Capítulo 8. Tu tipo de mujer.

2444 Words
Adrián Smith Fui a comprar comida para Orión, ya que lo iba a llevar con nosotros este fin de semana, al entrar a mi apartamento me encontré con Eimy, se me hizo extraño, la verdad no esperaba verla y menos que me sonriera, viste un jean ajustado, zapatos altos y una blusa escotada, sus curvas se veían hermosas, y ella es una rubia espectacular, eso no lo podía negar. —Disculpa por entrar así, quería llamar a la puerta, pero … no hay —dijo con una mirada seductora, mientras señalaba el marco donde debería estar la puerta. —Si… tuve un problema… me asustaste, no te esperaba. Eimy solo me observaba, su mirada era un poco más sensual que cuando nos vimos en su oficina, lleva su mano a la cabeza y la baja mientras acaricia su cabello largo. —Caroline no está aquí, pero no se demora, ella… —Lo sé, la llamé antes de entrar, me dijo que estaba con una amiga, vine para agradecerte por la información, no pensaba que ese hombre actuará tan rápido, así que moví algunos contactos y ya no podrá hacer nada — Decía en un tono seguro, pero a la vez me miraba de una manera sensual, mientras caminaba lentamente por mi apartamento. —Me alegro y por favor, aún no le comentes esto a Caroline, quiero que se relaje este fin de semana. –Sí, ya me lo dijiste. Eimy coloca su bolso en uno de los estantes de la repisa, mientras se acerca a mí y toca sensualmente mi pecho con sus dedos. —¿Cuánto se demora Caroline? —¡Eimy!, detente, eres la abogada de mi hermana. —Solo te quiero agradecer, ¿o acaso no te gusta recibir esta clase de agradecimientos? Dijo mientras se pegaba más a mí, y sus manos ya masajeaban todo mi pecho y estómago, yo no quería meterme con una mujer como ella, es una tentación, pero es la abogada de mi hermana y Caroline me mataría, además después de lo que me dijo Cristian, no pensé que me buscara solo para tener sexo. Después de tomar aire y cerrar mis ojos, la separé con cuidado, pero ella se pegó más a mí. —¡Detente!, esto no está bien, además mi hermana llegará en cualquier momento. —Si es por eso, ¿por qué mejor no vamos a otro lado? —Esto no está bien Eimy, ¡odias a los tipos como yo! —Solo los odio fuera de la cama. Se separó por un momento, y pensé en sacarla, pero no alcance cuando la vi quitarse la blusa, me quede inmóvil, en verdad es hermosa, pero tenía que echarla de mi apartamento y que no se viera muy comprometedor por si Caroline o Milena llegaban, pero ya era tarde, ellas nos estaban viéndonos a los dos, en especial a Eimy que está semidesnuda en la mitad de la sala. —¡Chicas!, no es lo que parece. —¡Adrián!, es mi abogada, pensé que respetarías eso, y … tu Eimy, que haces con él, me dejaste claro que hombres como mi hermano eran despreciables — Caroline estaba furiosa, se acercó a nosotros gritando, en verdad todo había salido mal. Eimy se colocó la blusa con rapidez, por su expresión no esperaba ver a mi hermana. —Caroline, perdóname, viene a buscarte y pensé esperarte mientras llegabas, pero no sé cómo me dejé convencer de tu hermano. Que mujer tan loca, yo solo podía verla sin creer lo que acababa de decir. — Y por qué la prisa en verme, ¿pasó algo? — preguntó Caroline al verla como se acomodaba la ropa, mientras me miraba con rabia, si las miradas mataran, ya estaría 3 metros bajo tierra. —En realidad quería hablar contigo, no sería bueno que fueras a alguna reunión social o salir con amigos a lugares públicos, Michael ya sabe que le vas a pedir el divorcio y puede utilizar cualquier cosa en tu contra. Caroline la miraba con una cara de no creerle mucho, pero Milena la observaba sin mostrar ninguna expresión en su rostro. —Te agradezco, vamos a salir, pero descuida, es una casa con playa privada, no puede entrar cualquiera, así que estaremos bien, gracias Eimy por tu ayuda — dijo secamente mientras le señalaba la salida. —Es parte de mi trabajo, así que los dejó y disculpa por la escena que viste. Eimy salió rápidamente del apartamento mientras mis chicas me miraban a punto de matarme. —Yo no hice nada, ella entró y empezó a insinuarse. —¡Si claro hermanito!, tú siempre eres el culpable. Y lo que hagas con tu vida no me importa, pero ella es mi abogada, ¡métela a tu cama después de que deje de ser su cliente! —gritó. Caroline se fue a la habitación seguida de Milena, la cual no me hablaba, ella ya me había visto con varias mujeres, pero sentía que estaba actuando diferente. En el camino a la casa de la playa, que se ubicaba al sur de la ciudad, ninguno dijo una sola palabra, mi copiloto era Orión, y ellas estaban durmiendo en la parte de atrás. Cuando llegamos a nuestro destino, se despertaron automáticamente y bajaron para saludar a Cristian, ignorándome por completo. Después mi amigo se dirigió a mí para ayudarme con las dos maletas, no eran muchas cosas, pero ellas me veían como su chofer. —¿Pasó algo? —Pasó el huracán Eimy, se me insinuó y las dos están molestas porque me metí con su abogada, pero yo no quería, no me dio tiempo de nada mientras se quitaba la blusa. —Guau amigo, Eimy a veces solo busca a los hombres para sexo, y según se es increíble en la cama, pero ella nunca repite, ya te dije, nos odia. —Si nos odiara, porque trataría de seducirme. —Solo sé que le gusta el sexo y ya— dijo levantando sus manos. —No sé Cristian, esa mujer es muy rara, además se disculpó diciendo que yo la provoque, si desde que la vi en mi apartamento trate de alejarme de ella. —A lo mejor dijo eso para no quedar mal con su cliente. —Cristian, ¿en verdad confías en ella?, me gustaría investigarla más a fondo. —Entiendo, hablaré con algunos contactos y con Alex, para que trabajemos en eso, pero no te preocupes, solo estás paranoico, por ahora voy a ayudar a Milena y Caroline e indicarles sus habitaciones. Ya me encontraba descansando en mi habitación, mirando hacia el techo y tratando ordenar mis ideas, cuando Cristian toca la puerta. —Amigo, estaba hablando con Alex y no vas a creer lo que me contó— dijo con una expresión de haber encontrado algo mientras se sentaba en una silla junto a la cama. —Por la cara que traes, se que encontraron algo. —Algo así, pero tenemos que seguir investigando, resulta que hay una especie de club, en la cual tu querido cuñado, tu padre y el jefe de Milena son socios. —¿Qué clase de asociación? —No está claro, al parecer la lista de socios es confidencial, Alex logró obtenerlos porque estaba investigando a los tres y llegó por coincidencia a esa información, parece que aparte del lavado de activos, tienen diferentes actividades, algo pasadas de tono. —Habla claro —Al parecer una de las instalaciones de esa asociación es un club s****l, pero no todos los que van a ese lugar, lo hacen por su propia cuenta, esto es muy turbio, pero vamos a seguir investigando, adicional a eso, con respecto a lo que estaba investigando de tu papá, él tiene algunos bienes a nombre de otras personas, entre esos una empresa que la usa como fachada para hacer negocios turbios, y el papá de tu supuesta prometida tiene interés en esos negocios. —Es por eso que tienen tanta prisa para que me case. —Eso creo, pero tenemos que investigar más a fondo, en especial ese club prestigioso, pienso que puede ser el punto débil de tu papá. Milena Ramos No sé por qué me sentía así, después de lo que me dijo Caroline, sentí un baldado de agua fría al verlo con esa rubia, ¿cómo se atrevió a coquetearle y seducirla?, era obvio que sin la puerta cualquiera los podía ver y ¿no pensó que nosotras estábamos en el mismo piso?, así que como Caroline estaba furiosa con él, yo también, con la excusa de sí se enteran de esa aventura, podría afectar el divorcio, pero para ser sincera, no sé por qué estaba disgustada. Después de pensar en todo lo que pasó, y de tantas vueltas que di en la cama, me levanté para poder despejarme, salí al balcón, para que la brisa que golpeaba mi cara se llevara esas ideas que no me dejan dormir, pero unas manos rodearon mi cintura y las cuales me hicieron estremecer, mientras sentía como un peso se apoyaba en mi cuello. — Porque todo lo hago mal nena, incluso si trato de hacer bien las cosas, todo me sale mal. — ¡Adrián, suéltame!, ¿cómo llegaste hasta aquí? Él apoyó su mentón en mis hombros y señaló hacia los lados. —Yo estoy a dos habitaciones, pero, como puedes ver, estas se comunican también por los balcones. —Adrián, mejor ve a tu habitación, quiero dormir — dije tratando de apartarlo, su presencia me ponía nerviosa, en verdad lo que dijo Caroline me está afectando, pensé. —Estás igual que yo, con muchas cosas en la cabeza y eso te impide conciliar el sueño. — ¿Y cuáles son tus preocupaciones?, ¿el no poder estar con esa abogada rubia? Adrián me soltó y se colocó frente a mí, recostando su espalda las barandas del balcón, solo nos acompañaba la luz de la luna, la cual hacía que sus hermosos ojos brillaran. —Cualquiera diría que estás celosa. —Adrián, es que no piensas, tu cuñado es un tipo muy astuto, y puede utilizar la aventura de ustedes en contra de tu hermana. ¿Acaso solo piensas con tus…?, dije señalando hacia su entrepierna, ¡por Dios que dije!, porque salen palabras de mi boca sin que mi cabeza las analicé. —¿Crees que no lo sé?, es más, esta mañana llamé a Eimy para decirle que me enteré de que ese bastardo estaba moviendo sus bienes, no quiero perjudicar a mi hermana, y nunca pensé que ella se desnudara frente a mí. —Si claro, y tú no pudiste tomarla del brazo y sacarla de tu apartamento, ahora eres la víctima. —Todo lo que diga no va a servir de nada, no me vas a creer que yo no le insinué nada, ella trató de seducirme y sin poder hacer nada, se quitó la blusa. –¡Pobre inocente! — ¿Te das cuenta de que esta parece más una pelea de enamorados, que una de amigos? Adrián tenía razón, no pude ocultar mis celos y como una estúpida se lo demostré, pero no lo pude evitar. —Yo solo te digo mi opinión, no me parece apropiado que tengas una aventura con esa abogada– digo eso mientras esquivo su mirada y me coloco a su lado para poder observar la playa. —Te acuerdas cuando íbamos a observar el atardecer, podíamos hablar, desahogarnos, en esa época pensábamos que nuestros problemas eran los peores, no sabíamos que todo empeoraría. — Dije eso mientras trataba de evitar su mirada. —Vamos nena, miremos el amanecer, por los viejos tiempos, en verdad necesito olvidar todo, así como lo hacíamos antes. Fuimos a la orilla del mar, nos recostamos juntos en las sillas plegables, para esperar la salida del sol. —Aunque tengamos la playa cerca, cada vez es más difícil escaparme a ver este espectáculo lleno de paz. Adrián me hablaba con nostalgia, mientras miraba como empezaba a salir el sol, con ese color tan hermoso que indicaba el inicio de un nuevo comienzo, sin querer empezó a sostener mi mano, la acariciaba como si en verdad me amara. —Lo sé, pero porque no prometemos venir, de vez en cuando, no sé, cada semana a ver el amanecer o atardecer, y así poder relajarnos como antes. —¿Los dos? —Si como antes, a no ser que tus rubias no te dejen. —¿No te vas a cansar? ¿Por qué ahora te comportas así? —No lo sé, creo que porque no piensas y puedes perjudicar a alguien. —Tú tampoco pensaste mucho esa noche que me propusiste que te hiciera el amor. Sentía como mi cara se ponía roja, si, en ese momento necesitaba de él, que desmintiera las palabras de William, pero fue mejor así, si se hubiera acostado conmigo y después con esa abogada, no lo soportaría. —Estaba muy sensible y desesperada, no sé qué me paso, además, sé que no soy tu tipo ¿por qué dañar esta amistad por algo tan estúpido? —¿Qué quieres decir con que no eres mi tipo? —Adrián, qué más, altas, rubias, cuerpo perfecto. —Tú eres perfecta. —Adrián basta, eso mismo dijo el imbécil y mira después dijo que era gorda y fea — trate de decirlo sin que me afectara, pero sentía que de mis ojos saldrían en cualquier momento mis lágrimas, y sin darme cuenta fue así. —Pero yo lo digo en serio, eres perfecta, ellas a veces son solo cuerpo, pero tú eres perfecta en cuerpo, mente y alma— mientras decía esas palabras, sujetada con su índice mi cara para que lo pudiera ver a los ojos. —Solo lo dices porque soy tu amiga, pero en realidad, sé que nunca encontraré a un hombre que me ame por ser simplemente yo. —Ningún hombre ve como yo te veo a ti. —Y qué ves… No pude terminar mis palabras, cuando sus labios sellaron los míos, era un beso suave, pero a la vez intenso, no pude corresponderle, estaba tan sorprendida que me quedé inmóvil, él se percató de lo que había hecho y se separó de mí. —¡Nena perdón!, no sé qué me pasó, me rompe el corazón cada vez que piensas que… No dejé que terminara, y sin pensarlo mucho, mis manos sostuvieron su cara y lo besé, él al principio se sorprendió, pero acaricio mi cuerpo llevando una de sus manos a mi cintura y la otra a mi cuello para poder corresponder mi beso con desesperación.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD