Capítulo 21 – El regreso de lo inesperado La mañana en Dubái amaneció brillante, pero para Alejandro la claridad del día contrastaba con la oscuridad que traía aquella nota anónima. La frase escrita a mano aún ardía en su mente: “El pasado siempre vuelve. Y esta vez, no tendrás dónde esconderte.” Guardó el papel en el bolsillo de su saco, sin despertar a Valeria, que todavía dormía. Había aprendido, a lo largo de su vida, que no todo debía contarse en el instante en que ocurría. A veces, proteger significaba cargar con un peso en silencio. Se vistió y bajó al lobby del hotel, donde la actividad ya era frenética. Empresarios, políticos y magnates desfilaban como piezas de un tablero de ajedrez. Y allí, como si lo estuviera esperando, Marco Santorini apareció con la misma sonrisa enigmáti

