DESASTROSO

2733 Words
—Estamos preparados, ¿qué más esperan? —Anabell, se mostraba un poco desesperada, mientras que, con su brazo izquierdo, sostenía a su pequeño, ya que, con su otra mano, cargaba la pañalera. —Primero, deja que te ayude —Daniel tomo el bolso, y lo sujeto—, Anabell, tu madre y yo pensamos que sería bueno llamar a Emily, para que venga, será de gran ayuda—. La intención del chico era clara, teniendo a alguien que se ocupara de la seguridad de su madre e hijo, Anabell disfrutaría el paseo, y sobre todo, él podría tener un tiempo a solas con ella. —No estoy de acuerdo en que la molesten, hoy es su día de descanso —aseguró Anabell. —Nena lo sabemos —dijo Amelia—. No obstante, el joven está dispuesto a pagarle horas extras. Ella no se negará, además, ustedes dos, merecen un momento tranquilo, y sé que no lo tendrán, porque tú, querrás controlar todo—. La intervención de Amelia sirvió para convencer a su hija. Debido a que Emily estaba atendiendo un pequeño asunto familiar, ella tardó una hora en llegar a Arthur Ross Pinetum; que fue el primer lugar que visitaron, dentro de la ruta trazada por Daniel para el respectivo viaje por Central Park. —¡Wooo, qué árboles tan deslumbrantes! —Anabell estaba maravillada ante el esplendor de todo el verde que cobijaba el sitio, así que la presencia de los guardaespaldas ya no le incomodaba. —Anoche que organice todo, supe que este sitio sería el indicado, para ustedes, y para Liam. Mírenlo, está dichoso —para Daniel, todo parecía ir estupendo. —La verdad sí —a Anabell le brillaban los ojos, al notar como su niño, disfrutada—. Debo reconocer que después de todo, no eres tan… —Pero qué difícil eres, ni porque doy mi mejor esfuerzo, me reconoces —Daniel agacho su mirada, cuál niño intimidado. —Lo lamento no quise ofender. En serio estoy muy agradecida por tus atenciones. —No es que me ofenda, sin embargo, el ver que aun dando mi máximo esfuerzo, tú no sientas un poco de afecto, me acongoja. Y claro, no pretendo que me consideres “como algo más” de un día para otro. —Este… —a pesar de sentir vergüenza por la presencia de Emily y su madre, Anabell se paró, le pido a Amalia que sostuviera al pequeño, y luego abrazo a Daniel—. Lo que menos quiero es compórtame de forma grosera. Esta es mi primera vez, siendo tratada con dignidad, todavía no sé cómo reaccionar—. Dichas palabras hicieron que el corazón de Daniel se estremeciera. —Este es un nuevo comienzo. Desde hoy, ya no tendrás que sentirte como un trapo viejo —Daniel se aseguraría de crear momentos gratos para Anabell—.Y bueno, nada de caras largas, vinimos a gozar y eso haremos. El picnic transcurrió de forma tranquila, y cuando todos estuvieron satisfechos se dirigieron a la laguna Harlem Meer, ubicada al extremo del parque; Daniel tuvo que alquilar tres botes, pues los guardaespaldas no lo dejaban respirar un poco. —Tranquilízate mujer, Liam y tu madre estarán bien, van con Emily, además el guía los supervisará. —Sé que tienes buenas intenciones, pero trata de comprender a pesar del horripilante trabajo que hacía, no me separaba de mi hijo por largo tiempo. —El paseo durará solo cuarenta minutos. —Llámame dramática si quieres, cuando seas padre entenderás lo que se siente crear un vínculo tan fuerte con tu media vida. —Por supuesto que puedo vislumbrar el amor que te inspira tu niño. Si lo deseas podemos ir con ellos. —No, tú tienes razón, debo relajarme por un rato. La suave brisa que rosaba el rostro de Anabell, parecía que le susurraba: «es tu momento, las cadenas por fin se rompieron. Las noches tenebrosas cesaron, brilla como nunca lo has hecho». Anabell se paró en una esquina del bote, y grito, como nunca lo había hecho antes. —Tengo la fuerza de una leona. Nadie podrá detenerme, renaceré como el ave fénix. Al escuchar tal declaración Daniel se sintió regocijado, todo indicaba que su granito de arena, daría resultados. Ya que la laguna tenía una trayectoria algo corta, al reunirse nuevamente, todos decidieron quedarse ya sí intentar la pesca; catch-and-release fishing. —A ver, señorita, ¿qué tal una apuesta? —Daniel tenía una mirada picará —¿Qué pedirás a cambio? —dentro de sí Anabell presentí que si llegase a perder el precio sería alto. —Algo sencillo —Daniel se acercó a Anabell, y le hablo en voz baja—, el que pesque el más grande ganará, si tú lo haces puedes pedirme lo que yo quiera, pero si yo gano, deberás dormir conmigo, ¡ojo!, no solo quiero que estés a mi lado. —Ya verás que te haré llorar —aunque estaba segura de que Daniel la respetaría, por alguna razón, Anabell no deseaba llegar al mismo cuarto de hotel. La competencia empezó y para infortunio de Daniel, cinco segundos después, un tórrido aguacero se desencadenó por lo cual tuvieron que buscar un refugio, desafortunadamente todos los lugares estaban llenos. —¡Dios!, tenemos que encontrar, donde escampar, mi niño y mi madre, no pueden estar tanto tiempo bajo el agua —la ansiedad ya estaba causando efectos en Anabell. En medio del caos pudieron refugiarse de la lluvia. No obstante, las fatídicas consecuencias llegarían. —¡Rayos! Se ha arruinado todo —Daniel se notaba furioso—. Planeé todo esto, con gran entusiasmo y… —No te preocupes, aún nos falta la cena, y no se te olvide tu regalo. —¿Hablas en serio? —Sí, después de todo, mereces una recompensa —reflexionado, Anabell llegó a la conclusión que una noche en la que no pasara nada, no sería mal. Así que ella se arriesgaría. —No sabes lo afortunado que me siento en estos momentos. Por más que lo anheles, la felicidad no es eterna, ella es momentánea, quizás permanezca por un determinado lapso, pero tarde o temprano habrá algo que la desaparezca de forma cruel. Al cesar la tempestad, Daniel les ordenó a sus hombres que llevaran a Anabell y su madre a la casa, para que ella pudiera hacerse cargo de ellos. En un principio los guardaespaldas se opusieron a dejarlo desprotegido —Deben de llevarlas y punto, a mí no me pasará nada, puedo regresar a la mansión en un taxi, así como mi madre tiene autoridad sobre ustedes, yo también la tengo por ser el sucesor en la línea. —Nosotros lo reconocemos, señor —dijo uno de los hombres—. Sin embargo, trate de ponerse en nuestros zapatos, al salir de la mansión, sus padres nos advirtió que en caso de que usted llegase con un solo rasguño, nuestra vida sería el precio. —Es un exagerado. Ahora vayan con ellas y llévenla, no pueden estar más tiempo con esa ropa mojada. Viendo que nada haría cambiar a Daniel de opinión, sus hombres no tuvieron más opción que acatar todo. Estando asegurado de que Anabell, su madre y Liam, estarían protegidos, Daniel se marchó junto con Emily al cajero más cercano. —Ten, y muchas gracias por tus servicios. —Señor, esto es más de lo que se acordó, no puedo aceptarlo —aunque Emily necesitaba el dinero, sus principios le dictaban que tomar ventaja no era adecuado—, usted dijo que me pagaría noventa mil dólares y eso tomaré. —Esta suma no es solo por habernos ayudado hace un momento, es un pago extra, porque también te necesito en la noche. —¡No comprendo! —Verás, tu jefa y yo tendremos nuestra primera cita, y tú mejor que nadie sabe que su hijo y madre son lo más importante para ella. Así que si algo va mal, no se moverá, lo que yo quiero es que te quedes con ellos y nos avises sobre cualquier anomalía. —Entendido joven, ¿a qué hora debo llegar? —A las ocho, está bien. —Ahí estaré. Ahora me retiro, yo también debo cambiaré o me resfriaré. Emily tomó su rumbo, y en lo que Daniel iba caminando para dirigirse a la parada de taxi más cercana, su instinto le envió una señal, su piel se erizó y no era para menos, él estaba siendo perseguido; entre los moradores del lugar, Daniel diviso dos hombres de apariencia sospechosa, así que este entró a una pequeña tienda, esperando pasar desapercibido, y mientras aguardaba aquellos hombres pasaron corriendo por el andén, a lo cual Daniel exclamó: «¡Por un demonio, tendré que enviarle un mensaje a mi padre, aunque no quiera!» en efecto Daniel contacto a su padre le envió la dirección de su ubicación y veinte minutos después un auto lo recogió. —¡¿Por un demonio, que es lo que te pasa?!, ¿Por qué, te quedaste solo? —al ver a su hijo, lo primero que hizo Jackson, fue regañarlo. —Tú y tú, curiosa forma de decirme te quiero, porque la agarras contra mí. —No estoy para tus chistes, cuando saliste de aquí te lo deje muy en claro, mis hombres no podían despegarse de ti. —No me pasó nada. Ya estoy aquí. —Sí, por suerte. —Deja el escándalo, estoy empapado y quiero descansar un poco. —Eso, toma todo a la ligera, ¿crees que esto es un juego? —Sé que no lo es. Quiero tener una vida normal, yo no pedí ser tu hijo, ¿o piensas que me fascina tener que salir con temor, andar de arriba para abajo con tus guaruras?, pues no, odio todo esto, ¡¿es más, ni sé para qué, regrese de París?! —Este es tu lugar, perteneces aquí. —Claro, ahora lo es. Pero, cuando era pequeño, no te importe enviarme lejos de ti. —Sabes que fue para protegerte. —¡Aja, cómo no!, ahórrate ese discurso, y por ¿dónde este mi tío? —Se fue a Florida. —Resulta que tu hermano, si puede andar por donde se le antoje, pero a mí, me quieres de prisionero. —Sabes muy bien, que tu tío Axel siempre ha sido incontrolable, y sí, es mi hermano, pero mi hijo eres tú. —Vaya, menos mal son familia. Sabes qué, estoy harto de ti —Daniel marchó a su habitación, mientras que su padre quedaba afligido. Mientras Daniel tomaba una siesta, Anabell se enfrentaba a una desesperada situación. —No hay de otra, cancelaré mi cita. Por ningún motivo dejaré a mi niño solo —llegando su casa, Anabell trato de darle calor a Liam, y aunque en un principio funciono, el hecho de que el pequeño hubiera estado expuesto hizo de las suyas—, ya mi amor, pronto pasará la fiebre. Anabell trataba de calmar a Liam, le ofrecía su seno, pero él, no lo tomaba—. Al ver el estado de su pequeño, la exasperación se apoderaba de ella. —Hija, trata de estar calmada, tu estado es percibido por él, y así solo lo vas a intranquilizar. —No me pidas que guarde la compostura, cuando ni siquiera quiere tomar su leche. —Es por la molestia en su cuerpo. Preparémosle un baño tibio, y verás cómo dejará de sentirse mal. —¿Funcionará? —Créeme es más efectivo que cualquier medicamento. Amelia se quedó con su nieto, en lo que Anabell preparaba la tina. Cuando el agua estuvo a la temperatura adecuada, el pequeño Liam fue remojado por su madre poco a poco. —Ves corazón, ya está más tranquilo. Cuando se tiene fiebre lo que se debe hacer, es procurar que el cuerpo se estabilice. —Gracias, mamá, por no abandonarme. Sin ti, hubiera fallado desde hace mucho. —Estoy segura de que no. —No trates de ser indulgente conmigo, no olvides la atrocidad que estuve a punto de cometer. —Eso no fue culpa tuya, estabas enferma. —Aun así, sin tu presencia en estos momentos estuviera en la cárcel. —Olvidemos eso, lo que pasó ya es historia. Por lo pronto asegurémonos de que él, esté recuperado. En cuanto Anabell constató que la fiebre ya había pasado, ella amamantó a su hijo, y ambos tomaron una siesta. Sin embargo, Anabell no pudo descansar, despertaba cada cinco segundos para supervisar a su pequeño, y no se despegó de él, en ningún momento. Cuando dieron las siete treinta, Anabell no se había arreglado, ella se rehusaba a salir. —Hija, Daniel ya está aquí. —Quédate con Liam, yo iré a hablar con él —Anabell bajo las escaleras y fue sorprendía por un gran ramo de rosas rojas—, gracias, están bellísimas. No sé cómo decirte esto— Ella exhaló hondo. —Tu madre ya me contó lo sucedido. Viendo, en las condiciones que me recibes, sé la respuesta. Debo decir que tontamente aguardaba una esperanza, cancelaré la reservación, y también le avisaré a Emily que ya no venga—. Si bien era cierto, que Daniel trataba de ser empático, él no podía ocultar su malestar. —¿Y para qué, vendría Emily? —Pues a que más, es una niñera. Olvídate de todo, espero que mi campeón se mejore pronto, ya tienes mi numeró, llámame cuando lo creas necesario. —No te molestes. Comprende por favor, no me pidas que me vaya como si nada, —No tendría por qué enojarme, y no soy alguien desnaturalizado para pedirte eso, —Tus gestos, hablan por sí solos. —Ignórame. Te dejo tranquila y perdóname por haberlos expuesto, no supuse, que un simple paseo trajera tanto caos. Buenas noches —Daniel se retiró, para Anabell su disgusto era evidente—. Estando en el auto, él le pidió a sus chicos que lo llevasen al Retroclubnyc; pues él había planeado llevar a Anabell ahí, luego de la cena. Al entrar y dirigirse a la barra, él se encontró con alguien que no esperaba. —¡Mira nada más a quien tenemos aquí!, ¡Guapo es un milagro verte! No supe nada de ti, desde el viernes —Zoe, la compañera de Daniel, no dudo en acercarse a él, en cuanto se percató de su presencia—. ¿No sabía que te gustaba este ambiente, dónde dejaste a tu compañera? —Tiene a su hijo enfermo —contestó él, con indiferencia. —¡¿Cómo, tan joven y ya es madre?! Mínimo eso le paso por… —Ahórrate tus comentarios despectivos, en estos momentos no estoy para soportarte. —Calma, si quieres que me vuelva muda así será. No desperdiciaré esta oportunidad que se me está presentando. —Has lo que plazcas, solo o me molestes. En toda la noche Zoe fue la fiel sombra de Daniel, en su mente, ella creyó, que si él, llegaba a embriagarse, tendría una oportunidad para atraparlo. No obstante, Daniel siempre ha sido prudente, así que cuando vio que ya no podía sostenerse por sí solo, quiso irse. —¿A dónde vas?, llévame —Zoe, en su afán de tener lo que ella deseaba, no desistiría. —Apártate de mi camino, tengo que salir de aquí —Daniel apenas podía sostenerse. —¡Eres un grosero! —Ya te dije, que te quites —Daniel a parto a Zoe de su camino, haciendo que esta se cayera. —¿No me ayudarás? —grito ella, tratando de llamar la atención —Te lo advertí, pero es tan terca —en el momento que Daniel tendió su mano, fue golpeado por William, el exnovio de Zoe. —¿Quién rayos eres tú, y porque me pegas? —Yo soy el dueño de esta mujer —respondió William con signos de arrogancia. —No quiero verme entrometido en sus asuntos. Pero eso sí —a pesar de su estado, Daniel pudo devolverle el golpe a William, quien reaccionó de forma agresiva, y sin más lo hirió en la pierna. —Eso es para que aprendas, respetarme, y tú, ven conmigo —William quiso llevarse por la fuerza a Zoe, pero ella hizo todo lo posible y logro captar la atención de uno de los guardias de seguridad. Continuará
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