Entra a la clase la profesora de matemáticas. Mira a todos hasta que llega a mí y sonríe. –Perdóname Eduardo, pero necesito a una alumna tuya. –Llévate a la que más coraje te dé. –Me llevo a Marina. –Claro. Me levanto y sigo a la profesora. Me lleva hasta el departamento de matemáticas. Entramos y cierra la puerta. Me pide sentarme y me siento enfrente de ella. –Me gustaría ver tus marcas. La miro, ¿por qué quiere que se las enseñe? –C-Claro. Subo las mangas y se las enseño. Ella sujeta mi brazo y roza cada una de ellas. Me quejo un poco, escuecen, y ella para. -Necesito que me cuentes el por qué de esto. Decido contarle todo, aunque sé que no debería de abrirme tanto con alguien que no conozco bien. Desde que sufrí bullying por primera vez hasta el día de hoy. Tras terminar, el

