Ally (6 años atrás)
Un grave error fue pensar que las cosas serían amenas con Jonathan White después de esa noche. Apenas llegué a la Universidad, los comentarios sobre lo que había pasado el fin de semana en la casa de Sabrina, no se hicieron esperar. Estaba segura de que había sido un escándalo y que todos se terminarían por dar cuenta, pero no imaginé que tan pronto y tampoco imaginé que la versión de cada persona que estaba enterada, fuera diferente al resto, o a lo que en verdad había pasado.
Entre risas me fastidiaban a cada paso por los pasillos, en especial los "amigos" de John, quienes habían sido los que habían asistido a dicha fiesta. De pronto, para la mitad de la facultad ya era "la zorra", "la mojigata" para otros, y "la buscona" para la gran mayoría.
Nadie se preocupaba por entender la realidad de las cosas, o por investigar los hechos antes de hablar. Nadie se molestaba en defenderme, y era ahí donde entraba John.
Me había estado esquivando luego de esa noche, y yo sabía que las cosas entre él y yo no cambiarían por una noche de besos, pero al menos esperaba más de él. Siquiera que dijera que las cosas no habían sido como se planteaban.
Entre las versiones mas resonadas estaba la que decía que yo había ido a buscar a Rupert para tener sexo con él y que él me había rechazado: la segunda versión más sonada, era la que decía que Rupert me había encontrado en una habitación haciendo una orgía como con cinco tipos y lo habían golpeado al tratar de llevarme, y la tercera decía que yo había sido tan patética al negarme a estar con él porque jamás lo había hecho y tenía miedo.
Sí, quizá esa era la que más se acercaba a la realidad, pero debo decir que todas eran discriminatorias, desdeñosas y falsas. En todas la que perdía era yo. Era incluso hasta machista.
Durante varios días soporté el Bullying, hasta que las noticias llegaron a los oídos de mis padres, justo el día que Andrew regresaba de su viaje de negocios.
Cuando lo vi llegar a casa supe que todo estaba perdido, así que reaccioné lo más dura que pude y discutí con él.
—¡Te irás a vivir conmigo un tiempo, tienes prohibido salir con esa bola de fracasados que llamas amigos y te iras de la casa a la universidad y viceversa ¿entendido?
Andrew estaba que estallaba de coraje. Miré a mi papá en busca de apoyo, pero él negó, mostrándome en la computadora todos los memes que habían hecho sobre mí por lo sucedido ese día.
—¡Esto es injusto, tú no eres mi padre! —lo señalé molesta. Si tan solo me hubieran dejado explicarle.
—Pero yo sí, y esto ya fue suficiente, Allyson. —papá me riñó —No nos molesta que quisieras salir a divertirte, eres mayor de edad y tienes derecho a hacerlo, pero en el estado de Florida, al menos donde nosotros vivimos, todavía hasta los 21 debes tener un tutor. Andrew es tu tutor. Estuviste en peligro, se suponía que por eso te habíamos sacado de ese lugar y aún así fuiste. Fue irresponsable de tu parte.
—¡Pero Andrew no puede hacer esto!
—¡Ya basta! —gritó cabreado mi hermano, tan fuerte que inspiraba miedo. Señaló la puerta y más furioso que antes, grito: —¡Si tanto quieres mandarte sola, ve a trabajar, consíguete tu dinero y demuestra que eres responsable. Yo trabajo todo el día sin descanso, manejando todas las empresas de la familia para mantener a flote todo esto y que no te falte nada, así que si yo digo que lo hagas, lo haces!
Mis lágrimas rodaron por mis mejillas, sollocé cubriendo mi rostro y no lo sé, no sé en que momento pasó, pero terminé gritándole a mi hermano algo que estaba segura, no me perdonaría.
—¡Te odio! ¡Cómo quisiera que quien estuviera a cargo fuera Dave!
Salí corriendo del despacho a mi habitación y me solté a llorar.
Odiaba esto, odiaba esa universidad, odiaba todo… pero me odié más a mí misma por haberle dicho aquello a Andrew.
Al salir de la habitación con mis maletas, encontré a Danna, quien al parecer había llegado con mi hermano. Me miraba entre compasiva y molesta a la vez. Parecía querer decir algo, así que cuando estuvimos solas en el auto , esperando a que Andrew metiera las maletas en un baúl, le pregunté.
—Fui muy cruel al compararlo con Dave ¿no?.
La chica me miró por el espejo y luego miró a mi hermano, Tambien por medio del espejo.
—Sí, fuiste una perra…
Recordé la vez que me había quedado en el apartamento con Jonh, casualmente el hermano de la rubia, y recordé cuando dijo que era una idiota.
Tenía razón, lo era, pero por defenderme de las personas equivocadas.
Pensé toda la noche en aquello, mientras escuchaba los ruidos extraños en la habitación de la par. Quise cerrar los ojos y dormir, pero justo la cama de Andrew golpeaba en la pared cin fuerza, haciéndome imposible aquella misión.
Había sido un día extraño.
Chismes en la facultad, un Jonathan distante, yo siendo una perra malagradecida con mi hermano, y una noche de sexo salvaje en la habitación de la par entre Danna y mi hermano.
Sí, una noche inolvidable.
Por la mañana le presté un vestido a Danna, me disculpé con Andrew y me fui a la universidad. Tenía que ir pese a las habladurías. Algún día pasaría de moda y dejaría de importar. Yo sabía que la realidad había sido otra, así que sin darle importancia a todo lo demás, y con la cabeza en alto, llegué a mi clase, encontrándome con John haciendo el proyecto que se suponía debía hacer conmigo, con otra persona.
Bien. Al parecer así serían las cosas.
Hablé con la maestra de laboral y le pedí presentar mi proyecto sola, a lo que al verme decidida accedió.
Yo no necesitaba a Jonathan White para hacer algo, no lo necesitaba para nada y tampoco necesitaba su compasión, que al parecer era lo único que había tenido esa noche por mí.
No necesitaba nada de él y claro está, jamás seríamos un equipo.
Nos repelíamos.
Ally (Actualidad)
Estábamos en problemas. Sería mentir decir que no lo había disfrutado, pues al parecer mi cuerpo sabía reconocer a au dueño después de tantos años, y no me arrepentía, pero sabía que no era correcto y él también lo sabía.
Trató de alejarse pero lo abracé, respiré su perfume y me embriagué de él, sintiendo la adrenalina subir por mi cuerpo. No quería que se alejara. Ya lo había vivido y quería seguir haciéndolo, al final, seis años de distancia ya habían sido demasiada tortura, pero un par de toques más en la puerta nos pusieron en alerta de nuevo.
Jonh suspiró.
—Hay que abrir…
—No, solo no hables… ¿de acuerdo?.
El castaño llevó una mano a mi cuello e hizo presión en mi nuca para volverme a besar, se puso duro de nuevo y se movió en mi interior con más calma, ignorando los toques en aquella puerta.
No me importaba nada en ese momento, porque estaba segura de algo.
Esta sería la última vez.
Lo abracé del cuello y lo dejé continuar, a sabiendas de que al salir de este lugar, volveríamos a ser desconocidos.