EL AMANECER EN MONTE CARLOS

1519 Words

El amanecer en Montecarlo Nunca había sido tan distinto. No era solo el sol trepando por los edificios ni el reflejo en los rascacielos plateados que bordeaban el río. Era otra luz, una que no nacía del horizonte, sino desde adentro. Una claridad que tenía el peso de lo que se deja atrás y la ligereza de lo que recién empieza. Alejandro llegó esa mañana antes que cualquiera, aunque por primera vez, no llevaba prisa. Caminó por el pasillo de mármol, donde tantas veces había corrido contra el tiempo o contra sus propios fantasmas. Ahora, sus pasos eran tranquilos, medidos, como si acompañaran el ritmo de un corazón que por fin podía latir sin la presión de sobrevivir. Montecarlo estaba en silencio. No el silencio tenso de las guerras internas, los rumores o las sospechas. Era un silencio

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD