Capítulo 9

2418 Words
3 años después El sonido de las armas al disparar y las balas caer al suelo era música para mis oídos. Jalaba del gatillo de tanto en tanto sin perder de vista a mis objetivos. Malditos policías. ¡Lo tenía todo listo antes de que llegaran! -Mueve el culo Tony. ¡Ve al auto! -Me agaché cuando noté que aquel desgraciado apuntaba su arma en mi dirección y logré esquivar la bala, no puedo decir lo mismo de Rafael y de Armando. Bien, vamos a rememorar un poco. Nos encontrábamos en una de las peores zonas de Caracas para terminar de cerrar un negocio con Paul, uno de los líderes de Petare y fiel a los Storm. Rafael, Tony, Armando, Alejando y yo Entregamos 1000 kilos de diferentes tipos de drogas y 5 maletas con todo tipo de armas. El dinero había sido entregado en efectivo en Los Palos Grandes, una urbanización céntrica, bastante adinerada de Caracas y la zona donde nos encontrábamos viviendo temporalmente. Paul podría parecer una persona baja en clase, pero era el más confiable en la capital. Claro, él lo era, pero al parecer algunos de su clan no. Cuando terminamos de entregar todo, uno de los suyos quiso pasarse de listo y me apuntó con su arma. Él juraba que yo iba a intimidarme y antes de que se diera cuenta ya le había disparado en las bolas. Lo peor no fue que Paul lo haya matado sin pensarlo, sino que minutos más tarde alguien llamó a la policía y todo se jodió. Ahora estábamos en pleno enfrentamiento, Tony ingresando a los estúpidos heridos al auto y Alejandro y yo matando a todo aquel que nos dispara. A estas alturas Paul ya debió sacar la mercancía de aquí. -Listo, sube. -No tardé nada disparar en las llantas de cada auto policial antes de subir a la Jeep Cherokee Sport 4WD XJ 2001. Alejandro iba conduciendo la Grand Cherokee todoterreno detrás de nosotros. -Buena esa Tabitha, casi caemos por tu culpa. -Habló un ofuscado Anthony frente al volante. -¿Y qué querías que hiciera? El imbécil me apuntó... -Me importa una mierda si lo hizo o no, sabes perfectamente que aquí tenemos que ser precavidos. -Le dio un golpe al volante y maldijo a todos los dioses existentes. Tony manejaba por un montón de callejones para perder a la policía, pero estos nos seguían  y era casi imposible alejarnos lo suficiente e ir a nuestra casa.   -Sigo sin entender porque tenemos que ser precavidos, el maldito país es nuestro. ¡No hay ni un lugar que no dominen los Storm! -La policía nos seguía muy de cerca y ya estaba preparando las armas para seguir con el enfrentamiento.  -Ya, pero eso lo ha logrado el viejo con discreción. Pudiste herirlo con algunas de las navajas que siempre cargas contigo, pero no, tú tenías que sacar tu maldita Glock y ni siquiera tuviste la decencia de equipar el silenciador. ¡Eres increíble! -Cállense de una puta vez, sus cacareos hacen que las heridas duelan más. -Tranquilo Rafa, deja que este idiota pierda a los ineptos con uniforme y te llevaremos a casa. -Cargué 4 pistolas, abrí la puerta del auto y saqué medio cuerpo para disparar. Las clases en el polígono y las prácticas con los chicos me habían ayudado mucho a ganar puntería, así que debo agradecerles por eso a ellos. Las patrullas estaban tan cerca que pude ver exactamente cuándo herí a dos policías en la cara, brazos y pecho, causando un terrible accidente que seguramente sería noticia de primera plana en el periódico nacional y Richard me mataría, genial. -Juaaaaan.- Le grité a Armando pero por obvias razones no podía llamarlo por su nombre. Este maniobró rápido, posicionando el auto a un lado de los dos últimos carros de la policía y disparando directamente a sus conductores y matándolos en el proceso. -Libres, vamos a Palos grandes. -Dije sentándome nuevamente en el asiento de copiloto. -No, vamos a la casa del viejo en Prados para informarle de esto antes de que la prensa lo haga. -Vamos Tony, discúlpame... -Estás siendo igual de imprudente que Gabriel, Tabitha. -Se detuvo cuando llegamos a un semáforo en rojo. -No niego que fue algo asombroso lo que hiciste, cada vez tienes más reflejos y te amo por eso, eres como nuestra evolución en tácticas, pero sigues siendo una niña en muchos aspectos. -Deja de llamarme niña Tony, odio que lo hagas. -Rodé los ojos. -Entonces deja de comportarte como una.- Intervino Armando. -Linda, si lo hubieras apuñalado, no nos hubieran herido. Giré mi cuerpo para observarlos detenidamente y saber dónde estaban heridos. Gracias a dios no era nada grave, Rafa tenía una herida en el hombro y Armando dos en el brazo.   -Cuando lleguemos les haré las curas. -Luego de eso, la tensión era palpable. Si, la había cagado. . . . -Viejo todo se iba a ir a la mierda en menos de 2 minutos, al menos pudo disparar bien... -Si Anthony, pero no pasó nada, llevaron el dinero, ustedes entregaron la mercancía al Pran, Tabitha mató al idiota y listo. -Richard me defendía, siempre lo hacía, pero tenía claro que me iba a regañar cuando todos se fueran y nos quedáramos solos. Yo me encontraba con Rafa y Armando en una de las habitaciones de la Quinta de Richard en los Prados. Ya les había sacado las balas y ahora estaba suturando, Richard y Tony estaban justo afuera de la habitación hablando de mi gran hazaña, nótese el sarcasmo. Si alguno de nosotros resultaba herido no podíamos ir a un hospital o alguna clínica, primero porque nos descubrirían demasiado rápido y segundo... No hay una segunda opción, pero bueno. Ibrahim es el médico de la familia pero también es el que está a cargo luego del viejo y se la pasa viajando de país en país para hacer tratos que beneficien a la empresa de Richard. Viendo la necesidad de un ayudante, decidí aprender algo de enfermería, bioanálisis y medicina general. -Listo gemelo malvado, ve a comer. -Armando se levantó de la cama y beso mi frente antes de salir de la habitación. -Ven aquí Rafa. Desinfecté su herida, ya había sacado la bala pero tenía abundante sangrado y no podía suturar así, por eso había atendido a Armando primero. -Oye quita esa cara, igual el viejo no va a decirte nada. -Rafa intentó darme ánimos pero igual sabía que él estaba así por mi culpa. -Si hubieran herido a cualquier idiota no me importaría, pero los hirieron a ustedes por mi imprudencia. Así el viejo no me dijera nada, yo me lo seguiré reprochando eternamente. -Sigues siendo la mujer más rara del planeta. -Negó con la cabeza. -Los demás te valen mierda, pero nosotros somos sagrados. Eres un sol y hablo literalmente. Nos llenas de luz, pero el que se acerque mucho se quema. ¡Auch! -Había comenzado a suturar y reí al ver su reacción. - Avisa cuando metas esa cosa.   Luego de unos minutos había culminado con Rafa y era momento de darme un baño. Estaba Exhausta en serio. Fui al baño privado de la habitación y me despojé de mi ropa. Mi cuerpo había cambiado al igual que mi rostro, mi voz... A los 13 tuve mi primer periodo y a partir de ahí tuve muchos cambios. Mi pecho creció hasta ser uno promedio, mis caderas se ensancharon, tenía un buen trasero... Pero no era del todo delgada, era algo gorda a mi parecer, pero no me importaba, yo me sentía bien. Cambié mi cabello castaño y con ondas hasta tinturarlo de color chocolate y alisarlo por completo. Mi estilo seguía siendo el mismo, Pantalones de mujer, camisas de hombre, zapatos cerrados y cabello desordenado. La vida ajetreada que había adoptado me pasó factura muy pronto y nos dimos cuenta cuando recién cumplí los 15 años. Los dolores menstruales me atacaron tanto que llegaban al punto de dejarme inválida durante más de 7 días. Resulta que tengo dos hernias discales que molestaban justo en mis días más débiles. Tenía que tomar demasiados analgésicos, inyectarme fármacos extraños y colocarme compresas en el vientre. Todos tenían sus ocupaciones, pero cuando me sucedía eso las dejaban de lado y me atendían, sobre todo Gabriel y Marco, quien terminó por ser mi novio. -Tabi, tenemos que irnos, Gabriel nos espera en la casa con la cena. -Ya voy rafa, deja que me termine de bañar. Estos chicos acaban de cenar y volverán a hacerlo en casa, dios mío. Terminé de bañarme, salí desnuda del baño y me puse lo primero que encontré en el armario y salí. Camine por el amplio pasillo del segundo piso de la Quinta hasta llegar a las escaleras. El lugar tenía un color ocre con tonalidades blancas que lo hacían ver muy elegante y personalmente, me encantaba. Al llegar a la planta baja caminé a pasos apresurados para salir de la instancia, ya los chicos estaban en los autos, los gemelos en la todo terreno y Anthony en la Sport junto con Rafa. -Mañana pasaré por allá y tú y yo hablaremos jovencita. -Si Richard. Hasta mañana. -Hasta mañana princesa. - Nos dimos un abrazo rápido y me subí al auto con Tony y Rafa. . . .   Anoche había sido todo demasiado agotador y hoy sería peor. Gabriel tenía que seguir entrenándome para el siguiente trabajo, sería en unos días en una discoteca de lujo aquí en Caracas y allí todo tenía que salir perfectamente. -No puedes ser malcriada esta vez. -Su cuerpo se abalanzó hacía el mío, pero pude esquivarlo rápidamente y patear su pierna derecha. Él cayó al suelo y enseguida volvió a levantarse. Solo tenía puestas sus bermudas y zapatos deportivos, dejando su pecho y abdomen al descubierto, deleitando mi vista. Su cabello estaba corto y en estos momentos sudaba, pero no de una manera exagerada, era... Sexy. Si, Gabriel cada vez estaba más atractivo y llamaba mi atención, pero no había ocurrido nada entre nosotros, nada que pasara de miradas o comentarios con dobles intenciones. -No lo seré. -Le di un puñetazo en la cara y otro en el abdomen mientras evitaba que me pateara. Fue una mañana de dar y recibir golpes por doquier a mano descubierta. Entrenábamos como si en verdad estuviéramos en una pelea y eso era lo excitante de todo, pues la adrenalina nos dominaba. La casa de Palos Grandes era muy similar a la de Mérida, solo variaba por su color azul cielo en la fachada y el aqua dentro. Ah, y el gimnasio, este era mucho más grande y cubierto de espejos. -Hay algo que quiero hacer contigo, creo que te haría mejorar mucho. - Gabriel se acercó a uno de los casilleros que se encontraban en el gym y sacó una venda negra. -¿Para qué es? -Eres muy buena esquivando golpes, pero te falta un poco de agilidad. Confías demasiado en tu vista y ella puede fallarte muchas veces. -Se colocó detrás de mí y me colocó la venda en los ojos. -Va a dolerte al principio, pero tienes que utilizar tus demás sentidos. No veía absolutamente nada. Escuché como se alejaba pero de un momento a otro sentí un golpe en el costado. Reaccione hacia esa dirección pero no estaba allí sino del otro lado. Dolían sus golpes, pero tenía que aguantar. -¡Concéntrate! Si alguien te golpea en la oscuridad ¿Cómo lo esquivas? -Me concentré en escuchar sus pasos y su respiración agitada. Sentí que se acercaba por lado derecho pero algo me decía que golpearía por el izquierdo, y no fallé. -Eso es. Vamos. Seguimos así por una hora, y todo se basó en recibir más golpes de los que devolvía. Me quité la venda y me acosté en el suelo, cansada y adolorida.   -Nada mal novata. Vamos a hacer esto todos los días hasta que lo domines. -Su respiración era totalmente entrecortada, también estaba exhausto. Se acostó a mi lado y yo me acerqué enseguida. -Ok, perfecto, moriré antes de tiempo. -Coloqué mi cabeza en su pecho sudado, pero yo no era que estaba muy seca que digamos. Solo tenía un conjunto de top, lycra gris y mi cuerpo sudaba a montones, asco. -Demonios enana, necesito uno de tus masajes curativos. -Yo también necesito uno y nadie me los sabe dar. -Tú eres la que aprende medicina, masoterapia, leyes, patología y más cosas. ¿No te cansas de estudiar? -Lo dice el abogado de 24 años que está obsesionado con hacer un post-grado en derecho penal y mercantil al mismo tiempo. -Dije indignada, levantando mi rostro para mirarlo mejor. -Yo soy un abogado egresado de la Universidad de los Andes, tengo derecho a ser un cerebrito, tú apenas si estas estudiando 4to año en el liceo más adinerado de Caracas y con niños que solo estudian para tener un título guardado porque jamás lo van a utilizar. - El Colegio Humbolt es solo portada mi amor. Puede ser de ricos, pero tú y yo sabemos lo que sucede allí dentro. Si estudio varias cosas es por ustedes. -No nos eches la culpa. Dame mi masaje antes de que te golpee. -Me quito de encima y se colocó boca abajo. Me senté encima de su trasero y comencé a frotar mis manos en su espalda y hombros. -Oh, esto es el cielo. -Cuando dices ese tipo de comentarios, todo puede tomarse a mal, más cuando pones esa voz orgásmica. -Te encanta mi voz orgásmica Tabi, no lo niegues. -Seguí frotando hasta concentrarme en su cuello, estaba tenso. -No, no me encanta, me intimida. -Dije obvia, pero con una sensación extraña y piel de gallina. -¿Por qué tienes que ser tan sincera? sabes cómo me pones. -Se giró bruscamente haciendo que me tambaleara encima de él y quedando encima de su abdomen con mis piernas a cada lado y sus manos en mi cadera. -No gano nada mintiendo y aleja tus manos niño bonito o Marco te caerá encima.   -Sabes que Marco me importa una mierda. -A ti, pero a mí no, así que...- Con toda la fuerza de voluntad posible, me levanté. -Iré a cocinar algo de almuerzo, nos vemos al rato. -Vi como cerraba sus ojos, derrotado y salí de allí antes de que me arrepintiera. Marco y yo éramos pareja desde hace algunos meses pero yo no daba el siguiente paso... No me atraía de esa forma... No como Gabriel. Nadie me atraía como él.   
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD