—¿Por qué sigues empeñado en todo esto?, reacciona de una vez; estamos marcados de seguir juntos, acabaremos al filo de un abismo. —Ya te he dicho que eso no me importa, morí una vez, puedo hacerlo dos veces. —¡Pero yo no lo quiero así! Todo este tiempo me sentí miserable, cuando me enteré de mí embrazo, entre en schok, quise provocarme un aborto, me sentí desolada, una voz me gritaba, atormentándome: «¡eres un inservible, mataste al padre de este nuevo bebé!, ahora tendrás que regresar a tus antiguas andanzas» para ti es fácil, al final de cuentas la penumbra no te está absorbiendo. —¡Ya basta! Deje de sentir lástima por ti misma, no ganarás nada. —¿Cómo puedes hablarme de esa forma? —¡Estoy harto de tu actitud!, si vas a pasar tu vida, viéndote a ti, como una indefensa víctima, haz

