Llegué a mi habitación queriendo darme una fría y refrescante ducha pero ví a Nikita hablando sola con el espejo y me congelé, atrapo al instante toda mi atención. –¿Acaso te estás volviendo loca? –Enseguida le pregunté. Ella volteó y rió. –¡Oh! Llegaste–expresó asombrada. Me dirigí hacia ella–Si, ya termine todos mis pendientes por hoy. Así que dime? –agarre sus mejillas– ¿Por qué hablabas sola? –Le pregunté inquieto, lo menos que quiero ahorita es lidiar con una loca, suficiente tengo con Charlotte. –Practico como agarrar el arma y qué decirle a la persona cuando deba utilizarla.–Ella sonreia–Lo hago por mis lecciones de mañana–Dijo. Pensé que luego de matar al Conejo Blanco mi mente y cuerpo se aliviarian un poco pero al parecer no es así, la idea de que Nikita aprenda a disparar me e

