Después de 5 minutos, llaman a la puerta. Abro con el oso en los brazos y allí la veo. Tiene los ojos rojos, señal de que también ha llorado,lleva una sudadera que parece vieja y un pantalón de chándal ancho junto a unos tenis. No lleva nada de maquillaje, es raro no verla tan arreglada como siempre. Ella me abraza y yo también le abrazo. Entramos dentro de mi casa y nos sentamos en el sofá. Nos miramos y ella mira mi peluche. -¿Te ha gustado? -Me encanta. Le sonrío y ella me devuelve la sonrisa. Es extraña esa sonrisa, en ella se ve tristeza. Debo de haberla destrozado. -Lo siento Ana, me he pasado. Tú solo quieres ayudarme y yo te he tratado así de mal. No merezco tu ayuda. -Tranquila Marina, no pasa nada. Todo se queda olvidado y aquí nadie ha tratado mal a nadie. Yo te ayudaré en

