Alejandro se despertó muy temprano gracias a las llamadas de sus seres queridos, recibió muchas felicitaciones de cumpleaños como cada año, aunque una en concreto le dio una inyección de energía para apresurarse a salir de la cama y preparar todo para la gran fiesta. Era fin de semana, por lo que, al bajar al desayuno, encontró a sus padres en el comedor esperando por él antes de irse a sus respectivos trabajos. Ambos lo abrazaron con mucho amor para felicitarlo y de inmediato comenzaron a cuestionarlo acerca de los preparativos de la fiesta, mientras tomaban su desayuno. Alejandro no era un gran planeador, por lo que solo necesitaba el permiso de sus padres para recibir a sus invitados en la casa, muchas bebidas y botanas para todos. —Nosotros iremos a visitar a unos amigos del trabajo

