02 -Lorcan

1490 Words
Me estire y salí del establo, ya era tarde, demasiado tarde, el no apareció este día. Suspire pesado pasando una de mis manos por mi cabello para revolverlo No quiero regresar al palacio...- murmure mirando al cielo, suspire de manera pesada- Diosa Alía, solo déjame entrar y salir del palacio, por favor- rogué de forma baja No me gustaba estar en el palacio, los sirvientes me trataban de forma despectiva, y siempre había algún veneno en mi plato de comida o algún asesino esperando a por mi entre la sombras Mi madre tenía la culpa de esto, el no darle otro hijo varón al rey me dejó a mi simplemente como el único heredero, además de ello, el hijo de la concubina, Raven, actuaba como si el fuera el príncipe heredero. Aunque bueno, ¿podría culparle por ello?, fue el primer hijo de su majestad el rey, cuando su majestad se caso con mi madre, Honora, su concubina favorita, y aunque su majestad lo negara, su único amor, ya estaba embarazada. Suspire de forma pesada, necesitaba darme un baño y comer algo, acaricie el cabello de mi cabello y suspire, le sonreí antes de subirme a este. Era el único regalo que tenía, me lo dio mi madre para mi cumpleaños número ocho Subí al caballo y tome sus riendas con calma, para así empezar a cabalgar de regreso al sur. Tenía un largo camino por recorrer hasta llegar al palacio de Deyanira A nadie le importaba si es que no estaba en el palacio, todos querían a Raven como el nuevo rey de Deyanira. Además, de que mis clases de esgrima y etiqueta las recibí de niño, como decían mis profesores, "a pesar de ser un bastardo maldito, tenía una perfecta técnica en etiqueta y esgrima. Pero claro, jamás se compararía a la perfección del príncipe Raven." El tan solo recordarlo me daban ganas de volver lo de mi estomago, pero no desperdiciaria su exquisita tarta de fresas que con tanto cariño y esfuerzo el me traía. Sonreí levemente al recordar, él era lo único bueno de todo esto; al iniciar la guerra me mandó a dirigirla en cabecera, esperando a que muriera de esa forma. Pero para su desgracia, a mi no me importaba nada de eso y encontré este lugar en el cual me quedaba, y gracias a eso pude conocerlo a él Ese día parecía huir de unos guardias, seguramente había robado algo en el mercado del pueblo central de Calia o algo así. Luego de ello, venía casi todos los días, las primeras veces me oculte, pero al ver su insistencia deje de hacerlo y hablábamos por horas y horas de todo y de nada Al llegar al lago que estaba detrás del reino de Calia, cerré mis ojos señalando la nada, mientras sentía mi magia deslizar por mis venas. Sentí aquella sensación de cosquilleo en mis manos avisándome que ya estaba hecho 《 Vamos dentro Tormenta- inste a mi caballo, rebuzno y siguió cabalgando sin problema por sobre la orilla del lago y salto al portal, el cuál se cerró apenas lo cruzamos 》 Mire el río, usualmente son dos días en barco para llegar hasta Calia por ese lado del río, un día y medio por la costa principal, pero gracias a los círculos mágicos que aprendí de los libros de la biblioteca imperial y mi capacidad innata para hacer magia no me tomaba más que una hora llegar de Calia hasta Deyanira Suspire pesado, si por mi fuera jamás regresaría a Deyanira... Tormenta se puso en marcha otra vez por el mismo camino de siempre para ir a los establos del palacio, el se merecía un baño y un gran banquete de frutas por ser tan bueno Al cabo de un rato, rodeando el pueblo principal de Deyanira no queriéndome encontrar con nadie, llegamos hasta los establos del palacio, baje de el y acaricie su cabello sonriéndole 《 Bien hecho.- felicite con calma a mi caballo, rebuzno y piso la tierra, asentí a él- traeré frutas para ti. Ya regreso- palmee su lomo y salí de los establos con calma, ignorando las miradas de los de ahí para ir directamente al palacio, luego iría a mi alcoba para tomar un baño y cambiarme "Míralo, va por ahí tan orgulloso." "Solo es un bastardo maldito, no entiendo como su majestad sigue teniéndolo en el palacio." "Su majestad, el príncipe Raven es mucho mejor que ese bastardo maldito." Murmuraban las sirvientas mientras me veían pasar, camine con calma con la mirada al frente. Ignorando sus palabras, mis pasos se detuvieron ante las palabras de la sirvienta personal de él "Que tenga el título de príncipe heredero no lo convierte en uno, es un bastardo maldito. Ni siquiera merece ese titulo tan importante. Le quedaría mejor al su majestad, el príncipe Raven; después de todo, el es el primer hijo de su majestad el rey." Lo hacían a drede, todas ellas. Tiraban su basura orgullosas de que yo los escuchara, claro, que podría hacerles el hijo abandonado del rey. Tome una bocanada de aire y seguí mi camino no queriendo perder mi tiempo en ello, entre más rápido saliera de aquí, más rápido regresaría a Calia. Al llegar a la cocina del palacio tome un canasto para ir por la cesta de frutas y tomar varias de estas, una mano me detuvo tomándome con fuerza de la muñeca ¿Qué se supone que haces?- regaño uno de los chefs, le mire de forma seria, sintiendo mis ojos picar levemente. Probablemente brillaban, me soltó de inmediato retrocediendo un par de pasos asustado, devolví mi mirada al cesto de frutas para seguir tomando otras más Tormenta se merecía las mejores frutas frescas y estas parecían recién recolectadas del jardín del palacio de la reina ¡Lorcan!- escuche la voz de ese par de niños, los mire y les sonreí apenas Los hijos menores de su majestad el rey, los últimos hijos de la favorita del rey, y los inicios que me trataban con respeto en todo este reino aunque luego fuesen regañados por la favorita del rey Hola pequeños- les sonreí con calma, lanzandoles una manzana a cada uno, las cuales tomaron con facilidad Gattlin Atticus Deyanira, y Lizabet Hazen Deyanira. Los últimos hijos de su majestad el rey con su concubina favorita. Eran gemelos, algo extraño en el palacio, los datos decían que solamente una vez nacieron gemelos en toda la historia en la familia real de Deyanira. Una guerrera que llevo a la victoria a Deyanira y expandió sus tierras, y un rey que gobernó sabiamente sobre su pueblo haciéndolo el segundo reino más rico luego de el reino del Norte en ese tiempo No has venido- me regaño Lizabet abriendo sus brazos a mi, me agache a su altura y negué lentamente, no quería meterlos en problemas- cargame- pidió aferrándose a mi, solté una leve risa e hice lo pedido ¿Y yo?- se quejo Gattlin Ya están grandes, lastimosamente no he de poder cargarlos a ambos como en el pasado. Lo siento.- dije revolviendo sus cabellos rubios, eran la viva imagen de su majestad, como el resto de sus hijos Yo era el único que no tenía ningún parecido a su majestad e rey, todo lo contrario, cabello n***o y ojos verdes que brillaban de forma intensa cuando me ponía del mal humor, era la perdición del reino, por eso toda mi vida e estado viviendo con miradas despectivas y tratos horribles, y escapando de la muerte como si fuese mi pasatiempo favorito ¿Le llevas frutas a Tormenta?- pregunto Lizabet mirando el canasto de frutas, asenti a ella antes de bajarla. Gracias a ese par de niños que le agradaba tanto mi dulce Tormenta, es que el seguía vivo hasta ahora, por eso los dejaba mantenerse cerca de mi ¿Podemos ir a verlo?- preguntaron unísono con las manzanas entre sus manos, sonreí 6 revolvi sus cabellos Esta bien, pero recuerden dejarlo descansar, fue un largo viaje- pedí Pero, ¿a donde vas siempre?- se quejo Gattlin Es un secreto.- dije con calma sonriendole, infló sus mejias en forma de queja ¡Por cierto, ¿lo sabes?!- sonrió ampliamente Lizabet, le mire curioso ¿Qué cosa?- cuestione mirándola ¡Lorcan Edaner!- llamo un guardia, mordí mi lengua para no burlarme, no entiendo porque siempre evitaban decir mi apellido, el que no lo dijeran no significaba que no lo tuviera. Era un Deyanira por pesar de muchos entre estas paredes, me recompuse y lo miré- Su majestad el rey desea una reunión con usted.- prácticamente escupió mirándome con asco, mire a los gemelos ¿Le llevarían estas a Tormenta?, debe estar hambriento.- pedí, dándoles el canasto de frutas ¡Si!- dijeron unísono tomando el canasto entre ambos, asentí a ellos y les sonreí, mi expresión cambió completamente para así mirar al guardia de forma seria y caminar hacia la oficina de su majestad
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD