosos, aceptaron.
La verdad dejaron de "odiarse" la primera semana, se tomaron a pecho eso de ser novios y bueno, el resto de la historia ya la conocen. Con respecto a las peleas... Siguen peleando incluso más que antes, pero al final terminan riéndose como si nada hubiera pasado. Como dije, son los menores de la casa.
-Oigan. -Me hice notar. Tabitha me miró de arriba a abajo y al observar la inusual erección que portaba, levantó una ceja.
-Espera, no pensarás irte a ese bendito prostíbulo sin comer ¿cierto? -Me reí sugerentemente y creo que fue lo peor que pude hacer porque me lanzo la cuchara en la cabeza. -TE VAS SIN COMER Y NO VUELVO A COCINARTE MÁS NUNCA GABRIEL. LA SEMANA PASADA ME DEJASTE LAS PANQUECAS INTACTAS Y MARCO SE LAS TUVO QUE COMER.
-Oye Gabriel, yo no tengo ningún problema en comerme la pasta con carne molida y tajadas que cocinó Tabitha. ¡Auch, mierda! -Tabi le había dado un zape en la cabeza bien fuerte. -Yo solo decía mujer, cálmate.
Entré de lleno en la cocina y me senté en uno de los taburetes.
-Tranquila, no iré a ninguna parte, Gabrielito junior se tendrá que quedar sin acción por unos minutos mientras almuerzo. Ella rodó los ojos y fue a terminar de freír las tajadas.
-Por fa, ¿Puedes hacer el jugo? Creo que en la alacena aún quedan bananas y naranjas.
Marco buscó todo y empezó a hacer el batido de banana.
En cuestión de minutos teníamos las comidas servidas con sus respectivos jugos. Solo almorzaríamos Armando, Marco Tabi y yo, el resto estaba con el viejo resolviendo el problemón que armó Tabi anoche.
-Enciende la Tv, quiero ver que tanto hiciste niña malcriada. -Dije antes de comenzar a comer.
Armando tomó el control remoto de la pantalla plana que estaba en la esquina superior de la estancia, facilitando la visión de todo el que estuviera allí. Encendió la tv y colocó el canal de las noticias.
"Y este su noticiero Venevisión, siendo las 12 con 23 minutos de la tarde les traemos las noticias generales. En horas de la madrugada se reportó un enfrentamiento entre PoliCaracas y un grupo delictivo que hasta los momentos no se ha podido identificar. Los hechos ocurrieron alrededor de las 2 de la madrugada en el municipio Sucre, sector Petare. El enfrentamiento dejó un saldo de 3 heridos y 1 antisocial y 5 policías asesinados. El cuerpo de investigaciones científicas, penales y criminalísticas (CICPC) está llevando a cabo las investigaciones pertinentes, pero los vecinos del sector mantienen que los responsables de este fatídico suceso, son el grupo delictivo más grande toda Venezuela y parte de Latino América, los Storm. Raquel González para noticias Venevisión...."
-Eres increíble Tabitha, mataste a 5 policías. -Marco besó su mejilla y ella negó.
-Yo solo le di a dos policías que nos perseguían.
-Creo que el resto son responsabilidad mía y de Tony.
"En otras noticias, Harold Alexander, dueño de Industrias Alexander ha incrementado la búsqueda de su hija Tabitha Alexander luego de haberse conocido que el cuerpo calcinado que se halló en las inmediaciones de Colombia hace casi 3 años, no pertenecía a la niña secuestrada. Las autoridades lograron determinar este hecho por el tipo de sangre de la occisa, el cuál lograron recolectar luego de minuciosos estudios. De igual manera, se reveló la verdadera identidad del cuerpo..."
Pude observar como Tabi se ponía pálida y dejaba su cubierto a un lado.
-Dios mío, Papá no se da por vencido. -Llevó sus manos a la cabeza y se froto con fuerza, estaba estresada nuevamente y eso no era bueno. -Gabriel dame un cigarrillo, comeré más tarde.
Le aventé el paquete de tabaco y antes de que saliera de la cocina, hablé.
-Tienes que comer. Recuerda que hoy tenemos que ir al Molino.
-Ajá. -Salió de la cocina y todos nos miramos.
-Tengo miedo de que un día se vuelva loca, tu alma se le meta en su cuerpo y termine matando a su padre tal y como tú lo hiciste, Gabriel. -Marco se veía preocupado por la salud mental y emocional de Tabi y no era para menos.
Desde hace algún tiempo estábamos notando sus comportamientos y no eran normales, aunque ninguno aquí lo era, realmente.
-Si lo hace o no, ese es su problema. Dejen que Ibrahim vuelva de Argentina y que la evalúe.
-Ibrahim nos evaluará a todos nuevamente y dirá que tenemos alguna neurosis extraña o sociopatía. Siempre lo dice. Hasta yo podría ser un psiquiatra si solo tengo que decir eso.
-Armando, este no es el caso, sabemos que Tabitha está literalmente loca. Además, deja de hablar así de Ibrahim, nuestro hermano es un psiquiatra respetado en el país.
Ocultando el hecho de que tiene bipolaridad crónica y que siendo un Storm, no tuvo problemas para obtener su licencia para poder ejercer y ocultar todo su expediente criminal. Fuera de eso, es un gran tipo.
-Como sea. ¿A qué hora se irán tú y Tabi al Molino? -Preguntó Marco. Observe el reloj de mi muñeca, eran las 12 y algo de la tarde, la discoteca la abrían a las 11 de la noche...
-Iremos como a la 1 de la madrugada, pasaremos el Pendrive con la información del próximo golpe cibernético y listo.
-¿Cual banco será esta vez? -Intervino Tabitha con un cigarrillo en su mano derecha. No me extrañaría que haya escuchado la conversación.
-Hasta los momentos, el Banco de Venezuela. -Contestó armando.
-Bien, iré a dormir, nos vemos luego imbéciles. -Se fue y nos dejó solos, pero luego nos gritó desde las escaleras. -Y DEJEN DE HABLAR A LAS ESPALDAS DE LA GENTE, DIGANME QUE ESTOY LOCA EN MI CARA, TONTOS.
-¡SI LO HACEMOS NOS DISPARAS! -Gritamos al mismo tiempo y salimos corriendo de allí antes de que en serio buscara su arma y nos convirtieran en un colador a cada uno.
De ella lo creo todo.
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Me encontraba conduciendo mi Chevrolet Malibu LTZ y Tabitha estaba a mi lado. Su vestimenta constaba en unos jeans negros, botas de seguridad y una camiseta blanca rasgada con estampado de calaveras y candados. Su cabello estaba amarrado en una cola alta y tenía maquillaje ligero. A cualquiera le daría igual su apariencia, a mí me encantaba.
El molino era un club nocturno bastante frecuentado por personas de distintos estatus y gustos. Por lo general el ambiente era variado y podías encontrar lo que tu quisieras allí, desde drogas hasta prostitutas reservadas.
No tardamos tanto en llegar al local y tampoco en estacionarme, ya tenía mi propio lugar de estacionamiento. ¿Se nota que frecuento el club cierto? Tabitha se bajó del auto primero que yo y entró al local sin mí. Típico en ella ser impaciente.
La música estaba altísima, había demasiadas personas tanto dentro como fuera del club y el olor a Marihuana y Crispy era fenomenal.
Dentro, las luces hacían compás con el ritmo de la canción de fondo. Guys My Age de Hey Violet era el tema perfecto para lo que mis ojos veían.
Mujeres bailando muy cerca de sus acompañantes, cerrando tratos íntimos o abriendo unos nuevos. Solo pasaron segundos antes de que alguna chica se diera cuenta de mi presencia, pero nadie se acercaba a menos que yo lo permitiera, todos sabían quién era y con quien andaba.
Tabitha por su lado, se encontraba en el medio de la pista disfrutando una de sus canciones favoritas, moviendo su cuerpo al ritmo de la música y obteniendo muchas miradas. Me acerqué a ella.
-Hay que terminar el trato enana, después bailas. -Me tomó del brazo y me apegó un poco a ella, pasando sus brazos por mi cuello.
-Esta única ¿Si? -Sus ojos y los míos hicieron contacto y no pude evitar acordarme de aquel sueño de la mañana. Me empalmé con solo pensarlo. Pasé mis manos a su cadera y comencé a seguirle el ritmo, lento y con calma.
Ella echó su cabeza hacia atrás, disfrutando la melodía y fumando un cigarrillo que recién me daba cuenta, tenía en su mano.
-Esta canción y tu bailándome así... Me voy a volver loco.
-Hazlo. -Sus manos bajaron hasta mi pecho y la pegué más a mí. -Pero después de entregar el pendrive. -Rozó sus labios con los míos y se alejó.
Demonios.
Tabitha 2, Gabrielito junior 0... Por ahora.