Capítulo 15 – La reconciliación definitiva El amanecer llegó con un cielo despejado, como si la ciudad misma reconociera que después de la tormenta siempre viene la calma. Alejandro despertó temprano, con un pensamiento fijo: debía demostrarle a Valeria que nada ni nadie podría separarlos. Se dirigió a su oficina, no para negocios, sino para enfrentar a los socios y familiares que aún cuestionaban su relación. Entró con paso firme, con la seguridad que solo el amor verdadero podía otorgar. —Señores —dijo Alejandro, con voz clara y decidida—. Esta relación no es un capricho. Valeria no es solo una persona que entró en mi vida; es alguien que me hace mejor, que me completa y que merece respeto. Los socios permanecieron en silencio, sorprendidos por la firmeza de su jefe. Incluso su madre

