03

1353 Words
Su majestad el rey, el primer príncipe, Lorcan, ha llegado.- informó el guardia mirando al rey, el pelinegro entró a la oficina del rey quedándose frente a este, el guardia salió luego de que este entrara Hasta que apareces- se quejo el rey mirando al pelinegro No entiendo porque le molesta tanto ahora, pueden ser lunas sin saber de mi y para usted es mejor.- dijo completamente serio él mirándolo de forma tranquila con sus manos a su espalda ¡Cierra la boca!- ordenó serio lanzándo un tintero al contrario, el cual simplemente aparto su rostro siendo manchado por la tinta Diosa Alía- gruñó irritado, suspiro y paso sus manos por su rostro-, iremos a Calia, eres el príncipe heredero así que tienes que prepararte.- informó ¿A Calia?- le miró rápidamente frunciendo el ceño ¿Qué harían en Calia si es que estaba a punto de terminar la guerra? Mande una oferta de paz, Valera se casara con el príncipe heredero de Calia para acabar con la guerra.- explicó, con una sonrisa ladina y arrogante El pelinegro palidecio, Calia iría a la ruina si su padre lograba su meta 《 Bien, ya lo sabes. Tienes que prepararte para partir, saldremos esta misma noche, estaremos en Calia en un par de días.- sacudió su mano al aire hechando a su hijo de la oficina El pelinegro salió de ahí sin dudarlo, aunque aún estupefacto. ¿Como era que Calia aceptaría tal trato?, ¡Deyanira fueron los que iniciaron la guerra, ¿y aún así Calia les mostraba piedad y preferían un tratado de paz antes de erradicar a Deyanira?! Estaba incrédulo, paso su mano por su cabello y camino hacia su habitación, al llegar a Calia tendría que buscarlo y sacarlo de ahí... el no podía quedar en medio de eso, no quería que quedara en medio de la ambición y arrogancia del su majestad, el rey de Deyanira, Calia ya no era seguro para él Preparo una mochila con apuro luego de limpiarse y cambiarse, tenia la esperanza de encontrarlo apenas llegara al establo, rogaba a su diosa que fuese así Cerro sus ojos y se concentro lo más que pudo, jamás había abierto un portal con tal distancia, ¡era demasiada!, más aún así lo intentaría. Se concentro lo más que podía tratando de abrir aquel portal Varios minutos después de muchos intentos fallidos logró abrirlo, jadeo levemente y tomó aquel bolso antes de cruzar el portal ¡Kian!- llamo, corriendo hacia el establo con apuro- ¡Kian, ¿Estás aquí?!- pregunto, lo busco con la mirada rápidamente, maldiciendo entre dientes al sentir un mareo por haber usado tanta magia, se sentía vacío de ella, se sentó entre la paja tratando de calmarse y estabilizarse Suspiro pesado al estar mejor, se levantó y siguió llamando por peli-blanco, mordió su uña al no encontrarlo, ¿como haría?, ¡tenia que ponerlo a salvo! Oculto el bolso que había traído con algunas ropas y frutas entre la paja, se hacía tarde y el tenia que regresar al castillo de Deyanira 《 Tendré que buscarte en el pueblo cuando regrese aquí con ellos...- murmuro para si mismo, cerró sus ojos y se concentro, intentando abrir el portal otra vez 》 Estaba corto de tiempo, lo último que necesita a era a su padre creyendo que escaparía y que le pusiera guardias para evitar ello. Nuevamente, luego de varios intentos logró abrir un portal, el cuál no se veía muy estable por su falta de magia, más aún así lo cruzo con apuro antes de que este se cerrará Soltó un leve quejido al caer entre paja seca, jadeo levemente cansado, escucho el rebuzno de un caballo y elevo la mirada, Tormenta lo miraba preocupado 《 E- estoy bien...- murmuro, limpio su nariz al sentir la humedad en esta, sangraba, respiro hondo tratando de calmarse y descansar aunque fuese un poco, pero los gritos de los guardias lo alertaron, soltó un quejido de dolor cuando sintió su cuerpo doler cuando se puso en pie ¡Esta aquí!- escucho la voz de un guardia, alumbrando los establos con una antorcha, que simplemente amargo la expresión al verlo No puedo creerlo, rápido, se supone que el barco tuvo que salir hace una hora.- regaño otro de ellos mirándolo- ve a tu habitación y lávate- ordenó Le avisaré a su majestad que apareció.- dijo el primero que habló, dándome la antorcha a su compañero para así correr rápidamente El pelinegro soltó un leve quejido más aún así se recompuso, asintió a ellos y camino a interior del palacio para ir a su habitación, era tarde, demasiado tarde, la luna estaba en lo alto del cielo alumbrando con su esplendor Guió sus pasos gracias a la luz de la luna y se lavo rápidamente para así vestirse, una de las empleadas dejó su traje en su cama y salió de ahí luego de mirar de forma despectiva al chico El cual simplemente suspiro mirando las ropas en su cama, ese traje que simplemente miraba y usaba en momentos importantes donde tenía que aparentar ser el mejor príncipe heredero que Deyanira podría tener, mientras los de la mesa del rey buscaban la forma de matarlo para poner al príncipe Raven con el título del príncipe heredero Suspiro y se coloco el traje, peino sus cabellos negros y se coloco los gemelos rojos en las muñecas. Para así tomar aquella corona en sus manos y verla, joyas blancas, amarillas y lilas adornaban la corona, suspiro y salió de su habitación con ella en la mano. Era muy pesada para usarla ahora que se sentía tan mal ¡Ya esta aquí!- aviso un guardia al rey cuando el pelinegro llego a la costa, donde estaba el barco esperando y listo para partir Lamento el retra...- sus palabras fueron cortadas por una fuerte bofetada por el rey, el cual estaba rojo de la ira, la mejía del pelinegro estaba completamente roja y había una pequeña herida en su mejia ante el corte de uno de los anillos del rey ¡Salgamos ahora mismo, no hay más tiempo que perder!- ordenó el rey a sus caballeros- Y tú- miró al pelinegro-, Intenta no decepcionarme más de lo que ya estoy. Es un acuerdo muy importante.- se quejo Si, su majestad.- fue la respuesta del pelinegro, el cual apretó los puños ante las risillas de la concubina del rey y sus hijos ¡Hermano Lorcan!- se quejo preocupada Lizabet al verlo ¡Lizabet!- regaño la concubina a su hija, tomando del brazo a sus hijos menores para evitar que estos fueran con el pelinegro ¡Madre, me duele!- se quejo el niño ante el agarre brusco de la muje Ya basta, vamos arriba, no hay que enfadar más a su majestad.- ordenó ella Pero madre, nuestro hermano- se quejaron unísono los gemelos, el pelinegro negó con la cabeza y les sonrió con cariño, ambos le miraron preocupados más subieron al barco siendo empujados por su madre, y siendo seguidos por sus sirvientas personales El pelinegro suspiro pesado y miró la corona en sus manos, limpio su mejia de la línea de sangre que brotaba de su herida con una de sus manos, mientras que con la otra ponía aquella corona en su cabeza, para luego subir al barco también Al subir, la mirada de la concubina y sus hijos mayores fueron completamente furiosas, ninguno de ellos podía usar alguna tiara o corona al ser hijos de una simple concubina. Los únicos con el derecho de usar esa clase de joyas, eran los hijos del matrimonio de los monarcas del reino ¡Hermano Lorcan!- intento acercarse a él otra vez, safandose del agarre de su madre ¡Lizabet, ven acá ahora mismo!- se quejo la mujer intentando retener a su hijo también Estoy bien pequeña, tranquila- dijo con calma acariciando sus cabellos Tu rostro...- se quejo la pequeña entre un sollozo No es nada, será mejor que regreses con Honora. Se pondrá de peor humor- alentó, se agacho y beso la frente de la pequeña, la cual asintió de mala gana y regreso con su madre
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD