CAP 6 - Cristalino

1341 Words
Efren me devolvió el control, la cargué hasta llegar a la orilla del bosque, la dejé con cuidado en el suelo y la miré un segundo, tan frágil, tan temerosa, tan rota, algo dentro de mí se removió. Me acerqué al coche y me vestí con ropa que llevo siempre en una bolsa en el maletero en caso de emergencia, volví a por ella y la tumbé con cuidado en el asiento trasero. Cogí el móvil y me alejé para no seguir oliendo aquello. -Wyatt, ¿Sabes ya algo? -Sofía, - dije rascándome la nuca, haber como le digo.- Necesito que vengas a la dirección que te mandaré, creo que me he pasado. -WYATT DAGGER MORRISON, Reza para que nada malo le haya pasado a mí prima. Y colgó, sí, justo después de gritarme. No negaré que estaba un poco preocupado, esa chica era todo un misterio para mí, era la segunda vez que la veía pero al parecer no me recordaba.  Había averiguado pocas cosas de ella pero creo que eran muy importantes. Creo que esos pensamientos de abusos pueden llegar a ser peligrosos, pero también pienso que alguien pudo abusara de ella y por eso tiene ese olor. Acudía a reuniones porque era alcohólica y drogadicta con un nombre falso. Demasiado joven para estar enganchada a esas mierdas, no me creo que lo hiciera por gusto, nadie comienza a beber y drogarse hasta que se acostumbra sin un motivo. No me daba esa sensación, ella no podía ser así, no siendo tan temerosa y asustadiza, pero he de admitir que tiene algunas agallas para salir corriendo así del coche. ¿Quién la hizo ser así? El coche de Sofía me dio las luces y paró cerca del mío. - ¿Qué ha pasado?, ¿Dónde esta Anna?- dijo azotando la puerta de su coche. - Primero cálmate, te veo algo agitada. - dije levantando las manos para frenar su paso acelerado. -¿Algo? - dijo pasando un mechón por detrás de su oreja- mis padres llegaran de un momento a otro a casa y se asustaran si no estamos ambas. - Vale lo entiendo, pero necesito que te calmes, ella esta bien, se ha desmayado y está en mí coche. Mira- dije llevándola a la parte trasera. -¿A esto lo llamas estar bien? - me dio un manotazo con la mano en el brazo apretando los dientes- Esta sucia, llena de tierra, ramas y hojas. - No es mí culpa, salió corriendo hacia el bosque y después me vio en mí forma lobuna, se desmayo y … - Dije señalando el pantalón - se asustó demasiado. Bufo al ver a lo que me refería. Creo que el trabajo de investigador no es para mi pero no me iba a rendir. Ahora sentía demasiada curiosidad. - Por favor Wyatt, solo te pedí una sencilla cosa. Anda, ayúdame a meterla en mí coche. Sofía estaba bastante mosqueada y no me escucharía por mucho que ahora le dijera las cosas o me disculpara por lo ocurrido. Ellas se fueron camino a su casa y yo fui a la mía, bajé las ventanillas y el olor del coche empezó a desaparecer, estaba frustrado, aquella mujer era todo un misterio, solo había una forma de saber que la había pasando, estando más tiempo con ella para conocer su pasado era la única solución. Frené de golpe justo en la puerta de la mansión y la primera en salir al oír el derrape fue mí madre. -¡¡Wyatt!!, - corrió hacia mí y abrió la puerta para coger mí rostro entre sus manos. - ¿Estas bien?, - asentí tragando duro- ¿Por qué no traes el cinturón?- gritó, todo rastro de preocupación desapareció de su rostro. Siempre tan preocupada, siempre en tensión por si nos pasaba algo. No la culpo, desde que fuimos secuestrados por los vampiros de pequeños se volcó en nuestra seguridad. Salí del coche y la abracé. - Mamá, estoy bien, en serio. Mí padre salió de la casa al oír el grito de mí madre, y al verme su rostro se relajó un poco. - ¿Qué ha pasado? - preguntó fuerte. -Papá, ¿Puedo hablar contigo en privado? Asintió y me separé de mí madre dándole un beso en la mejilla y una sonrisa para que se relajará un poco. - Vamos al despacho hijo. Entré a la mansión y a mí mente solo venían sus ojos, tan verdes y asustados... se desmayo por mí culpa, tenía sentimientos encontrados con ella, todo era frustración y mí padre podría ayudarme. Entré y él cerró la puerta para que nadie entrara o interrumpiera. - Tú dirás, ¿Por qué estas así? - Papá, he cometido un gran error, la prima de Sofía me ha visto transformado, no era esa mí intención, pero iba directa a un barranco- me excusé. -Siéntate y cuéntamelo. - Solo sé que tiene unos pensamientos extraños, no puedo entrar en  su mente como en cualquier otra y Sofía está preocupada por ella, dice que come poco, que tiene pesadillas, que la ve mirar con miedo todo, que parece deprimida y que tiene un teléfono viejo, según ella solo le falta antena y que habla muy bajito por el unos minutos y después lo apaga y esconde. Está preocupada y yo solo quería saber que ocurre. -Ya veo, - dijo rascándose la barbilla. -Y después esta lo de hoy, la seguí porque salía todos los días a la misma hora, juro que solo quería hablar con ella y saber que estaba pasando. -Continua. No sabia si estaba enfadado o solo estaba pensando, pero me escuchaba con atención. -Resulta que iba a una iglesia donde hacen reuniones... de esas...  de a.a. ya sabes de adictos - Dejó de mirar para otro lado y me miró fijamente con el ceño fruncido. - ahora sé que tiene un nombre falso, que bebe desde los trece y que se coloca desde los catorce, o al menos eso dijo, ¿el porque? no lo dijo, pero luego empezó a pensar que iba a abusar de ella cuando la monté en el coche para hablar y eso me sorprendió, así que frené y salí para respirar y ella aprovechó para salir corriendo y la seguí y se desmayo cuando me vio. -¿Sabes que decir y, y, y, no lo hace menos grave, verdad? -Lo sé. Necesito arreglar esto, pero me da miedo, ¿Cómo se lo explico? -Primero veamos que hace con la información que tiene, no es algo que la gente valla a creer fácilmente y si alguien decide escucharla alegramos enajenación mental debido a sus adiciones. - Mi padre parecía tranquilo y me transmitía cierta seguridad con lo ocurrido, pero tacharla de loca me parecía echar más lecha a un fuego que desconocía - Segundo, debes disculparte por tú comportamiento y aclarar ese malentendido . No quiero que nadie valla a pensar que mi hijo es un violador.  Y tercero,- dio un fuerte soplido y me miro directamente a los ojos -  vuelves a asustar a tú madre otra vez con el coche y te aseguro que iras andando a todas partes por el resto de tú vida. ¿Quedó claro? -Cristalino- dije tragando duro. Me levanté para salir mientras el descolgaba el teléfono. - ¿Cómo se llama la chica? - Anna, solo sé que se llama Anna. Sali de la casa pasando por el salón para despedirme del pequeño de la casa, estaba completamente inmerso en su mundo de internet. Monté en el coche y fui hasta la casa de Sofía para aclarar el malentendido. Aparqué en la parte trasera de su edificio y subí por las escaleras de emergencia, después me aseguré que nadie mirara y salté hasta el balcón del cuarto de Sofía, cuando éramos novios nos gustaba mucho hacer estas cosas, cosas de adolescentes hormonales. Toqué a la ventana y se asomo a ver. - ¿Qué haces aquí?, Mis padres están en casa y al borde de la histeria.
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