En casa solo hay una luz prendida, la de la cocina, la casa está en silencio por lo que asumo que mamá ya está acostada. Subo a su habitación para cerciorarme de aquello, y ahí está acostada, tapada hasta la cabeza como siempre lo hace, una vez me dijo que desde pequeña lo hacía, que eso la hacía sentir segura. Yo lo hacía a veces, pero cuando era más pequeña y veía alguna película de terror o si escuchaba algún ruido pero no aguantaba mucho porque sentía que me ahogaba, ella no se sentía así. Cierro la puerta con cuidado y me dirijo hacia mi habitación, una vez dentro dejo mi bolso colgado en la silla del escritorio y me asomo por la ventana, el auto de Stefan ya no está. —Que tonta eres Amparo —me digo a mí misma. ¿Acaso esperaba que estuviera toda la noche ahí?, en ese caso lo habría

