Un mes después… Alejandro caminaba por los pasillos de la universidad con una boba sonrisa que no podía ni quería evitar, era el primer día de clases después de las vacaciones de navidad y se sentía feliz de regresar a su rutina. — ¿A dónde vas tan solito? —Escuchó una voz grave antes de sentir que un pesado brazo caer sobre sus hombros. —Qué te importa —farfulló con molestia falsa hacia Badir, quien frunció el ceño con indignación. —Ay sí, como tengo un profesor que me jode por las noches, ya no quiero saber nada de mis amigos —se burló Badir picando sus costillas, lo que comenzó un corto forcejeo para librarse de esos fuertes brazos. —Es muy temprano como para que comiencen a pelear —escuchó una voz cansada tras ellos y al girarse, vio a Hilal con la piel más bronceada que su col
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