đź“– CapĂtulo 4 – El precio del silencio Montecarlo seguĂa brillando, pero para Alejandro AlarcĂłn ese brillo se habĂa vuelto engañoso. Detrás de las luces y los aplausos, habĂa comenzado a sentir algo que no experimentaba desde los dĂas oscuros de su guerra: desconfianza. HabĂa pasado una semana desde que descubrieron la jugada de Isabella Moreau. Sus contactos en Europa confirmaron que ella no solo negociaba con sus antiguos socios, sino que tambiĂ©n habĂa accedido a informaciĂłn confidencial. Alguien cercano la estaba ayudando. Alejandro reuniĂł a su cĂrculo más Ăntimo en la sala de juntas de la torre AlarcĂłn. —Tenemos una filtraciĂłn —dijo con voz grave—. Y hasta que sepamos quiĂ©n es, nadie está fuera de sospecha. El silencio fue absoluto. Entre los presentes estaban MartĂn Salvatierra, s

