Nicolás colgó la llamada y golpeó los dedos sobre el escritorio mirando a Hellen con desprecio. Hellen se acercó ignorando la mirada filosa de Nicolás. — Nicolás, se que me querías ver porque me extrañabas... pasaron varios meses por culpa de esa entrometida que nos separó quedando embarazada — pronunció Hellen con una voz dulce y melosa. — ¡Cállate! — exclamó con un tono tajante. Hellen insistió y se acercó aún más. — ¿Qué ocurre, amorcito? ¿Por qué me hablas así? — se llevó la mano al pecho, mostrándose lastimera y afligida. El tono que utilizo le dió tanto asco, había sido manipulado por tantos años y ahora se daba cuenta de eso. Nicolás clavo una mirada fría y carente de todo afecto. — Lo nuestro se acabó definitivamente, no hay nada más que nos una — sentenció. Hellen

