Sin poderse creer todo lo que Karl le acaba de gritar en frente de la servidumbre, Mariu subió corriendo las escaleras a la segunda planta de la casa que desde hace once años comparte con Karl, directo a su habitación para descargar la irá en un llanto incontrolable. Sintiéndose totalmente perdida, lloró por horas sin importarle el estado en el que pueda quedar su rostro después de tan baja acción. Siempre había criticado a las mujeres que se humillan para conseguir algo, verse en esa situación le enfurece aún más, porque ni siquiera usando el recurso más viejo del llanto, el aparente dolor y el show de por medio, en fin la manipulación en su mayor esplendor logró su objetivo. Decir que siente frustración es poco para la mezcla de sentimientos encajonados en su pecho. Si pudiera acabar

