Pov Wyatt
Sofía:
Se está preparando para salir.
Wyatt:
Ok, ya estoy en el coche, he traído otro para que no se dé cuenta.
Sofía:
Sale ya, mantenme al tanto.
Guarde el teléfono en el bolsillo del pantalón y al momento la vi poniéndose unos guantes desde dentro del portal.
¿Qué porque estoy haciendo esto?
Sofía esta bastante preocupada por su prima, dice que sale todos los días a la misma hora, que no tiene apetito, que está deprimida y apática, que tiene tantas pesadillas y que la esta empezando a asustar. Asique la voy a seguir y saber que pasa. Lo sorprendente es que sus padres no se hayan dado cuenta, aunque con el tiempo que pasan trabajando no me extraña.
Comienzo a conducir, primero me fijo bien en la dirección en la que va y voy por diferentes calles para no llamar la atención. Una pareja camina detrás y se meten en un portal en el mismo momento en que se gira.
"Tranquila, nadie te sigue"
Ese pensamiento de ella llega a mí mente.
"Esta nerviosa, demasiado en mí opinión."
"Averigüemos que oculta, Sofía esta preocupada."
Me detengo cerca de una iglesia, es a ese lugar al que se dirige.
"¿Vendrá a misa?"
Pasa de la entrada principal y se dirige a una puerta lateral. Agudizo el oído y me concentro en ella. Esta muy agitada su corazón bombea fuerte, demasiado en mi opinión, no creo que esté cómoda en aquel lugar pero no puedo acercarme más sin que se de cuenta, solo puedo quedarme en el coche a esperar y escuchar que pasa.
Más gente se une y una mujer habla, se presenta y les da la bienvenida.
" Espera, ¿Qué esta pasando aquí?"
"¿Crees que es adicta y por eso huele así?"
"Puede ser una opción, pero... ¿Por qué ocultárselo a su familia?, ¿No crees que es muy joven para tener adiciones? No me parece esa clase de persona."
"Puede que le de vergüenza que lo sepan. No sé, a mi no me gustaría que mamá supiera lo de las carreras ilegales."
"Son cosas distintas, cenutrio."
Agudice más el oído dejando de escuchar a mi lobo y escuché las historias de otras personas del lugar, los minutos pasaban, llevaban dentro algo más de una hora. Si al menos supiera como es su voz podría saber cuál de todas es la suya pero desde que la recogí en el aeropuerto hasta que llegamos a casa de su prima no abrió la boca para nada.
- Aún tenemos tiempo para una historia más. Rosé, ¿Te animas a contarnos la tuya? - preguntó la interventora.
- Hola a todos. - la voz sonaba apagada y casi un susurro, solo después de carraspear se la entendió mejor. - Hola, soy Rose y soy alcohólica y drogadicta.
- Hola Rose - Respondieron.
- No sé por donde empezar- dijo después de un rato.
- ¿Qué tal si nos cuentas cuando comenzaste?
- Vale. Tomé mí primera copa... a los trece años y me drogue por primera vez... a los catorce. - paro de hablar de repente.
Me moví inquieto en mí asiento, no sabía quien hablaba pero me daba la sensación de que estaba rota.
- Tómate tu tiempo, no hay prisa.
- No recuerdo ... que clase de copa tomé o que ... clase de droga consumí. - comenzó a llorar con la voz entrecortada - Al principio no me gustó pero seguí haciéndolo hasta que me acostumbré.
Todo se volvió silencioso y al parecer esa persona estaba llorando. ¿Por qué sentía una puñalada en el pecho? seguramente por todas las historias que conté.
"Tío esto no me gusta nada."
"No quedará mucho para que terminen."
Mi lobo estaba inquieto, intranquilo, pero le prometí a Sofía averiguar que ocurría, normalmente con estar cerca de una persona podía saber que había pasado, nadie podía tener secretos para mi, pero ella... era diferente, casi dos encuentros y no recibía nada.
- Lo siento, no puedo más- oí una silla y un par de pasos apresurados hasta que la puerta se abrió y me asomé a ver mejor.
Dos mujer, una era Anna y la otra no la conocía, era rubia y llevaba un traje pantalón, aquella mujer no parecía ir con el ambiente del lugar.
- Rose, Rose, espera.
"¿La ha llamado Rosé?"
"Creo que se está equivocando"
"¿Porque usar un nombre falso en estas reuniones?"
"¿PERO QUE PASA AQUI?"
- ¡¡Qué, que quiere!! - gritó con un considerable cambio de humor dándole la cara, tenía cambios de humor notables.
"Nota mental, igual es bipolar"
Pero la voz, no había duda, su voz era la desgarradora que había escuchado, no podía creerlo, esa mujer estaba despertando en mi una curiosidad perdida hacia todo, nunca había necesitado preguntar por que pero ahora no hacia más que preguntarme.
- Rosé, llevo muchos años aquí para saber cuando alguien miente, creo que tú problema es más grave de lo que aquí podemos hacer por ti.
- Solo necesito venir para estar mejor, se lo aseguro- y volvió a calmarse como si nada hubiera pasado- solo necesito escucharles para saber que mí vida puede cambiar.
- Solo te dejaré volver si estás dispuesta a contar la verdad, en este grupo la sinceridad es vital y tú no lo estás siendo. Llevo muchas años en este programa como para saber que si no afrontas la verdad y eres sincera no podrás superarlo.
- Ya - dijo moviéndose de un lado a otro- ¡¡¡es una mala zorra, en vez de ayudarme no hace más que joderme!!!.
Y con esas palabras se fue dejándola allí plantada.
"Vamos a averiguar que está pasando porque no entiendo nada de nada."
Arranqué con delicadeza para que el motor no me diera ese ronroneo que tanto me gustaba y como no había gente fue fácil parar a su lado, quizás fui un poco brusco porque se cayo al suelo del susto por el derrape, salí dando un pequeño portazo, lo que al parecer la asustó más porque me miraba como si viera a un fantasma.
Fruncí de nuevo el ceño cuando ese olor volvió a mis fosas nasales, no lo soportaba pero tendría que aguantarme.
La levanté del suelo y tiré de ella hasta el asiento del copiloto, comenzó a llorar, estaba tensa y podía oler el miedo. ¿Porque?, solo la llevaría a casa y tendríamos una conversación para saber que pasaba.
Cerré la puerta con fuerza para que no se moviera y monté arrancando el coche, ni si quiera me puse el cinturón y tampoco me fijé en si ella lo llevaba puesto, arranqué y dejé que coche ronroneara sacándome de los pensamientos ese olor que desprendía tan desagradable, apreté el volante comenzando el viaje en coche, seguía tiesa como un palo, con la cabeza agachada.
Su corazón bombeada con fuerza, estaba sudando mucho y apretaba las piernas, su respiración era irregular y luchaba por controlarla.
- Asique ahora te llamas Rose.- Afirmé para ver que contestaba.
"¿Cómo lo sabe?"
"Si nosotros te contáramos"
Seguí conduciendo por las afueras para tener mas tiempo de hablar e intentar conseguir ver algo de su vida, algo inútil porque no podía. ¿Por que? de nuevo esa pregunta en mi cabeza
- No creo que tú familia te mandara aquí para que fueras a esas reuniones.
" Concéntrate Anna, concéntrate"
- ¿No vas a hablarme?.- La única vez que la he escuchado hablar ha sido dentro de esa reunión y sin saber que era ella la que hizo que mi corazón se sintiera dolido.
"¿Porque siempre quieren hablar, si ya se como termina esto? "
No tenía ni la menor idea de lo que hablaba, ¿a que se refería? ¿acaso no me recuerda?, abrí la boca para hablar y que se calmara pero ella se adelantó.
- Siento haber escapado, no volverá a pasar- sollozo mirando el suelo.- Lo prometo.
Había algo en su voz que me calmaba, solo hasta cierto punto.
"Por favor no me castigues, no abuses de mi ahora."
"¿QUÉ ACABA DE PENSAR?"
"Oyes, no me gusta por donde va esto."
Giré de manera brusca en un sendero para salir de la carretera y poder parar y hablar con tranquilidad, aclarar las cosas y que no pensara algo erróneo de mí pero primero necesitaba calmarme yo.
Salí del coche pegando un portazo poniendo mis pensamientos en orden. Ya la había oído pensar que me odiaba, ahora tenía otro nombre, iba a reuniones de adictos, ¿y ahora pensaba que la iba a violar? ¿Pero que le pasa a esta mujer?
Volví al coche.
-Oye creo que …- ¿Pero ahora donde esta?, su puerta estaba abierta, no me di cuenta de cuando salió.
Corrí hacia el bosque a buscarla pero era mejor que le diera el control a mí lobo Efren, podría oler mejor esa peste y encontrarla, una vez transformado pudimos oír mejor hacia donde iba, las ramas la golpeaban y crujían con sus pisadas, iba directa al barranco.
"Vamos hay que pararla."
Corrimos bordeando el camino que ella tomaba para que saliera justo enfrente de nosotros, se había caído al suelo, se levanto de nuevo y Efren gruño para que retrocediera, comenzó a girar desorientada y entonces nos vio, nos acercamos poco a poco enseñando los dientes.
"Tampoco te pases que la estas asustando."
"Lo siento, pero es que ese olor es horrible."
"Te entiendo perfectamente pero no quiero que Sofía me mate."
"Vale, solo haré que retroceda, nada más"
De repente, de un momento a otro, sus ojos se cerraron y cayó al suelo desmayada, nos acercamos a ver si estaba bien y nos dimos cuenta que se había orinado encima.
La asustamos demasiado.