Catalina no sabía si reír llorar por lo que escucho, Juan había perdido todos los tornillos, estaba loco de remate, ¿dijo que ella le pertenencia? — Ja, ja, ja — Catalina soltó una carcajada que no logró contener — ¿yo te pertenezco? — pregunto incrédula. — Cata, estamos destinados a estar juntos, ¿por qué ahora te resistís a lo nuestro? — hablo con suavidad y un atisbo de tristeza en su voz. — Me abandonaron en el momento que más lo necesitaba — respondió con la voz tomada por la angustia que cargaba. — Es culpa de mi familia... — respondió entre dientes, pero Catalina lo silencio. — Basta, ya no quiero revolver el pasado. Ahora tengo una familia — agregó para matar las ilusiones de él. Juan la miró a los ojos y no podía creer que ella ya no sintiera más nada por él. — Vamos

