Magaly. * Miro hacia enfrente, dejando que el viento golpee mi rostro con delicadeza. Cerré los ojos, al abrirlo todo había cambiado, la oscuridad no me permitía visualizar, aunque poco a poco mis ojos se acostumbraron, había cambiado una linda casa en medio del bosque. Está tiene las luces encendidas, me acerco por curiosidad a una de las ventanas, observando que hay en el interior. Fruncí el ceño al ver André en el suelo, rodeando de juguetes. De pronto un pequeño, quizás unos tres o cuatro años de edad salió detrás del sofá dejándose ir sobre él. Los dos ríen y sus voces retumban en mi cabeza, es un sonido infernal que logra ponerme los vellos de punta. Escuché un sollozo viniendo de otro lugar. Camine alrededor de la casa, hasta detenerme en una pequeña ventana que queja ver el c

