CAP 7 - Confusión

1687 Words
- Vengo a remediar mí error. - Está en la ducha, - Murmuró- se despertó aterrada en mí coche y le dije a mis padres que la habían robado cuando fue a comprar para que no sospecharan, ni siquiera me contradijo. No ha dicho nada de ti o del lobo, pero estaba aterrada y lloraba sin parar. - Bueno, esperaré a que salga del baño para hablar y explicarle. - Pues buena suerte, porque lleva hay como diez minutos. Y por cierto, también se asusto mucho cuando mis padres dijeron que irían a la policía a poner una denuncia. Me a costado mucho convencerles de lo contrario. Así que con esta ya me debe dos. -Mejor no ir a la policía. - Gracias por el consejo Sherlock. - Rodé los ojos y la abracé para calmarla, ella también me transmitía calma  - Tienes que contarme que ha pasado y sin omitir información. - De acuerdo. La di un beso en la frente y la llevé a la cama para que se sentara y comenzar a hablar mientras pudiera. Tocaron a la puerta y corrí a colocarme detrás de la puerta como siempre. Esta se abrió y Sofía se tenso un poco en la cama. - Sofía tú madre a recordado que a Anna le gustaba la comida china de pequeña, iremos al restaurante del centro porque no tienen a domicilio. - Perfecto, voy con vosotros.- Dijo cogiendo el abrigo a los pies de su cama. - Lo mejor sería que te quedaras aquí. - Yo conozco los gustos de mí prima, además, se que querrá un tiempo a solas y ya sabes … es lo mejor ahora, seguro tiene un diario secreto entre sus cosas y le gustará estar tranquila. - salió por la puerta con su padre casi arrastrándolo con ella. Sabía donde estaban las cosas de Sofía así que por descarte la cama del lado de la ventana era la de Anna, esperé a oír como se cerraba la puerta y que el agua del baño siguiera corriendo para comenzar a ver que encontraba. Si tenia un diario secreto lo encontraría y podría  descubrir un poco de ella. Comencé revisando en los cajones de la mesita. Encontré la identificación falsa y un fajo de billetes, no era mucho pero si lo suficiente para un par de semanas. Al lado estaba el teléfono, lo encendí para ver mensajes y llamadas, no había mucho, solo un nombre Carlo. No había rastro de identificación propia, ni tarjeta bancaria, ni de sanidad, absolutamente nada. "¿No crees que es raro?" "Demasiado, sigo sin entender porque no funciona mi don, cuando más lo necesito y se toma vacaciones." "Te avise, abusar de ellos tiene consecuencias, seguro la abuela sigue enfadada." El agua de la ducha paró y me escondí debajo de la cama, pensé que saldría enseguida pero no fue así. Cuando entró al cuarto fue directamente hacia la mesita, solo podía ver sus pies y lo ligeramente bronceados que estaban. Se sentó en la cama y esta cedió un poco. Abrió el cajón y oí el sonido del móvil al ser encendido de nuevo. Al poco la oí hablar. - Carlo. -Anna, ¿Todo bien? - No - dijo nerviosa- Saben donde estoy, necesito irme hoy mismo. - ¿Cómo?. - No lo sé, pero uno de ellos descubrió mi tapadera, saben que uso un nombre falso. Aún no se que pensar. - Comenzó a sollozar- todo fue raro y confuso, me desmayé cuando traté de huir y al despertar estaba en el coche de Sofía. Pero creo que algo más paso aunque no recuerdo el qué, puede que de la misma impresión lo haya olvidado. -Anna, lo siento mucho, tienes que calmarte y pensar con la cabeza fría, no con las emociones y el miedo. ¿aún tienes el dinero? - Aja, lo usaré para marchar. - No marches aún, espera unos días. Asegúrate antes de que no pase nada raro. - Carlo no puedo, estoy segura que el Rey me busca y... me han echado de las reuniones. - Te mandaré la dirección de otra, pero es primordial que asistas. ¿Sigues yendo a la biblioteca? - Sí, es un poco raro porque soy la única que usa libros infantiles. Carlo no merece la pena que siga viviendo,- lloraba con más intensidad y yo solo quería abrazarla para consolarla, jamás oí a nadie hablar de esa manera, ¿Porqué me importaba tanto?- mí vida es una mierda, no tengo nada Carlo, ni una sola razón para vivir, cada vez que me visto esa marca no para de recordarme todo una y otra vez. - Deja de pensar eso, ya lo hemos hablado, solo hay una razón para seguir adelante y esa razón eres tú. Escúchame, a tus padres aún los tienen vigilados. No hagas locuras y no te vallas sin un lugar al que ir. Debes ir a más reuniones eso te ayuda a no tirar la toalla, sí los demás han conseguido superar sus adicciones tú podrás superar toda la mierda que viviste. Prométeme que no harás locuras. El silencio inundo la habitación solo con su sollozo. Me voy a volver loco con este huracán de emociones que han decidido molestarme hoy. - Te dejo- dijo después del largo silencio- el tiempo se acaba. -Hasta mañana Anna, y recuerda, un día más es un día ganado. Tienes que seguir adelante. Espero tú llamada. La llamada se cortó y después de unos segundos lo guardó en el cajón. La ventana se abrió y la fría brisa de la noche movió todos los olores del lugar. Ese olor a menta venía acompañado de pequeñas motas de chocolate. "MATE." "No puede ser, ¿es ella?" "No lo sé, puede ser un olor arrastrado por el viento." Quería salir de mí escondite y buscar ese exquisito olor pero de nuevo ese olor asqueroso de ella volvió a nublarme... Si salía de mí escondite temía que volviera a ocurrir lo del bosque pero por otro lado ahora solo pensaba en irme en busca de mí mate. Joder soy un insensible, pienso en mí cuando hace un momento la he oído querer acabar con su vida. No puedo hacer eso  no soy tan cabrón. Comenzó a moverse por la habitación de un lugar a otro mientras sorbía la nariz, solo podía ver sus pies desnudos. Luego volvió a sentarse en la cama mientras se ponía unos calcetines, abrió y cerró cajones una y otra vez. "Creo que esta haciendo la maleta." "Eso no podemos permitirlo, todo es confuso." Salió de la habitación y aproveché para salir de mí escondite, miré la cama y sí, efectivamente estaba juntando sus cosas para irse. Cogí el pequeño cuaderno y eche una ojeada buscando algo interesante pero solo había garabatos sin sentido, juntar las letras allí medio escritas no tenia sentido alguno. Caminé por el pasillo y llegué al salón, estaba en la cocina, sacando lo necesario para hacer bocadillos. - Anna. Brincó en su lugar y se giró bruscamente con un cuchillo en la mano con el que empezó a señalarme, la mano la temblaba y su pulso se aceleró, volvía a estar asustada pero esta vez me sostuvo la mirada, tenía unos ojos verde preciosos. ¿PERO QUE ME PASA? - Que haces aquí, - la voz temblaba como la mano pero aún así quiso disimularlo. - Anna, creo que ha habido un mal entendido.- levanté mis manos en son de paz. - Solo quiero hablar. - ¡Aléjate o te mato!- parecía tener agallas pero con esa mano, de voy a robar panderetas, podría hacerse más daño ella que yo. -Anna, baja el cuchillo, no he venido a hacerte nada, solo quiero hablar. - repetí -¿De qué? - preguntó mirando hacia la puerta. - Esta claro que no me recuerdas pero yo estaba con Sofía en el aeropuerto.- Trago duro.- mira. Metí la mano en el bolsillo y se asuntó del gesto, quizás me moví más rápido de lo esperado porque llevo el cuchillo a su cuello. -Soy capaz... Estaba aterrada pero decidida y eso era peor. -Anna para, por favor- Efren estaba inquieto dentro de mí. - Solo voy a sacar esto, lo ves. -Saqué el móvil despacio para que viera bien lo que hacía, lo mejor ahora era no hacer movimientos bruscos.- No voy a llamar a nadie, lo voy a desbloquear y podrás ver si es verdad o mentira lo que digo. Lo dejé con cuidado en la isla de la cocina y me alejé con las manos en alto, ella se acercó poco a poco. - Entra en la galería y mira.- toco botones sin dejar de mirarme, empezó a mover su dedo por la pantalla mirando de vez en cuando y empezó a pasar las fotos para comprobar que decía la verdad, en cuanto separó un poco el cuchillo para ver mejor, me abalancé sobre ella. Ambos rodamos por el suelo de la cocina, ella para cogerlo de nuevo y yo para impedírselo, estaba decidida pero yo era más fuerte. Su pelo aún húmedo golpeaba mí cara con esa pequeña nota a chocolate, quizás ella había estado cerca de mí mate. -¡¡Anna, para!!- dije colocándome encima de ella y agarrando sus manos. Tenía pecas y un lunar muy mono en el arco de cupido de sus labios, unos labios finos y carnosos que me llamaban a decir que serian deliciosos. Sus ojos tan brillantes ahora debido a las lágrimas solo los resaltaba más. Su nariz fina y perfilada, colorada debido a todo lo que ha llorado. Me duele el corazón. Una lágrima rodó por su mejilla y supe que tenía miedo de nuevo. Esto iba a ser realmente difícil. -Soy Wyatt, y soy amigo de tú prima y tus tíos, si hoy te asusté te pido perdón, no era mí intención, solo te seguí porque Sofía estaba preocupada, pero tranquila, no le diré a nadie nada de tú secreto. "¿Que crees que haces?" "Marcarme un farol." "Eres malísimo." - Tú y yo haremos un trato Anna "Estoy perdida."
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