Después del fin de semana, Alejandro no podía poner atención en las clases, tanto por la emoción de que la clase de inglés ya estaba muy próxima, como por Hilal que estaba más inquieto que de costumbre. Se estaba comportando de una manera muy poco usual hablando con otros compañeros y en general haciendo mucho ruido; inclusive en varias ocasiones, los profesores le llamaron la atención y uno de ellos estuvo a punto de sacarlo del aula. — ¿Quieres callarte de una puta buena vez? —Espetó cuando una de las profesoras se dio media vuelta para salir de la clase. —Amargado —lo regañó Hilal antes de ponerse de pie para acercarse a Badir con una sonrisa malévola. —No te atrevas —amenazó su amigo entrecerrando los ojos. —Un abrazo nada más —canturreó Hilal antes de rodear a Badir de manera cari

