—Señorita Lancaster —levanto la mirada y me encuentro con el ceño fruncido del señor Blake. Me mira con desaprobación flexiona su brazo izquierdo y aprieta su nuca.
—¿Le importaría resolver los ejercicios del pizarrón?
—¡Claro! —exclamo sonriéndole antes de ponerme de pie.
—Abby —coloca una mano sobre mi hombro y me impide avanzar—. No hay ningún ejercicio escrito en el pizarrón.
Inclino mi cuerpo hacia un lado y miro hacia adelante. El pizarrón está completamente en blanco.
—Además, estamos recibiendo historia y no matemáticas. Ponga más atención por favor.
—Lo siento —le digo antes de que dé la vuelta y regrese a su lugar.
—¿Qué pasa contigo, Abby? Si sigues así no vas a graduarte —me espeta Amy cuando salimos al pasillo después de la lección.
—No lo sé, estoy confundida —abrazo fuerte los libros a mi pecho y dejo escapar un suspiro.
—Estás enamorada de Luca, ¿No es así? —Amy me miró levantando una ceja y con una sonrisa traviesa surcando sus labios color pastel.
Sonreí y la empujé con mi hombro.
—No lo sé.
—¡Oh Dios mío! ¡Mi mejor amiga está enamorada! —gritó, ganándose la atención de todos los chicos que caminaban en el pasillo.
A veces, sólo a veces sentía tremendas ganas de asesinar a mi mejor amiga.