La luz que emitía el televisor me incomodaba y terminó por despertarme. Me sentía incómoda y con una molestia latente en mi espalda y vientre. Sabía exactamente a que se debía y maldije por lo bajo. Demonios, ¿Por qué simplemente no fui hombre y ya? Ni siquiera me molesté en moverme, sabía de primera mano que no podría, mis piernas se duermen los primeros 3 días y no puedo hacer nada por mí misma. Suspiré profundamente y giré mi cabeza, buscando algo que me ayudara para ir al baño, entonces lo vi. Gabriel estaba en una posición bastante incómoda en la silla justo al lado de la cama. Parecía dormido pues su pecho subía y bajaba en completa calma. Volví a suspirar. ¿En serio se había quedado conmigo, cuidándome todo el día? Estaba absorta observándole, la manera en la que respiraba t

